lunes, 13 de mayo de 2013

Capitulo 14



Narra:  Nixie Bauer

Hacía calor…hacía frío…me quejaba, quizá era la fiebre que estaba acabándome al menos por unos 2 o 3 días seguidos…comencé a sentir las ganas de salir corriendo y matar a esas cosas hasta cansarme.

Me torturaban las imágenes pasadas, esos recuerdos que regresaban de a poco como si las necesitara, como si yo quisiera esto…


    Deberías cortar por ahí…y después cauterizar para que la sangre no salga tanto…como ahora
    Gracias papá ¬¬…
    Yo solo digo
    Deberías estar haciendo tu trabajo y dejarme hacer el mío…así nunca aprenderé
    De acuerdo…me voy entonces

Mis primeros experimentos con cadáveres a los cuales mi padre les hacía autopsia y los utilizaba para enseñarles a sus alumnos, más gráficamente sobre el cuerpo y sus funciones, además de químico era médico…y profesor de anatomía. Sentir las entrañas aun calientes en mis manos, de una persona donante de su cuerpo para la ciencia,  no me molestaba en lo más mínimo.

Sentía el intestino grueso, delgado, el hígado, el estómago, mas arriba hurgando para poder sentir la textura de los pulmones, el corazón…las reacciones que aun se tienen después de estar muerto, no me daba lástima, pena o asco…era divertido y entretenido, pensaba en cómo me vería yo muerta, que pasaría…cuáles serían los acontecimientos que pasarían después…mi mente divagaba en cosas que no tenían sentido. Saqué las manos de ese cadáver y miré a mi padre…

    No me gustaría que tu tocaras mi cuerpo muerto
    Sería el mejor en hacerlo
    Lo pensaré

Lavé los guantes, me saqué el traje y subí a la cocina, si…mi padre trabajaba en el sótano, por eso la casa tenía algún tipo de aspecto tétrico que hacía alejar a las personas, por un lado era bueno. Odiaba a la gente. Entre mis libros de estudio…entre los cuadernos llenos de letras, que a veces veía borrosas, escuché un fuerte estruendo en la calle, lo cual me hizo dar un pequeño salto sobre mi silla, asomé la mirada curiosa entre las cortinas de mi ventana.

Sangre. Brazos. Piernas. Sesos. Dolor.


    Traigan algo de agua fría y una pañoleta, esta niña se está convulsionando
    Y así se quería largar
    Cállate y tráeme lo que te pedí, idiota

Se escuchaban sus voces algo dispersas pero podía entenderlas…el frío y el calor estaban tratando de invadirme y hacerme sufrir de sobremanera, intenté gritar pero apretaba tan fuerte las sábanas que quizá me hice daño, no podía moverme y eso me alteraba un poco más.

    Tranquila, preciosa…no quiero que mueras antes…

Sentí que mi cuerpo se fue aflojando…y ahí, pude respirar.

Mi cuerpo estaba siendo manipulado por algo…o por alguien, traté de abrir los ojos, tenía unas ganas enormes de vomitar, solo giré mi cabeza y sentí la presión de mi estómago queriendo expulsar algo que no era mío y que no debía estar dentro de mí, o quizá si…y no lo quería. Sus delicadas manos me sostenían el cabello y pude relajarme apenas terminé de aventar aquello…

    ¿Te sientes mejor? – habló bajo
    No lo se…no puedo moverme – dije sarcástica
    Si, ya te sientes mejor
    Me gustaría salir de aquí ahora
    Lo lamento…no tengo las llaves
    ¿Llaves?... ¿para qué?

Miré mis brazos extendidos como si fueran a torturarme, estaban atados con correas de cuero demasiado resistente y encima candados para no abrir las correas

    Esto es una mierda
    Lo se…
    ¿Dónde está Norman?...él sabrá como quitar esto
    Nixie…prefiero esperar a que la herida sane
    ¿Volverás con el tema?
    No quiero tener que amputarte la pierna mas adelante cuando se te vuelva verde o se te caiga la piel
    No seas exagerada
    No soy exagerada…soy realista…esto no es un videojuego…esto no es una broma
    Lo se, y no me digas esas cosas…no eres mi madre
    No lo soy…al menos quiero que entres un poco en razón y dejes de ser tan jodidamente caprichosa
    ¿Quieres dejarme sola?
    No, no quiero…debo limpiarte…o ¿prefieres que lo haga Robert?
    ¿Por qué lo dices? No quiero que me toque
    Pues parece muy interesado en la chica pelirroja, que eres tu
    Dices tonterías
    Como quieras…más adelante te darás cuenta

Me dejé limpiar por ella…me dio una ducha, éramos mujeres…teníamos lo mismo solo que de diferente proporción. Terminó cuando me colocó la ropa como pudo estando ahí acostada en la camilla, fue una muy buena ducha de espuma, su frente se notaba algo mojada por el sudor, se estaba esforzando pero aun así quería largarme de aquí.

    ¿Quieres algo de comer? Puedo ir a conseguirlo
    Si…
    Bien, ya vuelvo

Solo quería que se largara, yo no podía quedarme aquí sentada, miré la oportunidad…y allá a lo lejos había unas muletas. Pero…el pequeño gran problema, es que mis manos estaban atadas a esos grilletes, maldecía en voz baja y miré si podía encontrar algo que me ayudara a soltarme de estas porquerías.

    ¿A dónde vas?

Me detuve. Esa voz gruesa me hico detenerme y mirarlo, su maldita sonrisa, la pose como estaba recargado en el marco de la puerta, se acercó y cerró la misma para estar mas a solas…

    ¿Qué es lo que quieres?
    Vine a verte, pero al parece…ya te querías ir
    ¿Por qué me atas como si fuera un animal?
    Te lastimaste, no dejaré que lo vuelvas a hacer
    Ya se me entumieron los brazos
    No te quejes tanto, así quisiste que pasaran las cosas
    Yo no lo pedí
    No me interesa

En sus ojos podía ver algo de interés…y yo quería salirme de esa maldita cama…

    Aléjate
    ¿A qué le tienes miedo?

Se acercaba más, el sujeto era más alto que yo, su barba de candado y esos ojos oscuros me dejaban en claro que algo dentro de mi se movía por probar esos deliciosos labios, sentí entonces una de sus manos rozar mi pierna, la buena.

    Muy bien, ahora vas a violarme
    ¿Es un hecho, o lo estás preguntando?
    Como quieras tomarlo
    Hace mucho que no tengo sexo, y verte así, pues de alguna manera me despierta cierto interés
    Que caballero

Se hizo un silencio y movía mi cuerpo cuando se acercó demasiado a mi rostro. La fragancia de su perfume perduró un momento hasta que entró en mis fosas nasales invadiendo mis pulmones, era como un veneno que me daba placer…con algo de dolor.

    ¿Te gustaría probarlo?
    No creo que lo hagas

Estaba tranquila, a decir verdad este sujeto tenía poder en donde quiera que posaba sus ojos…o sus malditas palabras. En este mundo, ahora como está, es difícil darte cuenta de quien te dice la verdad y quien solo quiere jugar, al menos me di cuenta de una cosa, Lu y Norman van enserio…pero ¿este sujeto? No lo se. Me estás tentando, Satanás, estás jugando muy sucio conmigo.

    Te propongo algo – me miró — apenas me recupere de la pierna, haremos lo que quieras
    ¿Y si quiero que te quedes?
    Si no me gusta el lugar puedo irme, solo que ahora me agarraste herida
    Bueno…quizá deba herirte de nuevo para que te quedes el tiempo que sea necesario
    No serías capaz

Se acercó de nuevo y suspiré cuando me tomó fuerte por el mentón, me quejé, pero lo dejé hablar.

    Quiero que cumplas el trato
    Lo haré
    Se que no tienes nada de valor, que quizá no te interesaría si mato a tus dos amigos, o los ves sufrir siendo comidos por esas cosas cuando los aviente en un fozo ¿verdad?
    No
    Lo supuse…entonces creeré en tu palabra
    Haces bien
    Además eres buena con las armas, eres buena para decir malas palabras y eres buena para pelear…me gustan las chicas rudas
    Podrías ser mi padre
    ¿Tan viejo me veo?

Solo sonreí y él sonrió igual

    En fin…te dejaré descansar entonces – caminó a la puerta y se detuvo — por cierto…si esos amigos tuyos son novios o algo…solo diles que si van a follar lo hagan en otro lado, no quiero estar escuchando gemidos locos por toda la casa
    Lo haré – dije sonriendo por imaginarme la cara de Lu cuando se lo diga
    Buenas noches

No le dije nada, salió del cuarto y Lu entró enseguida con ese vaso de jugo

    Te tardaste años
    No me dejaban pasar, estaba tu novio aquí dentro
    ¿Quieres dejar de decir estupideces? Ya me estoy hartando de estas cosas, quítalas

Me miró y negó, bufé algo fuerte y miré a otro lado

    Llevate el jugo, no lo quiero
    No soy tu puta sirvienta

Se levantó molesta, la miré y me dio gracia

    Si el mundo es una mierda, yo no quiero ser igual que tu, o igual que todos aquí, al menos trato de ser amable
    Con tu linda amabilidad no harás que los putos zombies desaparezcan
    No…pero al menos se pueden olvidar por un rato
    ¿quieres irte?
    Si…si quiero – dijo molesta de nuevo

Caminó a la puerta y salió dejándome el jugo en el mueble de al lado…suspiré sintiendo los grilletes apretarme severamente las muñecas…la pierna estaba sanando, y mi cabeza revoloteaba con ideas estúpidas desde que llegué, quizá me estaban drogando y yo no estaba enterada, ¿Qué tal si entran los bastardos y yo estoy acá amarrada? Me forcejeaba en vano, esto me estaba comiendo la puta cabeza.


Esa noche fue horrible, volví a soñar con mi padre, no quiero ni siquiera recordarlo, yo lo maté para que ya no sufriera, ya no quería recordarlo, ya no quería verlo. Sentí que alguien abrió la puerta, era una chica diferente…

    ¿Dónde está Lu?
    No sé quien es ella
    La chica con la que llegué, somos tres ¿Dónde está ella?
    No lo se

Dijo seca, sin expresión alguna, miré el techo de nuevo, hasta que ese maldito doctor apareció de nuevo

    Vamos a revisarte, ¿de acuerdo?
    Me parece bien

Quitó los vendajes y comenzó a llenarme de agua, aceite y no se que mas porquerías, la herida ya no dolía tanto. Pero algo cambió en mis ojos cuando levantó sus manos y me mostró un par de muletas, al menos ya no estaría atada en esta maldita camilla incómoda.

    La herida está mejor, necesitamos ejercitar las dos piernas
    Nunca había estado tan feliz
    Se le nota – lo dijo algo incrédulo, si…era una chica inexpresiva

Comenzaron a quitar los grilletes…mis muñecas quedaron libres, me sentí mas ligera y tomé aquellas muletas, solo una ve en mi vida las había utilizado, espero no haber olvidado como se usan. Me las acomodé y salí un poco del cuarto, algo entumida y con dolor, pero el sonido de las bases se hicieron notar y todos voltearon a verme, Lu me miraba pero se fue a otro lado llevando dos platos, quizá uno para ella y otro para el mercenario. Miré a los alrededores, el sol pegaba fuerte desde la ventana. No me di cuenta de que era una casona en la que estábamos, quizá de dos pisos con cortinas muy bonitas y decorado muy antiguo. Escuché sus botas bajar las escaleras, lo miré y su sonrisa fue el desayuno ese día.

sábado, 2 de marzo de 2013

Capitulo 13




Narra: Lu Sullivan.

La noche pasaba de forma lenta, certera tal vez de una manera poco agradable... Había aparecido la ayuda que necesitábamos pero que, sin embargo, nos complicaba un poco las cosas.

Con Norman permanecimos apartados de todo el grupo que, por una obvia razón nos observaban como enemigos en plena guerra. Eso en verdad no me preocupaba, lo que en verdad me mantenía alterada era el hecho de que algo así como mi “cuñada” estuviera fuera de mi alcance visual; para ser sincera si nos servía bastante el maldito carácter que ella tenía, más aún su audacia frente a la terrible situación que estamos viviendo. Entonces el problema es más que obvio... en verdad temía que pudieran hacerle algo.

  • ¿Cómo saldremos de esta? - miré a Norman.
  • Tendremos que tantear un poco el terreno para saber con quiénes tratamos, es algo muy organizado como para ser verdad... porque digamoslo, estamos viviendo una epidemia de zombies – rió irónico.
  • Me importa una reverenda mierda en cómo saldremos de aquí – fruncí el seño – Lo que en verdad quiero saber es cómo recuperaremos a la chica.

Y sus ojos se encogieron mirando fijamente hacía la pareja del frente: un gordo y la rubia que atacó a Nixie. Algo pensaba el policía, pero no me lo quiso decir, así que tuve que planear algo en mi mente... aunque me costaría muchísimo llevarlo a cabo ya que no poseo la técnica adecuada... o al menos eso creo.

Al cabo de unas horas nos trajeron comida, una dulce señora se encargó de nosotros, nos entregó una cobija para que pasáramos la noche... ¡una jodida cobija! Y siendo sincera no pretendía compartir el abrigo con semejante idiota que había tratado ya de matarme, o algo así.

  • Se nota que no tienes suerte – reí victoriosa.
  • Ah, que dices – dijo molesto – Has lo que quieras, si no te cubres bien morirás de frío... no eres más que una debilucha – comentó antes de ponerse de pie.
  • ¿A dónde vas? - mis ojos lo atacaron.

No hubo respuestas. Pude fijarme en su trasero al verlo caminar hasta la rubia que yacía vigilandonos hace un buen rato, escuché su voz molesta y sólo atiné a oir atenta aquellos regaños de extraña procedencia. Si en verdad quería salir vivo de aquí estaba haciendo las cosas mal... muy mal, con aquel comportamiento sólo acabarían linchandonos y dándonos de comida a esas feas criaturas.


La mujer se puso de pie alterada provocando a Norman mientras le gritaba algo cómo que el sujeto quería sobrepasarse con la pelirroja, Reedus sólo apretaba su mandíbula mientras intentaba mantener la calma. Dentro de lo poco que entendí es que no nos iban dejar ir hasta que la chica se recuperara de su pierna... lo que nos daría un buen tiempo, de lo poco que sé de medicina es que aquella horrible herida necesita un buen cuidado.

Junto a mí volvió a sentarse, respiraba como un toro enfurecido sin decir absolutamente nada, cerrando los ojos y echando la cabeza hacía atrás apoyándola contra la pared, no quise preguntar nada... él era capaz de golpearme. Entonces esperé a que los aires se calmaran y que todos durmieran para ponerme de pie e inspeccionar un poco el lugar y así entender que mierda pretendían.

Llegué hasta donde se suponía debía estar Nixie recostada, y me encontré con una cama hermosamente vacía, lo que me hizo maldecirme por ser tan despistada: era obvio que ella no se quedaría allí.


  • ¡Lo que faltaba! – susurré para mis adentros.

Sólo habían dos opciones; que aquel Robert se la haya llevado quien sabe a donde para aprovecharse de ella o que haya escapado. Aunque era más probable lo segundo, conociéndola este corto tiempo ya era capaz de acertar con sus acciones...

Recriminé aquel pensamiento durante unos pocos segundos y luego decidí actuar, busqué lo más silenciosamente a los alrededores hasta que me encontré con un cartucho de pistola vacío. ¿Qué hacía eso allí?

Un ruido un poco más allá llamó mi atención y detrás de unas cajas de acero la encontré apoyada contra la pared tal como un vagabundo, arreglando en un bolso armas y provisiones que no sé en que momento recopiló, traía consigo su katana aún y me miró un poco molesta.



  • ¿Qué estás esperando? - bufó enojada como una ebria.
  • ¿De qué hablas? - me extrañé.
  • ¡Levántame! - susurró.

Reí por mi torpeza y luego a medias se pudo mantener en pie, su pierna estaba peor, siquiera podía apoyarla pero su orgullo y tenacidad parecían más fuerte, ella quería marcharse.

  • ¿Dónde está el policía?
  • ¿Norman? Está por allá – apunté.
  • Bien, nos vamos solas entonces – me hizo caminar a la fuerza – Mientras menos seamos, mejor...
  • Pero Nixie, tu piernas... no puedes irte así – la detuve.

Me soltó y se apoyó contra un pilar de acero y sus azules ojos me hubieran aniquilado si fueran armas.

  • No me vas a decir lo que tengo que hacer.
  • No quiero correr riesgos – dije molesta.
  • Entonces me marcho sola – se dio media vuelta – Suerte con... lo que sea que hagas.

No sé porque, pero no pude moverme a hacer algo como para detenerla, sólo la vi parar y caerse sentada, cuando me di cuenta... era porque Robert estaba detrás de ella esperando a que avanzara. Yo sabía que no iba a dejar que se fuera, era muy bueno como para ser verdad.

  • Aquí estabas pequeña – dijo con una mueca extraña en su rostro, una mezcla de serenidad y perversidad.
Caminé un poco y reaccioné para recoger a Nixie, pude notar al agacharme de que Robert traía consigo siempre un par de revólveres en su cinturones, eso hizo que mi corazón se acelerara un poco más de lo debido.

  • Déjame... – me golpeó las manos para que me alejara – Yo puedo sola.
  • Pero Nixie... sólo quiero ayudar – dije molesta.
  • No necesito que tengas compasión conmigo Lu... estoy harta de ello – su voz pausada me intimidó.

Se levantó cómo pudo y miró directo al hombre, yo me harté y decidí volver con Norman, lo hice despertar y era tanta la molestia que sentí en ese momento que le pedí que nos fuéramos. Su rostro de incomprensión se impregnó en lo profundo de mi mente... había perdido los estribos.


Norman preguntaba una y otra vez que era lo que me había pasado, y cuando me había dispuesto a responder recuerdo que Robert apareció y se arrodilló frente a mí y me entregó una taza con algo caliente.

  • Bebe estas hierbas... te calmaran un poco – no había algún tipo de expresión en su rostro cómo para que dudara o pensara algo al menos.
  • No intentes drogarme – fruncí el seño.
  • Veo que tu amiga no es la única que desconfía de mí – levantó las cejas irónico.
  • Creo que tengo mis razones ¿no?
  • Piensa lo que quieras dulce mujer – dijo como un caballero – Pero lo quieran o no, yo no los voy a dejar irse sin que estén bien... o hasta que los convenza de unirse a nosotros.
  • Sabes que eso no pasará... – dijo ella mientras se acercaba.

Norman se puso de pie rápidamente mientras que yo también lo hice, Robert se giró al ver que la pelirroja podía mantenerse en pie gracias a un par de muletas que podían sostener su peso. Su testarudez era increíble, ella seguía pensando que así podía salir de aquí. Hasta yo tenía claro que corría un gran riesgo en esas condiciones.

No entendía bien lo que ella pretendía, en verdad no tenía nada que perder fuera de aquí o aquí mismo, recuerdo que el motivo por el que nos movíamos era para salvar a Chris... y tal vez también a Liam, pero ella nunca se mostró muy interesada en el tema por eso no logro comprender que pretendía con esa actitud.

  • ¿No tenías temas pendientes? - me miró – Debemos movernos.
  • No puedes irte en ese estado – dijo Robert.
  • ¡Deja que se vaya! - gritó la rubia desde atrás – Sólo nos hace perder tiempo con esa pierna herida Robert, no seas ingenuo... no nos sirve de nada – rió.
  • Ya la escuchaste.
  • No te vas a ir de aquí... y punto.

Robert se acercó a ella de una forma intimidante, Claudia se puso de pie muy veloz y se acercó hasta Nixie para empujarla y desafiarla siendo que ella estaba en completa desventaja, definitivamente no tenía moral.

  • No vas a creer que voy a caer en tu estúpido juego – sonrió Nixie desafiante.
  • Yo no jugaría contigo niñita tonta – chocó su hombro contra el pecho de la chica – Si quieres irte deberías hacerlo – casi escupió en su cara.

Entonces, antes de que el caos se desatara Robert se interpuso justo a tiempo cuando Nixie a una velocidad impresionante ya estaba apuntando con un arma justo entre los ojos a la rubia mujer. Creo que a todos casi nos da un infarto por la imagen tan... no lo sé ¿impresionante?

  • Sigue provocándome y verás quien en verdad es la tonta – susurró en un tono perturbador la pelirroja.
  • Ya es suficiente – alzó la voz Robert – Claudia vuelve con tu esposo y tú vuelve a la cama antes de que se te infecte la pierna – la miró molesto.
  • Nadie me da órdenes.

Ya nadie sabía que hacer con ella... estaba fuera de control, la ira o quien sabe que sensación la estaban dominando y eso sólo nos estaba trayendo problemas de grueso calibre. Era buena con las armas y esas cosas, eso significaba una gran complicación... ella en verdad era peligrosa.

Norman tuvo el coraje y la tomó de su brazo para llevarla hasta la camilla que le correspondía para que se recostara, un medico de su grupo le dio más medicina y unos sedantes para hacerla dormir y ahorrar problemas. Robert se me acercó preguntándome cosas sobre ella, en verdad parece que más que miedo parecía agradarle aquellas formas de actuar que tenía Nixie, lo que en verdad me confundía. Pasado aquel incidente y que todos decidieran por fin descansar pude sentir una ola de frío que se hacía presente con el amanecer... no podía creer que todo estuviera pasando tan rápido y tortuosamente. Todo parecía una vil mentira.


En el silencio me levanté para percatarme de que todo estaba bien, entré con cuidado a donde permanecía mi compañera y me enfadé bastante al ver que la habían amarrado con correas a la cama tal como a una loca; por mucho que fuera peligrosa no me gustaba ese tipo de tratos... me parecía inaceptable.



Contuve mi enojo, preferí guardar silencio y volver a donde estaba Norman cobijado, porque cedí parte de la cobija luego de que me refugió de un miedo estúpido, todo lo que estaba pasando me estaba poniendo muy frágil y apta para acceder al caos mental; cualquier cosa me volvería loca.

El ruido de aquellas cosas come carne no tardó en aparecer, incluso juraba oír cientos de ellos rodeándonos listos para atacarnos apenas nos divisáramos. Tenía miedo, me sentía culpable al abandonar a Chris y a su pequeño hermano, sentía que estaba haciendo todo mal... me sentía sola... la agonía me estaba dominando.