miércoles, 3 de octubre de 2012

Capitulo 12



        Narra:    Robert Downey Jr.

Extrañamente, me gustaba estar desnudo cuando arreglaba mi auto, lo cual siempre requería mantenimiento cerca de 2 veces al mes, era un auto viejo…de esos de colección que encuentras en subastas o simplemente vas caminando por la calle y miras el jugoso auto detrás de un aparador y sorprendentemente tu billetera está llena de efectivo para poder obtenerlo en ese momento, fue fácil mantener conversación y regatear con el vendedor…si, yo era millonario pero igual…me gusta tener algunas reservas y jugar con las mentes pobres de aquellos que mantienen un trabaja remunerado para poder subsistir…

¿Y ahora qué? ¿En qué demonios se convirtió todo lo que creí mío y todo lo que dibujé de niño? Los gemidos y el olor a putrefacción no eran lo mío ¿de que servía tener ahora tanto dinero? Con eso no los iba a matar, pero tenía ingenio y algo de tiempo. Ya pasaron 3 meses desde que el virus obtuvo el cuerpo de algunos, haciéndolos suyos y haciendo como querían las células y matando las neuronas de las personas que se contagiaban, caminando como muertos, hambrientos

Vagas imágenes se me pasan por la cabeza ahora…
…estaba en mi taller, armando algún tipo de arma que en la agencia me habían pedido para los policías en entrenamiento, algunos novatos que no tenían siquiera la percepción de cómo tomar una estúpida arma, en esto crecí y en esto voy a morir…construyendo armas que sean de utilidad para defender nuestra nación…en realidad yo no era inglés, soy norteamericano, pero desde pequeño que comencé a rondar por las plazas inglesas…admirando la belleza de sus mujeres y quitándome de la cabeza el asqueroso sabor de las hamburguesas y perros calientes que hay en cada esquina…allá, en estados unidos.

    Philip…necesito que me subas un vaso lleno de ese delicioso licuado

Dije sonriendo al bajar a la sala, como había dicho…en ropa interior. Volví a nombrarlo, algo no estaba bien…comencé a caminar, no le pagaba para holgazanear, le pagaba para que llenara mi vaso con ese delicioso licuado…

    Maldigo holgazán – susurré — ¿Dónde mierdas estás?

Entonces la cocina me dio nauseas, alcé una ceja como no entendiendo porque mi blanca y reluciente cocina ahora estaba tapizada con tripas y un color rojo…oliendo a sangre y a sesos de una manera asquerosa… <<Esto no tiene nada, absolutamente nada de sentido>> apenas giré…sus brazos me tumbaron al suelo y comenzó a gritarme en la cara…no tenía labios, un ojo se le saltaba mas que el otro, su piel aun poseía un color rosado pero mas gris que nada, mi mayordomo tenía sangre por todos lados y apestaba a animal muerto…lo empujé con las piernas…

    Muy bien Philip…se que no te pago lo que quieres, pero esta no es razón para que me trates así…

Se levantó enojado gruñendo como un rabioso, me hice para atrás chocando con la base de los cuchillos de cocina, tomé uno y sin hacer mucho escándalo, hundí la hoja afilada en su cabeza haciéndolo caer y ahí…el silencio volvió a nacer…

    Igual iba a matarte un día de estos

Pasé a su lado y subí a mi habitación, esto ya me lo temía, el virus se iba a propagar de una manera rápida y concisa, no iba a dejar animal, persona o cualquier ser vivo con algún indicio de vida. Jeans ajustados, botas militares, camisa negra con un escote lindo, chaqueta de cuero, bolsas llenas de municiones, armas, escopetas, muchas cosas mas, una gorra para el sol…el maldito estaba muy fuerte estos días, mis anteojos negros y…por supuesto, las gomas de mascar con sabor a menta que me encantaban.

La camioneta estaba acondicionada para esto, esos malditos muertos de hambre me perseguían y yo estaba encantado de volarles la cabeza, hablando solo como si me escucharan…malditas cucarachas.

En el trayecto de mi camino…me encontré con algunos idiotas, me encontré con algunos muertos ya…y me encontré con algunos idiotas…a…si, todos eran idiotas para mi. Un grupo de quizá unos 6 o 7…ya no lo recuerdo, unos fueron muriendo en el camino. Acepté que vinieran conmigo, pues había una mujer demasiado buena para mi…igual, para mi mala suerte…estaba casada con un cerdo que, para mi desgracia, no había muerto en una horda que llegó de improviso una noche que acampábamos en el bosque…en fin, el gordo se quedó, la rubia de buenos pechos y tres personas mas, había un niño y una pareja.

Nuestro objetivo era llegar al laboratorio, investigar sobre la cura y largarnos de aquí, se mencionaba mucho de que en España había campos de concentración donde las personas con vida y libres de virus se reunían en ese lugar para irnos a América, el único continente donde no había señales de alguna radiación del virus, para eso…teníamos que estar limpios…y si yo solo llegaría, yo solo me iba a ir, mucho no me importaba la gente de aquí…igual, ya estaban muertos.

Después de una buena función de mi chica y una chica pelirroja, las cosas se calmaron…me acerqué despacio a ese pequeño grupo de 3…

    Voy a preguntar de nuevo… ¿Cómo es que llegaron aquí?
    ¿Qué es lo que quieres? – preguntó la chica de cabellos avellana
    Saber como mierdas llegaron aquí – reí sarcástico porque ya lo había preguntado ¿no?
    Llegamos con cuidado y en una camioneta – dijo la pelirroja riendo con dolor
    Al parecer ustedes quieren morir…bien, me da igual…la noche se acerca y esos malditos come carne están por llegar, veo que tienen armas y saben pelear…así que quizá duren unas horas
    ¿crees que con eso nos vamos a asustar? – habló el único hombre de ese pequeño grupo — ya hemos pasado cosas peores como para que tu gente…nos venga a hacer las cosas difíciles…no son los dueños de este lugar
    ¿Y ustedes si? – bajé mis anteojos negros mirándolo de cerca — solo venimos por una cosa y nos largamos
    Si vienen a buscar la cura…no hay tal cosa – miré a la pelirroja
    Y…y ¿tu cómo sabes eso?
    Su padre era científico y el encargado de esta zona – la chica de ojos con distinto color se levantó del suelo y me miró — esto es una estupidez…somos aun humanos, vivos…no sé por qué las pelas…

Miraba a Claudia, la rubia que peleó con la delicada pelirroja, bien…sonreí al mirar a mi equipo y al otro

    Somos mayoría…pudiéramos ser mas
    No…váyanse por donde vinieron – dijo ella con dolor
    Tienes herida la pierna, nosotros tenemos a un doctor en el equipo, si no te ve…perderás la pierna…y llamarás la atención de esas cosas
    Me da igual

Miré sus ojos celestes, su terquedad me llamaba la atención, miré a su amiga tratando de convencerla, miré al otro sujeto tratando de levantarla…los miré a los tres de frente y sonreí de costado…

    Les doy ahora la oportunidad de ser mas…son buenos en lo que hacen así que no me van a estorbar
    De acuerdo – dijo la chica mas grande, con algo de miedo y yo sonreí
    Bien…ustedes tienen auto, la pelirroja se va conmigo y con Dorian, el doctor
    ¿Y por qué mejor no se va ese sujeto con nosotros?...es lo mismo ¿Qué no?
    ¿Cómo te llamas, hijo?
    Me parece que puedo ser mas grande que tu
    No lo creo…
    Norman…
    Bien Norman…el que les brinda la ayuda, soy yo…así que se hace lo que yo diga
    No me dijiste tu nombre – estos chicos se quieren pasar de listos
    Robert…y espero que les quede claro porque no lo vuelvo a repetir
    De acuerdo

El movimiento se hizo, la pelirroja se fue con nosotros, y los otros dos…se llevaron a uno de mis hombres para que no pensaran que…me iba a robar a la ardiente chiquilla, Claudia me odiaba por como miraba la pelirroja, me daba igual...ella tenia al cerdo de su esposo, que aunque la rubia y yo tuvimos muchas noches juntos…no me interesaba, era quizá mas chica que la pelirroja, quizá no,…las mujeres son deliciosas…de eso no me cabe duda.

El viaje fue algo largo, pero pudimos llegar a la resistencia donde nos estábamos alojando, un lugar amplio como una bodega enorme y con muchos alimentos, agua y baños, estaba acondicionado para si querías quedarte a vivir ahí por meses…pero aquí la cuestión es que no queríamos quedarnos a vivir aquí, quería moverme e irme del maldito país…

    Por acá por favor

Acostaron a la chiquilla en una cama al abrir su pantalón de la pierna y mirar la herida

    Andando Dorian, es toda tuya, apenas termines me llamas ¿de acuerdo?
    De acuerdo

La chica estaba dormida, Dorian se encargó de callarla en el camino, ya que gritaba y blasfemaba al aire…me salí del pequeño apartado y miré a los otros dos nuevos integrantes del grupo…

    ¿Tu cómo te llamas?
    Lu Sullivan – dijo sin ganas
    Bien, Norman…Lu, pueden dormir allá
    ¿Y Nixie?
    A… ¿Así se llama? Que lindo nombre
    No te quieras pasar de listo…
    Como sea…ella se quedará donde la hemos instalado…no está bien la herida así que, estará ahí hasta que se mejore
    Mas te vale
    ¿Si no qué, niñita?...

Me miraron con odio los dos y sonreí ampliamente

    ¿Son novios?
    No – dijo ella
    Parece que si

Sus ojos se pusieron en blanco y reí despacio al caminar de regreso a donde estaba la rubia, Claudia me miraba de reojo mientras abrazaba a su cerdo esposo…cargué las armas y tomé una botella de agua al beber un poco…

Dorian me llamó después de una hora, caminé despacio abriendo la cortina que dividía de los demás, tapando la visión de todos los curiosos que querían ver dentro de mi “cuarto”, ella estaba dormida, acurrucada en mi almohada, requirió de algunas puntadas y ahora estaba cubierta por yeso en la pierna…miré sus dedos pintados con un barniz rojo…sonreí y ella poco a poco abrió los ojos encontrándose con los míos

    ¿Dónde estoy?
    En un lugar mejor que en el que estabas ¿quieres agua?
    No…

Se miró las piernas y una estaba enyesada y la otra cubierta por una sábana…me miró enseguida y yo le sonreí ampliamente cuando achicó sus celestes ojos…

    Sabes pelear
    Casi mato a tu novia
    No es mi novia
    Parece…
    Como sea…debes comer algo, con el estómago vacío no vas a sanar…así que…
    ¿Dónde están los de me equipo?
    Pensé que no te importaban
    ¿Y tu cómo sabes que no me importa?
    Por como actúas
    ¿Vas a interrogarme?
    Quiero que comas

Bufó cuando tomó la cuchara llena de comida y la metió en su boca, aventando lo demás sin derramarlo, la miré y sonreí…su gesto de asco por probar la comida me dio gracia y reí cuando sus ojos permanecían mirándome

    Es lo que hay, preciosa…así que vete acostumbrando
    He comido cosas peores
    Bien, ya somos dos entonces

Hubo un pequeño silencio

    Y dime… ¿Qué hacía tu padre exactamente? – suspiró
    Se encargaba de experimentar con algunos simios sobre una bacteria que atacaría a la población…jamás le creí
    ¿Él ya sabía de todo esto antes de que pasara?
    Me parece que si…después…descubrieron que no era una bacteria…si no un virus, sabemos que los virus no se quitan ni disminuyen con algún medicamento, con ningún antibiótico, el virus dura lo que tiene que durar en morir y se acabó…pero en estas cosas…es diferente
    ¿Eres enfermera o algo así?
    Si…terminé mis estudios de enfermería, bueno…me faltaba un semestre
    Eso es bueno… y dime, ¿A qué se dedican los idiotas que te acompañan? – me miró — solo por saber…deben de tener algo útil
    Lu…la chica mas grande conoce la ciudad hasta con los ojos cerrados, conoce cada edificio, cada zona, cada calle y que contiene en ellas…no sé como lo hace, pero parece una computadora…y el otro, Norman…es policía…no le creo…revisé sus documentos y es un buen mercenario
    Lo que nos hacía falta
    No sé porque te estoy diciendo esto… ¿Me drogaste?
    Un poco…si no el dolor sería insoportable para ti
    No me conoces
    Claro que no…me encantaría hacerlo
    Podrías ser mi padre – rió al mirarme
    Podrías ser mi excitante hija…me da igual…en estos tiempos, cualquier chica linda es buena
    Idiota
    Gracias

La miré con una sonrisa bebiendo de mi botella mientras se acomodaba ella en la cama…su cuerpo mantenía una silueta perfecta bajo esas sábanas blancas, ella parecía sacada de alguna tira cómica, pechos abundantes, caderas predominantes, cabello rojo como el fuego…ojos grandes y perfectos ¿Qué mas? Me estaba tardando en al menos besar esos exquisitos labios…

martes, 28 de agosto de 2012

Capitulo 11


Narra:            Lu Sullivan.


El momento se volvió absurdo, sentía mucha ira al ver como esa mocosa se dignaba a tratarme de esa manera, me sentía sobre pasada y más que nada dolida porque no encontraba la forma de detener esa actitud hacía mí. Pese a todo no nos abandonó como tanto quería. Se notaba que solo estaba esperando el momento oportuno para tomar sus cosas y marcharse, aunque a veces dudaba de su osadía… no podía ser tan valiente como decía serlo, era un caparazón. Al menos eso creo yo.

La vista no era agradable, había caos por todas partes… sentía mucha melancolía al pensar que tardé tantos años en poder construir mi vida y ver que acabaría muerta por esas cosas, Dios, era lo peor.

     Que lindo panorama – susurró la chica irónica.
     ¿Quieres que te tome una foto para el recuerdo? – dije molesta, ya me estaba hartando.
     ¿Acaso tiene una cámara la señorita perfecta? – elevó sus cejas y me miró sonriente.

Ya era demasiado, no aguantaba más. Salí corriendo de allí con un nudo en la garganta, la situación se volvía insostenible y solo necesitaba estar con alguien que en verdad me valorara, no como esa chica que solo le gustaba insultarme… quería estar tanto con Chris que ya no sabía como continuar con esa situación de abandono emocional. Tenía un agujero enorme en el pecho, con el presentimiento de que él estaba bien, solo debía salir a encontrarlo y volver a estar juntos.

Sentí unos pasos que me seguían apresurados mientras yo no me detenía, las lágrimas de desesperación no cesaban de bajar por mis mejillas. Encontré un gran mueble y me senté junto a él, cubrí mi rostro con ambas manos y apoyé mi espalda contra la pared fría, dura y sólida, sentía como poco a poco mi cuerpo se debilitaba… necesitaba comida, agua y dormir bien al menos unos minutos. Parecía todo perdido… al menos hasta que una voz irrumpió mis lamentos.

     Tranquila – dijo con esperanza.
     No puedo… ya no doy más con esto…
     Las cosas se calmarán Lu, esto está recién comenzando… no te vas a rendir tan fácil ¿no?

Su voz era tan pasiva que por un momento creí que todo estaba bien, me atreví a mirarlo directo a los ojos por primera vez desde que lo habíamos encontrado y me hipnoticé con su dulce mirada, tan preocupada… tan fraternal como nunca lo había notado. Sentí un escalofrío cuando se arrodilló para acariciar mi mano empapada en lágrimas, su preocupación me recordó tanto a Chris… tanto a él.

Como una loca descontrolada me lancé a su pecho para sentirme segura, tenía frío y me sentía vacía, pensé que tal vez él podría revertir esa sensación. Y así fue.

En la misma posición, arrodillado me cobijó entre sus brazos, me aferró a su cuerpo tanto así que su calor le entregó calidez al mío, retuve el sonido de mi grito mientras apretaba mi cara contra su hombro. Sus caricias fueron leves, suaves y delicadas. Jugaba con mi cabello de una manera especial, la desesperación parecía marcharse… me sentía en una dimensión paralela, como si él fuera un faro dentro de la inmensa oscuridad…

No habían más palabras, aún podía escuchar el molestoso ruido de caos a las afueras del lugar, pero ya no había nadie con nosotros… nos teníamos el uno al otro. Su respiración se depositaba en mis cabellos mientras yo detenía mis llantos, poco a poco la calma fue volviendo a mí.

     Lamento molestar… pero debemos irnos – ella interrumpió un buen momento.
     ¿Por qué? – se extrañó el hombre que me tenía apresada entre sus brazos.
     Hay un grupo de idiotas que chocó un camión a las afueras del laboratorio… hizo un gran estruendo y un inmenso agujero en el muro de entrada… Esas cosas están entrando – noté un poco de preocupación.
     Es mi impresión… ¿o tienes miedo? – sonreí, era inevitable.
     ¿Qué? – dijo horrorizada – No sé ustedes, pero no me voy a quedar aquí para que me destripen esas cosas – cambió el tema y se marchó.
     Tiene miedo – sonreí al verla irse.
     O puede que te esté protegiendo después de todo – dijo Norman elevando sus cejas.

Sonaba tanto a cliché, pero en verdad ya no podía pensar nada claro… esa chica era bastante extraña y sus cambios no me sorprendían, aunque pudiera ser verdad eso de querer protegerme, más que mal yo le era útil.

Nos pusimos de pie, yo más calmada luego de aquel momento tan íntimo que había pasado con aquel desconocido tan sensual, comenzó a mirarme de otra manera luego de aquello, se le notaba y no podía disimularlo aunque sea un poco.

Subimos nuevamente los tres al tejado y pudimos observar claramente lo que Nixie había relatado; un grupo de idiotas había perforado la gran muralla que protegía el laboratorio y los zombies entraban por multitudes, la esperanza podía desvanecerse en cualquier momento… realmente era un panorama terrible. Sentí más miedo.

     ¿Cuál es el plan ahora? – susurré.
     Tendremos que buscar una salida, recuperar las armas y eliminar cualquier movimiento sospechoso… – dijo con una voz de mando.
     ¿En que momento te nombramos líder? – dije molesta.
     ¿Tienes una mejor idea? – dijo frunciendo el seño.
     Chicas, cálmense de una maldita vez – Norman elevó su voz – Las ideas de la chica son buenas y no hay muchas opciones que digamos Lu – me miró compasivo.

Guardé silencio resignada porque tenía razón… no habían mayores opciones. Entonces el plan se puso en marcha a medida que el estruendo de las cosas se hacían más cercanos, tomamos los bolsos con armas, tomé un par de pistolas de mano y la chica tomó sus cosas cortantes, parecía carnicera.

Bajamos con cuidado, miramos atentos a cualquier cosa y la horda apareció en el pasillo principal, era gracioso en parte ver como chocaban con las paredes o las puertas, eran tan estúpidos que parecía fácil pero todos sabíamos que eso no era tan cierto.

Norman iba a la cabeza, yo al centro y la pelirroja iba atrás de mí, el hombre asintió y avanzó disparándole a esas cosas directamente en sus cabezas, haciéndolas explotar con adrenalina en su sangre… podía sentirlo así, su técnica era asombrosa.

Le seguí yo apretando con firmeza aquellos gatillos, como si mi vida dependiera de ello y en cierto modo era real, aunque siendo sincera no podía asimilar todo esto aún. Me siguió luego la chica, cortando los cuerpos que nos perseguían con una facilidad tremenda, sin importar que fuéramos comida fácil; parecía que ella había cambiado de parecer y de verdad se quedaría con nosotros.

Mientras avanzábamos el alboroto se esparcía y esas bestias sin razón seguían apareciendo. Nos vimos forzados a idear una nueva táctica de ataque, así que juntamos nuestras espaldas y comenzamos a atacar en diferentes direcciones para poder despejar el camino hacía algún lugar. Nuestro trabajo parecía en vano… esas cosas no se acababan nunca.

     ¡Mierda! ¿Cómo saldremos de esto? – grité.
     Esto no estaba en mis planes… – gruñó la chica.
     No me digas – grité irónica.
     Ya vuelvo…

Norman desapareció del lugar dejándome sola con la chica que menos quería ver, la desesperación comenzaba a atormentarme a medida que avanzaban los segundos sin la presencia el único que mantenía el orden entre nosotras. Retrocedí y choqué mi espalda con la suya una vez más, mis municiones se estaban acabando y ella se notaba bastante agotada, cansada de tanto mover sus brazos para cortar cabezas…

     No descanses ahora – le grité, no quería morir.
     ¿Quién dijo que lo haría…? – rió.

De la misma nada una fuerte explosión me tumbó al suelo, el disparo de una escopeta acabó con tres zombies que me estaban machacando hace un rato; tan solo un horrible ruido quedó en mi oreja, sentía que sangraba y que se me reventaría la cabeza. Me tomé con fuerza la cabeza, cubrí ambos oídos al sentirme vulnerable; abrí mis ojos y miré a la chica quien permanecía parada allí sola, como si de un momento a otro esos monstruos desaparecieran.

Se arrodilló junto a mí con una escopeta entre sus manos, sentía su voz distorsionada, como si me hablara bajo el agua, me pidió que echara la cabeza hacía atrás y respirara profundo, lento y con calma. Como si en verdad pudiera hacerlo en este momento.

     ¿Qué pasó? – decía extrañado Norman cuando apareció.
     ¡Casi me vuela la cabeza con una escopeta! – grité sintiéndome peor al hacerlo.
     Agradece que te salve la puta vida – me dijo con desprecio.

Norman la miró asombrado, como dándole las gracias pero al mismo tiempo asustado con su modo de hacerlo, o al menos eso me dio a pensar a mí. Nixie entonces apretó sus labios como reteniendo una última palabra, encogió sus azules ojos y con su escopeta al hombro siguió el camino, su figura avanzaba a través de aquel pasillo que parecía no tener fin.

No me atreví a hacer o decir otra cosa, el sonido tan agudo que poseía aún en mi cabeza a penas me dejaba pensar, repetí unas cuantas veces las respiraciones que la chica me dio y poco a poco el ruido fue desapareciendo, haciéndome sentir con nauseas. Me levanté como pude y Norman me llevó a cuestas tomada de su hombro, tal como un hombre caído en plena batalla.

     La relación se está volviendo complicada ¿Qué pasa en verdad entre ustedes? – me preguntó.
     No sé cuál es su problema conmigo…
     Te salvó la vida y tú la trataste mal, veo que también tienes problemas con ella.

Y eso era lo terrible. Yo me comportaba así porque ella me trataba mal, era más que nada por defenderme… la causante del caos era ella, no yo. Tal vez me equivoque, pero tal vez tengo razón. Quién sabe.

Continuamos, lo que equivale más o menos a una cuadra y unos ruidos captaron nuestra atención de una manera extraña, nos miramos y seguimos avanzando a la puerta que teníamos en frente, la atravesamos sin más y casi fuimos asesinados por unos disparos que salieron al aire. Volvimos atrás y decidimos esta vez mirar por las ventanillas que tenían el par de puertas.

La chica estaba de golpes con una mujer que se veía joven pero mayor que ella, una rubia con mayor cuerpo que le daba como a un saco de boxeo. Era raro encontrarnos con alguien y que más encima se golpeara con una de las nuestras. Norman y yo decidimos tomar cartas en el asunto.

     ¡Detente! – grité con el par de armas vacías en mis manos, apenas con equilibrio.

Norman apuntaba con su AK-47 directo a la mujer en cuestión mientras Bauer seguía con lo suyo y golpeaba aún más. Antes de que pudiéramos acercarnos unas personas aparecieron y un par de hombres aparecieron con armas apuntándonos a nosotros también. Estábamos fritos.

El suspenso y la tensión se hicieron presentes en el ambiente, un grito por parte de ellos detuvo la pelea brutal que tenían ambas chicas e hicieron que se separaran, Nixie tomó sus cosas cortantes y la escopeta para apuntar a la mujer que por suerte estaba desarmada, nuestra chica tuvo una velocidad asombrosa para ponerse a la defensiva. Estaba ensangrentada en gran parte de su rostro, además de arañada en sus brazos y manchada con heridas por sus extremidades y estómago; aún así mostraba su rostro de enojo y dispuesta a seguir con la batalla.

     ¿Quiénes son ustedes? – dije imponente.
     ¿Quiénes son ustedes mejor dicho? – la rubia me miró desafiante.
     ¿Cómo entraron aquí? ¿Qué hacen aquí? – preguntó un hombre con una barba peculiar.
     Voy a volarte la maldita cabeza si no me dices quienes son ustedes – dijo como una psicópata la pelirroja.
     Cálmate – dijeron al unísono Norman con el sujeto de la barba.

Ambos intercambiaron miradas mientras yo me acerqué con precaución a la chica que estaba herida, con mi mano bajé el cañón de su escopeta logrando que se calmara un poco. Pude notar una cortada muy fea en su pierna izquierda, así que la obligué a sentarse contra una pared para revisarla.

El otro grupo al observar aquello se tranquilizaron un poco y bajaron las armas, Norman hizo lo mismo y el aire se volvió un poco más pacífico, unas personas cerraron las puertas con barricadas mientras que yo intentaba limpiar las heridas de mi no tan agradable acompañante.

     ¿Cómo acabaste en una pelea así?
     Defendiendo el territorio – rió – Tú dijiste que querías salir de aquí viva para buscar a ese Chris ¿no?
     ¿Hiciste esto por mí? – me sorprendí riendo.
     Tómalo como quieras – rió con dolor cuando le limpié la pierna – Pero no voy a dejar que me llamen débil nunca más – miró a la rubia con odio.
     Ya veo…

Tenía carácter, tenía fuerza y técnica con cosas que usualmente la mujer prefiere mantenerse apartada, eso me gustaba de ella aunque discutiéramos casi todo el tiempo. Merecía mi respeto, más que mal salvó mi vida ya unas cuantas veces, cómo mínimo debía limpiar sus heridas y lograr entender que estaba pasando con ese grupo de personas que acababa de aparecer… y por alguna extraña razón quería acabar con nosotros.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Capitulo 10


Narra                   Nixie Bauer

No sé cuántas horas pasamos sentadas, me ardía el trasero y Lu se quejaba de todo…creo que me llegaba a molestar mas que estos dos par de inútiles, si fuera por mi, la hubiera dejado con estos dos y yo seguiría mi camino, este no es el lugar donde quería llegar como final, solo era un punto de partida para saber a donde ir…

    Jamás había visto unos ojos tan bonitos como los tuyos
    ¿Te importaría dejarme en paz?
    Lo voy a pensar

Sonrió, el chico de ojos azules me miraba lamiendo sus labios, ese idiota se pensaba que por verme tan pequeña de estatura me dejaría mangonear por cualquiera…miré a Lu molestar, tenía una mirada fuerte hacía ese tal “Norman” no me importaba, buscaba cualquier manera de salir de aquí…tenía hambre y ganas de ir al baño…

    Debo ir al baño – dije nada mas
    Yo la llevo – dijo el rubio
    Puedo ir sola
    Si…claro – rió

Abrió las esposas de aquel tubo pero las ató a una cuerda que hizo jalar para llevarme a otro lado…

    ¿Ahora soy tu perra?
    Como quieras…

Sonreía, los pasillos estaban algo oscuros, a pesar de que parecía ser de día afuera…miraba cualquier lado, una perilla que me hiciera golpearlo, jalarlo o desatarme. Llegamos al baño.

    Anda, entra
    ¿Me darías…?
    ¿quieres dejarte de estupideces y hacer a lo que venias? – se molestó
    De acuerdo – bufé

Cerré un poco la puerta, miraba a todos lados y se escuchaba muy quieto aquí adentro, ¿Qué pasaría afuera? Había muchas cosas que me intrigaban, como del por qué mierdas pasó esto, siempre lo escuché decir en las páginas sociales, las redes donde se dirigía mucha gente a bromear y decir que cuando llegara el Apocalipsis Zombie ellos estarían preparados ¿para qué? Para morir…si, debe ser eso, me reía por la simple estupidez de ni siquiera saberse defender, al menos yo tenía lo mío, con un arma, un hacha y quizá un bat que me dieran refuerzo…era lo único a claro…y mi hermosa catana, terminé y él me jaló como si fuera un preso con una condena muy grande…entonces, los gritos se escucharon de nuevo.

    ¿Ahora qué?

Corrió jalándome algo aprisa, grité pero no me escuchó, mis muñecas se estaban lastimando y entonces, encontré un tubo, me detuve con las piernas y este cayó al piso escuchándose muy seco y me encimé en su cuerpo al golpear su cara

    Suéltame – jadee
    Muérete…perra
    Será después…ahora quiero que me sueltes…puedes quedarte con ella, a mi no me interesa

Me miró, achicó sus ojos y me enseñó las llaves…las aventó lejos por el pasillo y salió corriendo para saber porqué se escuchaba tanto escándalo…para mi mala suerte, la luz se fue y volví a bufar al enojarme demasiado, yo no podía morir así y menos en un lugar tan desagradable como este. Me arrastré como si fuera un niño cuando rompen la piñata y los dulces caen al suelo, mis manos algo lastimadas y ensangrentadas se embarraban en el piso buscando aquella diminuta llave…me desesperaba y mas cuando los gemidos de esas malditas cosas se escuchaban cerca de mi ¿en qué dirección? No lo sabía, solo se que era blanco fácil para estas bolas muertas de carne putrefacta

    Diablos…diablos

Gemí. El sudor resbalaba dañando mis ojos y haciéndolos que ardan un poco…entonces sentí ese pequeño metal, la tomé y sentía la respiración de esas cosas, así como sus manos tomarme por los hombros, no pude evitar gritar, no tan alto…pero si para desahogar el miedo que comenzaba a recorrer mis piernas.

Cayó al piso por una patada que le di, quité las esposas y comencé a buscar algo fuerte con que golpear, mis ojos comenzaban a acostumbrarse a la oscuridad…pude divisar unos 3 cuerpos, una mujer por su falda y cabello largo, y dos hombres…uno calvo y uno con cabello corto…jadeaba cansada y con la adrenalina a flor de piel

    Maldito seas Norman

Tomé un tubo y golpee la cabeza de la mujer, haciendo que su melena se moviera con brusquedad al reventar su cabeza ya frágil, me faltaban dos…pero corrí en dirección por donde Norman había salido, quizá sería mi escape para poder salir de aquí…

Llegué a donde estábamos atadas, ya no había nadie, miré la mesa y pude notar la maleta de las armas, la tomé y la puse en mi hombro, cargué un par de armas en ambas manos y me dispuse a buscar la puerta de salida, ni siquiera sabía donde mierdas se habían metido los otros tres, mejor…así no cargaba con nadie mas…

    ¿A dónde crees que vas?
    ¡¡Suéltame!!
    ¿Crees que te vas a ir así tan fácil? Tu amiga no se dejó, así que vamos a jugar tú y yo ¿te parece?

Sus enormes y sucias manos me quitaron la maleta de las armas aventando de igual manera las que poseía sobre mis manos, me lastimó aun mas por la fricción de las esposas que me había quitado, gemí al gritar, pero apreté mis dientes cuando mi espalda se estampó en la mesa quedando semi-acostada por ese maldito idiota, subí mis piernas juntas al flexionarlas y empujarlo con fuerza. Su cabeza se escuchó como cuando se cae un juguete al piso, se estampó en esa viga donde nos tenían atadas anteriormente…busqué algo para golpearlo pero esas cosas escucharon el escándalo y venían por lo que les correspondía…

    Que lástima…serás la comida de estos muertos
    No lo creo, bonita…tu vienes conmigo

Me jaló del brazo y pude tomar un arma, nos metimos a un cuarto y entonces el silencio se hizo tan grande que un agujero en mi estómago se abrió para tragarse todos los demás intestinos, tenía hambre, estaba cansada y sedienta…esto no estaba en mis planes ¿pero que iba a estar de todos modos? En esta vida se deben hacer las cosas en el mismo día…no con anticipación al futuro…

    ¿Dónde estamos?
    No lo se, tu me jalaste aquí, idiota
    Tu conoces mejor este lugar que yo
    ¿Entonces por qué preguntaron como entramos? Valla, son los policías mas idiotas que he visto
    ¡¡Cállate y ponte a pensar como salimos de aquí!! No hay solo dos afuera, hay mas, Norman se llevó a tu amiga
    ¿A dónde?
    No lo se, se me perdieron de vista

Si, era un completo idiota, se quería hacer el lúcido y héroe tratando de violarme mientras mataba zombies, era un sueño loco que no sonaba tan mal…pero con él…bueno, la verdad es que preferiría morir a que este sujeto me toque y me haga la vida imposible…o lo que quedaba de ella

La oscuridad comenzaba a ser mas densa y pude sentir un objeto en mis pies, entonces me agaché a tomarlo…excelente, era una escopeta…de niña siempre quise tomar una y dispararle a mi maestra de Matemáticas, quizá la mala suerte me la quitó, aunque sería divertido buscarla para poder hacerlo, pero entre tanto moribundo putrefacto puede que no la encuentre muy fácil…será mejor concentrarme en lo que debía y no estar pensando cosas absurdas…

Al momento de jalar el gatillo, el disparo iluminaba por unas milésimas de segundo, entonces pudimos ver una enorme multitud de zombies, todos, correr mas a nosotros y sobre todo por el disparo que acababa de accionar…

    Mierda
    Buen trabajo, idiota – me dijo
    Será mejor que no hables así, si no serás tu el siguiente
    ¡Ja! Encima a una niña

Apreté mis dientes sin dejar de mirar al frente mientras mis pasos daban para atrás…escuché los gritos de esa mujer, pero no eran de miedo si no que me llamaba para subir…

    Suban, arriba está vacío
    ¿Y cómo mierdas pretendes que lo hagamos? – gritó él
    Le lanzaremos unas sogas
    De acuerdo – dije aliviada

Debía admitirlo, cada vez los pasos se hacían mas rápidos cuando comencé a empujar mesas, botes, sillas, todo lo que se me encontraba en el camino para detenerlos un poco mientras subíamos por las sogas que ya pegaban en mi hombro, me cargué la escopeta en la espalda y comencé a subir como me había enseñado un tío…hace años cuando solía caerme bien y jugábamos por horas.

    Ya deja de estar jugando Roger y sube por la soga
    Pues debo esperar a que la perra suba
    ¿Cómo me llamaste?
    Perra
    Esa palabra se la dijiste a la chica equivocada

Comenzó a reír, burlándose de mi, los zombies se arrastraron hasta evadir el muro de objetos de oficina, entonces me quiso jalar, y yo me aferré bien a la cuerda, solté una pierna y patee su cara…cayó al piso estampando su cabeza en el piso y me aferré a la cuerda al subir un poco mas…entonces, los gritos comenzaron a escucharse fuerte por parte de él, así como el desmembramiento de su cuerpo, piel y chorros de sangre…eran gritos de desesperación y entonces…ya no se escuchó nada mas que los gemidos, jadeos y gruñidos de esas personas…que ya no lo eran

    Vamos…dame la mano – dijo ella

No tuve mas remedio, le di la mano y me subieron ambos a esa zona que estaba despejada…

    Lo siento por tu amigo…pero, conmigo no se juega
    Ya dijiste – dijo riendo — igual era un idiota
    Como sea…ahora me pregunto ¿Cómo piensan salir de aquí?
    No lo sé, al menos estamos a salvo aquí arriba – dijo Lu mirando a todas partes
    Uy si…que emoción
    No seas sarcástica conmigo
    ¿Dónde estaban? Me dejaron con ese infeliz
    Como sea ya está muerto – dijo serio, ese tal Norman — debemos pensar cómo vamos a salir de aquí, no será fácil, estamos en el piso mas alto, tapamos las puertas pero no aguantará mucho, debemos subir al último piso…debemos ver si alguien pasa o como podemos salir

No me quedaba de otra, quería salir de aquí para poder irme a otro lado, de verdad…prefería estar sola, arreglármelas para poder salir de aquí

    Dime una cosa – interrumpió mis pensamientos
    ¿Qué quieres?
    ¿Por qué quieres abandonarme? ¿Solo me querías para traerte aquí? Pensé que querías vivir
    Y eso intento, no quiero estar cargando con personas…como tu
    ¿y qué tengo de malo? Te salvé la vida dos veces
    Como sea, quiero estar sola
    ¿Por qué haces esto? ¿Qué consigues con estar sola?
    Eso no te incumbe y ya déjame en paz…comienzas a hartarme y a que la cabeza me duela, y no es un buen momento, al menos él es policía, él va a cuidarte
    ¿Entonces te preocupa con quien pueda quedarme? Valla
    Eres peor que una hermana mayor
    Como sea, si te quieres ir por tu lado, ¡¡Bien!! Yo iré a buscar a Chris
    ¿Chris? ¿Qué Chris?
    El hermano de tu novio
    ¡¡Ya te dije que no es mi novio!!
    Como sea, yo iré a buscarlo, al menos ya se como defenderme…

Se giró para caminar a otro lado…pero se detuvo y me miró

    Por cierto…deberías quedarte con el policía, se ve que hacen bonita pareja…
    ¿Celosa?
    ¿De qué? Eres una niña insolente – comencé a reír — ¿De qué te ríes?
    De nada…deberías ver como te mira el trasero ahora mismo – se giró
    ¡¡¿Qué miras?!!
    NADA YA TERMINEN

Gritó desde la otra punta y ella me miró, se notaba que no quería que nos separáramos

    Y…y ¿Qué tal si hay algo que nos salve de esto?
    ¿Cómo que?
    No lo se, al menos debemos tener un poco de esperanza
    ¿para qué?
    Para sobrevivir – reí, era absurdo — ¿A cuánta mas gente debemos dejar morir para que esa masa muerta crezca? Deberías dejar de ser la niña caprichosa, el orgullo te sirve para poder salir de aquí…pero al menos debes ser un poco mas sensible y entender a los demás…no solo eres tu

Entonces se giró y ahora si se fue de mi vista, solo escuché que empujó al policía, regañándolo por estarle viendo el trasero, no se quedó conmigo, la siguió a ella y yo me quedé ahí…esperando a ver cuál era el plan, escuchaba a esas cosas querer escalar la trampa, pero se resbalaban y se caían, era muy triste y penoso ver…este tipo de situaciones…caminé entonces con ellos, subimos a la azotea, y ahí la ciudad se veía por completo…necesitábamos hacer algo para poder salir de aquí y tenía que ser rápido…