miércoles, 3 de octubre de 2012

Capitulo 12



        Narra:    Robert Downey Jr.

Extrañamente, me gustaba estar desnudo cuando arreglaba mi auto, lo cual siempre requería mantenimiento cerca de 2 veces al mes, era un auto viejo…de esos de colección que encuentras en subastas o simplemente vas caminando por la calle y miras el jugoso auto detrás de un aparador y sorprendentemente tu billetera está llena de efectivo para poder obtenerlo en ese momento, fue fácil mantener conversación y regatear con el vendedor…si, yo era millonario pero igual…me gusta tener algunas reservas y jugar con las mentes pobres de aquellos que mantienen un trabaja remunerado para poder subsistir…

¿Y ahora qué? ¿En qué demonios se convirtió todo lo que creí mío y todo lo que dibujé de niño? Los gemidos y el olor a putrefacción no eran lo mío ¿de que servía tener ahora tanto dinero? Con eso no los iba a matar, pero tenía ingenio y algo de tiempo. Ya pasaron 3 meses desde que el virus obtuvo el cuerpo de algunos, haciéndolos suyos y haciendo como querían las células y matando las neuronas de las personas que se contagiaban, caminando como muertos, hambrientos

Vagas imágenes se me pasan por la cabeza ahora…
…estaba en mi taller, armando algún tipo de arma que en la agencia me habían pedido para los policías en entrenamiento, algunos novatos que no tenían siquiera la percepción de cómo tomar una estúpida arma, en esto crecí y en esto voy a morir…construyendo armas que sean de utilidad para defender nuestra nación…en realidad yo no era inglés, soy norteamericano, pero desde pequeño que comencé a rondar por las plazas inglesas…admirando la belleza de sus mujeres y quitándome de la cabeza el asqueroso sabor de las hamburguesas y perros calientes que hay en cada esquina…allá, en estados unidos.

    Philip…necesito que me subas un vaso lleno de ese delicioso licuado

Dije sonriendo al bajar a la sala, como había dicho…en ropa interior. Volví a nombrarlo, algo no estaba bien…comencé a caminar, no le pagaba para holgazanear, le pagaba para que llenara mi vaso con ese delicioso licuado…

    Maldigo holgazán – susurré — ¿Dónde mierdas estás?

Entonces la cocina me dio nauseas, alcé una ceja como no entendiendo porque mi blanca y reluciente cocina ahora estaba tapizada con tripas y un color rojo…oliendo a sangre y a sesos de una manera asquerosa… <<Esto no tiene nada, absolutamente nada de sentido>> apenas giré…sus brazos me tumbaron al suelo y comenzó a gritarme en la cara…no tenía labios, un ojo se le saltaba mas que el otro, su piel aun poseía un color rosado pero mas gris que nada, mi mayordomo tenía sangre por todos lados y apestaba a animal muerto…lo empujé con las piernas…

    Muy bien Philip…se que no te pago lo que quieres, pero esta no es razón para que me trates así…

Se levantó enojado gruñendo como un rabioso, me hice para atrás chocando con la base de los cuchillos de cocina, tomé uno y sin hacer mucho escándalo, hundí la hoja afilada en su cabeza haciéndolo caer y ahí…el silencio volvió a nacer…

    Igual iba a matarte un día de estos

Pasé a su lado y subí a mi habitación, esto ya me lo temía, el virus se iba a propagar de una manera rápida y concisa, no iba a dejar animal, persona o cualquier ser vivo con algún indicio de vida. Jeans ajustados, botas militares, camisa negra con un escote lindo, chaqueta de cuero, bolsas llenas de municiones, armas, escopetas, muchas cosas mas, una gorra para el sol…el maldito estaba muy fuerte estos días, mis anteojos negros y…por supuesto, las gomas de mascar con sabor a menta que me encantaban.

La camioneta estaba acondicionada para esto, esos malditos muertos de hambre me perseguían y yo estaba encantado de volarles la cabeza, hablando solo como si me escucharan…malditas cucarachas.

En el trayecto de mi camino…me encontré con algunos idiotas, me encontré con algunos muertos ya…y me encontré con algunos idiotas…a…si, todos eran idiotas para mi. Un grupo de quizá unos 6 o 7…ya no lo recuerdo, unos fueron muriendo en el camino. Acepté que vinieran conmigo, pues había una mujer demasiado buena para mi…igual, para mi mala suerte…estaba casada con un cerdo que, para mi desgracia, no había muerto en una horda que llegó de improviso una noche que acampábamos en el bosque…en fin, el gordo se quedó, la rubia de buenos pechos y tres personas mas, había un niño y una pareja.

Nuestro objetivo era llegar al laboratorio, investigar sobre la cura y largarnos de aquí, se mencionaba mucho de que en España había campos de concentración donde las personas con vida y libres de virus se reunían en ese lugar para irnos a América, el único continente donde no había señales de alguna radiación del virus, para eso…teníamos que estar limpios…y si yo solo llegaría, yo solo me iba a ir, mucho no me importaba la gente de aquí…igual, ya estaban muertos.

Después de una buena función de mi chica y una chica pelirroja, las cosas se calmaron…me acerqué despacio a ese pequeño grupo de 3…

    Voy a preguntar de nuevo… ¿Cómo es que llegaron aquí?
    ¿Qué es lo que quieres? – preguntó la chica de cabellos avellana
    Saber como mierdas llegaron aquí – reí sarcástico porque ya lo había preguntado ¿no?
    Llegamos con cuidado y en una camioneta – dijo la pelirroja riendo con dolor
    Al parecer ustedes quieren morir…bien, me da igual…la noche se acerca y esos malditos come carne están por llegar, veo que tienen armas y saben pelear…así que quizá duren unas horas
    ¿crees que con eso nos vamos a asustar? – habló el único hombre de ese pequeño grupo — ya hemos pasado cosas peores como para que tu gente…nos venga a hacer las cosas difíciles…no son los dueños de este lugar
    ¿Y ustedes si? – bajé mis anteojos negros mirándolo de cerca — solo venimos por una cosa y nos largamos
    Si vienen a buscar la cura…no hay tal cosa – miré a la pelirroja
    Y…y ¿tu cómo sabes eso?
    Su padre era científico y el encargado de esta zona – la chica de ojos con distinto color se levantó del suelo y me miró — esto es una estupidez…somos aun humanos, vivos…no sé por qué las pelas…

Miraba a Claudia, la rubia que peleó con la delicada pelirroja, bien…sonreí al mirar a mi equipo y al otro

    Somos mayoría…pudiéramos ser mas
    No…váyanse por donde vinieron – dijo ella con dolor
    Tienes herida la pierna, nosotros tenemos a un doctor en el equipo, si no te ve…perderás la pierna…y llamarás la atención de esas cosas
    Me da igual

Miré sus ojos celestes, su terquedad me llamaba la atención, miré a su amiga tratando de convencerla, miré al otro sujeto tratando de levantarla…los miré a los tres de frente y sonreí de costado…

    Les doy ahora la oportunidad de ser mas…son buenos en lo que hacen así que no me van a estorbar
    De acuerdo – dijo la chica mas grande, con algo de miedo y yo sonreí
    Bien…ustedes tienen auto, la pelirroja se va conmigo y con Dorian, el doctor
    ¿Y por qué mejor no se va ese sujeto con nosotros?...es lo mismo ¿Qué no?
    ¿Cómo te llamas, hijo?
    Me parece que puedo ser mas grande que tu
    No lo creo…
    Norman…
    Bien Norman…el que les brinda la ayuda, soy yo…así que se hace lo que yo diga
    No me dijiste tu nombre – estos chicos se quieren pasar de listos
    Robert…y espero que les quede claro porque no lo vuelvo a repetir
    De acuerdo

El movimiento se hizo, la pelirroja se fue con nosotros, y los otros dos…se llevaron a uno de mis hombres para que no pensaran que…me iba a robar a la ardiente chiquilla, Claudia me odiaba por como miraba la pelirroja, me daba igual...ella tenia al cerdo de su esposo, que aunque la rubia y yo tuvimos muchas noches juntos…no me interesaba, era quizá mas chica que la pelirroja, quizá no,…las mujeres son deliciosas…de eso no me cabe duda.

El viaje fue algo largo, pero pudimos llegar a la resistencia donde nos estábamos alojando, un lugar amplio como una bodega enorme y con muchos alimentos, agua y baños, estaba acondicionado para si querías quedarte a vivir ahí por meses…pero aquí la cuestión es que no queríamos quedarnos a vivir aquí, quería moverme e irme del maldito país…

    Por acá por favor

Acostaron a la chiquilla en una cama al abrir su pantalón de la pierna y mirar la herida

    Andando Dorian, es toda tuya, apenas termines me llamas ¿de acuerdo?
    De acuerdo

La chica estaba dormida, Dorian se encargó de callarla en el camino, ya que gritaba y blasfemaba al aire…me salí del pequeño apartado y miré a los otros dos nuevos integrantes del grupo…

    ¿Tu cómo te llamas?
    Lu Sullivan – dijo sin ganas
    Bien, Norman…Lu, pueden dormir allá
    ¿Y Nixie?
    A… ¿Así se llama? Que lindo nombre
    No te quieras pasar de listo…
    Como sea…ella se quedará donde la hemos instalado…no está bien la herida así que, estará ahí hasta que se mejore
    Mas te vale
    ¿Si no qué, niñita?...

Me miraron con odio los dos y sonreí ampliamente

    ¿Son novios?
    No – dijo ella
    Parece que si

Sus ojos se pusieron en blanco y reí despacio al caminar de regreso a donde estaba la rubia, Claudia me miraba de reojo mientras abrazaba a su cerdo esposo…cargué las armas y tomé una botella de agua al beber un poco…

Dorian me llamó después de una hora, caminé despacio abriendo la cortina que dividía de los demás, tapando la visión de todos los curiosos que querían ver dentro de mi “cuarto”, ella estaba dormida, acurrucada en mi almohada, requirió de algunas puntadas y ahora estaba cubierta por yeso en la pierna…miré sus dedos pintados con un barniz rojo…sonreí y ella poco a poco abrió los ojos encontrándose con los míos

    ¿Dónde estoy?
    En un lugar mejor que en el que estabas ¿quieres agua?
    No…

Se miró las piernas y una estaba enyesada y la otra cubierta por una sábana…me miró enseguida y yo le sonreí ampliamente cuando achicó sus celestes ojos…

    Sabes pelear
    Casi mato a tu novia
    No es mi novia
    Parece…
    Como sea…debes comer algo, con el estómago vacío no vas a sanar…así que…
    ¿Dónde están los de me equipo?
    Pensé que no te importaban
    ¿Y tu cómo sabes que no me importa?
    Por como actúas
    ¿Vas a interrogarme?
    Quiero que comas

Bufó cuando tomó la cuchara llena de comida y la metió en su boca, aventando lo demás sin derramarlo, la miré y sonreí…su gesto de asco por probar la comida me dio gracia y reí cuando sus ojos permanecían mirándome

    Es lo que hay, preciosa…así que vete acostumbrando
    He comido cosas peores
    Bien, ya somos dos entonces

Hubo un pequeño silencio

    Y dime… ¿Qué hacía tu padre exactamente? – suspiró
    Se encargaba de experimentar con algunos simios sobre una bacteria que atacaría a la población…jamás le creí
    ¿Él ya sabía de todo esto antes de que pasara?
    Me parece que si…después…descubrieron que no era una bacteria…si no un virus, sabemos que los virus no se quitan ni disminuyen con algún medicamento, con ningún antibiótico, el virus dura lo que tiene que durar en morir y se acabó…pero en estas cosas…es diferente
    ¿Eres enfermera o algo así?
    Si…terminé mis estudios de enfermería, bueno…me faltaba un semestre
    Eso es bueno… y dime, ¿A qué se dedican los idiotas que te acompañan? – me miró — solo por saber…deben de tener algo útil
    Lu…la chica mas grande conoce la ciudad hasta con los ojos cerrados, conoce cada edificio, cada zona, cada calle y que contiene en ellas…no sé como lo hace, pero parece una computadora…y el otro, Norman…es policía…no le creo…revisé sus documentos y es un buen mercenario
    Lo que nos hacía falta
    No sé porque te estoy diciendo esto… ¿Me drogaste?
    Un poco…si no el dolor sería insoportable para ti
    No me conoces
    Claro que no…me encantaría hacerlo
    Podrías ser mi padre – rió al mirarme
    Podrías ser mi excitante hija…me da igual…en estos tiempos, cualquier chica linda es buena
    Idiota
    Gracias

La miré con una sonrisa bebiendo de mi botella mientras se acomodaba ella en la cama…su cuerpo mantenía una silueta perfecta bajo esas sábanas blancas, ella parecía sacada de alguna tira cómica, pechos abundantes, caderas predominantes, cabello rojo como el fuego…ojos grandes y perfectos ¿Qué mas? Me estaba tardando en al menos besar esos exquisitos labios…