martes, 31 de julio de 2012

Capitulo 8


Narra         Nixie Bauer


“No esperes que dentro de unos segundos…la realidad se valla y puedas volver a sonreír…eso es para maricas ¿lo sabías?”

La carretera se hacía eterna y apenas habíamos sobrepasado la hora y unos insignificantes 10 minutos…la música resonaba en aquella maravillosa máquina reproductora de sonido…ella tenía buen gusto para la música…no sé en que momento me quedé dormida, pero Judas Priest me hizo realzar una sonrisa cuando canté una parte del coro de Tubo Lover

    Bien, al menos ya tenemos algo en común – dijo ella sonriendo
    Si bueno…siempre me ha gustado el género musical…el heavy, el trash, el nu…
    Si, a mi también
    No parece – dije sonriendo ahora yo
    Todos lo dicen pero ¡¡Va!! Me da igual…

Miraba que aun el sol estaba sobre nosotros, quizá serían las 2 o 3 de la tarde…entonces recordé la maldita gasolinera

    ¿Aun no hemos pasado alguna estación?
    Si…pero estaba vacía, estabas dormida, no quise despertarte
    Oh…bueno
    Quizá en un par de kilómetros encontremos una llena, con suerte si no hay una de esas cosas rondando por ahí
    Igual estamos equipadas
    Cierto

Siguió manejando tranquilamente, el disco se terminó y ahí…a lo lejos pudimos ver una estación de gasolina…ambas sonreímos, estacionó la camioneta no muy lejos…ambas bajamos con las armas cargadas…ella checó aquello mientras yo miraba a todos lados…

    Al parecer ésta si tiene
    Bien pues apresúrate, esta noche debemos llegar a ese maldito laboratorio
    Si, no te preocupes, falta muy poco…
    Eso suena bien

Mientras ella llenaba el tanque, caminé unos pasos mas adelante…no quería separarme mucho pero algo había llamado mi atención, el ladrido de un perro

    ¿A dónde rayos vas? – gritó un poco
    No me tardo, tu termina

Balbuceó algo que no comprendí pero eso me hizo sonreír…caminé un poco mas y había unos perros dentro de unas jaulas y dos de esas cosas tratando de meter sus manos para arrancarles un poco de piel

    ¡¡Hey!!

Me miraron y yo sonreí de costado, el miedo aun corría por mis entrañas, pero me encantaba sentir aquella adrenalina, no quería disparar…llamaría la atención de mas de esas cosas y es lo que menos quería…entonces tomé una de las hachas que conseguimos de aquella casa donde vivía el veterano de guerra…

    Vengan acá…mierdas del infierno – sonreí

Se acercaron ambos, estirando los brazos para tratar de alcanzarme, cuando clavé esa pesada hacha en la cabeza de uno…el otro venía un poco más rápido. El hacha se atascó.

    Mierda

Entonces sentí mas miedo que otros días, el maldito idiota se estaba acercando y mejor solté el hacha, pero antes de que pudiera reaccionar, el gemido de una chica hizo volar la cabeza de ese zombie con una navaja…mi corazón se detuvo en aquella pared manchada de lodo y no sé cuantas cosas más…la miré

    Ahora yo fui la que te salvé – dijo con miedo al vibrar por el asco
    ¿gracias?
    No debiste irte
    Quería hacerlo
    Como sea…debemos irnos ya, estabas tardando
    Si…

Entonces tomé el hacha y haciendo fuerza con mi pierna sobre su cabeza logré sacarla, ella me salvó…como yo lo había hecho en variadas ocasiones…subimos a la camioneta y el motor aceleró a lo más que pudo sin ser algo brusco

    ¿Llenaste los galones?
    Claro…no soy tan estúpida como piensas…estoy aprendiendo a acostumbrarme a esta cosa…si se le puede llamar vida, claro está…aun tengo miedo
    Es normal…supongo
    En las redes sociales se burlaban y emocionaban sobre estas cosas, de si el Apocalipsis zombie…de…de que haríamos, de…donde vivir…ahora me pregunto ¿vivirán aquellos idiotas que tanto anhelaban esto?
    Quizá…
    Que gran respuesta

Me quedé callada, yo era una de esos “idiotas” que anhelaban esto…se salió de control, solamente eso, ella manejaba rápido pero apenas se podía notar dentro de la hermosa camioneta color marrón, tenía mucho cuidado y la observé. Sus uñas estaban pintadas con una línea blanca, como un francés, su piel era de un color claro pero no tanto como el mío, su cabello brillaba como una avellana, era de un tono café perfecto…pero se notaba que era su color natural, sus ojos eran de diferente color, podía notarlos cuando me miraba fijamente…aunque ahora estaba concentrada en el camino, uno era gris y el otro era azul eléctrico…increíble…jamás había visto a una chica con ese color de ojos…era esbelta, quizá iba al gimnasio…

    Dime una cosa – dije cortando el silencio
    ¿Qué pasa?
    ¿De dónde conoces a Liam?

Sonrió. Se quedó callada quizá unos 5 minutos, la miré fijamente pero no la obligué a contestar…entonces nos detuvimos.

    Ya llegamos
    ¿No vas a contestarme?
    ¿Por qué tanto interés? Tú eres su novia ¿no?
    ¡¡Pues no lo soy!! – comenzó a reír — ¿Por qué te ríes?
    Tus mejillas me dicen otra cosa
    Bajemos ¿quieres?
    Como gustes

Bajamos de la camioneta. Ambas bien armadas mirábamos a todos lados, quizá ya no tenía que preocuparme tanto por ella…ya sabía como matar a esas cosas, ya casi no les tenía miedo, aunque igual…debía admitirlo, me sentía bien con su compañía, ya no hacía tantas preguntas y sus gustos musicales me hacían pensar que la pasaría bien…era ilógico pensar eso ahora…pero me dejaba tranquila…

    Que grande es este lugar
    Si…aquí trabajaba mi padre

Ambas caminábamos en dirección a la entrada…no había señal de esas cosas por ningún lado…pero olía horrible, es que quizá esto no terminaría o no acabaría acostumbrándome a ese maldito olor de mierda…

    Por aquí…
    Si conoces tan bien el lugar ¿Por qué no viniste sola?
    No sabía como llegar – sonreí de costado
    Voy a creerte niña

Caminamos despacio por aquellos pasillos llenos de sangre, tripas, basura y césped seco…entonces llegué a la puerta y ella me siguió. Una puerta de cristal roto pero que enseguida seguía una de metal blindado que protegía el interior del laboratorio…tomé la llave. La llevaba colgando de mi pecho con una cadena de acero inoxidable, me la regaló mi padre hace mucho. Abrí.

El interior estaba vacío, como si no hubiera trabajo este día, estaba intacto, estas cosas no estarían aquí dentro y me calmé

    Anda entra

Le indiqué, enseguida cerré la puerta

    Veamos si no hay mas entradas
    No parece…el lugar está acomodado
    Igual, mejor hay que prevenir
    De acuerdo – tragó saliva — yo vo…yo voy por acá
    ¿tienes miedo?
    Cállate, mocosa

Reí…la dejé ir sola, no era muy grande el primer piso, además era amplio, si alguna quería correr, con la mayor libertad del mundo podríamos hacerlo…

El lugar estaba limpio, olía a cualquier tipo de hospital, pero quería indagar mas, la dejé sola en el primer piso y yo me escabullí al segundo…daba pasos ligeros y certeros, alguien había roto aquella puerta de cristal, no creo que haya sido el aire, quizá fue una de esas cosas corriendo que se estampó por estar persiguiendo a alguien con la carne viva…miraba cuidadosa…sentía a alguien detrás de mi…giré rápido y no había nadie, caminé un poco mas, quizá si eran una de esas cosas…pero al entrar en esos cuartos de laboratorio no había nadie…

    Nixie ¿Dónde rayos estás? – la escuché gritar
    En el segundo piso
    Maldita mocosa malcriada

Susurró

    Te escuché
    Me importa un bledo, siempre me dejas sola…a veces pienso que quieres matarme
    Nada de eso, bonita…
    Gracias por eso
    ¿Por lo de bonita…o por lo de…?
    Podemos buscar esa cosa a la que venimos aquí – me interrumpió
    De acuerdo…ya no se puede bromear contigo

Caminamos por aquellos pasillos

    Mi padre y su bola de lunáticos, estaban dispuestos a pasar días enteros y noches sin dormir hasta encontrar la cura a una vacuna que no tenía nombre
    ¿Cómo es eso posible?
    Como te lo dije – la miré — todos estaban lunáticos, me comentó algo sobre la rabia, tenía algo que ver
    Yo también escuché algo así pero no le tomé mucha importancia
    Bien, pues al parecer es una bacteria que es muy fuerte a cualquier analgésico o esas cosas…se reproduce con rapidez, quizá unos 10 o 15 minutos como máximo

Seguimos caminando cuando llegamos a esa habitación donde mi padre me dijo que tenía los escritos, los experimentos y algunos de los resultados con la vacuna sobre esa bacteria, entramos cautelosamente, el silencio era incómodo…me inquietaba no saber que es lo que estaba pasando afuera, o que es lo que nos esperaría al salir de aquí…

    Me parece que será mejor quedarnos aquí esta noche
    Si, yo también pienso lo mismo…será lo mejor
    ¿Hay habitaciones o algo por el estilo?
    Si… ¿Por qué no vas a buscarlas?

Me miró de mala gana

    Bueno tu eres la que lo mencionaste
    Como sea, si no regreso es que ya me morí
    Que positiva eres
    Gracias de nuevo

Ambas reímos y desapareció de mi vista.
Los papeles parecían hechos bolas y vueltos a poner bajo un pisa papeles para dejarlos planos, algo no querían que se supiera, y quizá era este virus que ahora se estaba descontrolando, obviamente esas cosas ya no eran personas, ni siquiera reconocían que era comida, que era el dolor. Planos, estadísticas, experimentos, fotos…cosas que casi no me servían solo un puñado de basura.

    Esto no me sirve

Apreté las hojas y miré un cuarto…achiqué mis ojos y caminé hacía esa pequeña puerta, estaba cerrada con algún tipo de seguro, esta puerta no me iba a ganar, suspiré cuando saqué el llavero y busqué de entre esas llaves una pequeña, la encontré y comencé a abrir aquella puertecita, era blanca y bien gruesa, entré gateando y miré el lugar, estaba completamente oscuro…entonces busqué algún tipo de interruptor, al accionarlo, había miles de jaulas, todas abiertas, otras rotas y algunas con sangre, algunas con carne y otras extrañamente despedazadas…

    Valla

Susurré al caminar entre aquello, miraba a todos lados, era un cuarto inmenso y comenzaba a sentir que el aire me faltaba, tomé mi garganta y no pude mirar nada mas, tenía que traer un tanque de oxigeno si quería adentrarme mas a este cuarto…entonces regresé… ¿Cuál fue mi sorpresa? Alguien cerró la puerta…corrí entre las jaulas, empujando algunas y sintiendo un miedo terrible…

    Lu ¡¡Lu deja de estar jugando y abre la puerta!!

Ella no se escuchaba, era una broma de mal gusto, el aire comenzaba a faltarme y mas cuando el miedo me invadía, miré atrás y busqué en mis bolsillos

    Maldita sea

Había dejado el arma en la mesa donde estaban aquellas hojas inservibles, me cubrí la nariz con mi blusa para tener algo de aire al menos formidable en mis pulmones, caminé por aquel cuarto y la luz…se fue. Esto no me estaba gustando nada, el aire comenzaba a faltarme y entonces, sentí el peor escalofrío cuando los gritos de Lu se escuchaban por todo el pasillo de abajo…

    Mierda que está pasando

Los ojos se me ponían bizcos sin querer…me sostenía de las mesas y caía de rodillas al piso…entonces sentí pasos cerca de mi, pero no gemidos como suelen escucharse esas malditas ratas…miré sin siquiera saber lo que veía…

    Hora de dormir, niña

Una voz masculina me hizo querer buscarlo, pero un golpe en la nuca fue más que suficiente para perder la noción del tiempo, del espacio y de mi persona.

sábado, 21 de julio de 2012

Capitulo 7


            Narra:             Lu Sullivan.

La noche había llegado de la peor manera, nunca en mi vida había tenido tanto miedo al dormirme, de hecho ni siquiera quería cerrar los ojos. Podía sentir que en plena noche alguno de esos cuerpos inertes atravesaría la puerta y se nos lanzaría encima para devorarnos… de verdad tenía miedo.

Apenas había podido digerir la comida que la chica había encontrado quien sabe donde, y aún poseía esa rara sensación dentro de mí, tanto en mi estómago como en todo mi cuerpo. Era como un leve temblor que de seguro era por el miedo, además de el frío que comenzaba a hacer por la ida de la luz solar; para ser sincera no sé como podré soportar todo esto.

     Necesito tomar aire – dije en un susurro.
     ¿A dónde vas? – me miró de costado sobre un sofá que había en el cuarto.
     No me siento del todo bien – levanté las cejas agobiada.
     Te recomiendo que saques la cabeza por la ventana, no puedo dejarte salir – dijo con un tono de profesional – Sabes bien lo que hay allá afuera y no estoy para correr riesgos.
     Está bien.

Me resigné y caminé hasta la ventana del cuarto, la abrí con miedo y sentí como la brisa chocaba con mis mejillas, como movía mis cabellos.

Podía ver la ciudad de noche, con llamas que captaban mi atención por la luminosidad que emanaban, de seguro eran coches, o tiendas… o que sé yo. Pero era terrorífico, aún se escuchaban gritos de gente pidiendo ayuda, también de autos acelerando y chocando quien sabe qué cosas, también disparos de armas además de voces salvando a otros. De verdad parecía una película.

Viendo y escuchando aquellas cosas durante el silencio de la noche, aumentaba mi esperanza, tal vez podamos salir de esto, más que mal toda enfermedad tiene un cura, por muy difícil que suene siempre es así.

     Que lindo panorama – dijo irónica, pero seria
     ¿Crees que podamos salir de esto?
     Si, siempre se puede – dijo convencida pero sin ganas.
     Pareciera que esto no te importara en lo absoluto – la miré.
     Preocuparse mucho siempre acaba arruinando las cosas, si tienes ganas de vivir… con eso bastará, no hay que echarse a morir por esto. Tenemos armas – sonrió.

Eso me hizo reír un poco, aunque igual no me gustaba su forma de pensar frente a lo que estábamos viviendo; más que mal era una situación inusual y complicada.

Ella volvió a dormirse y yo permanecí en la ventana mirando como las estrellas desaparecían al amanecer; el olor que provenía desde la ciudad me asqueaba pero acabaría por acostumbrarme, siempre pasa. De todos modos, quería volver a mi casa para buscar a Alice y traer algo de ropa para cambiarme, odiaba tanto estar vestida con un traje de dos piezas… debía estar cómoda para ir en busca de Chris y encargarme que estuviera bien, como lo hacía siempre.

Permanecí inquieta, tenía frío y no podría estar tranquila hasta saber que todo estaba en orden, al menos con las personas que más me importaban, que en este caso era mi cuñado, Chris y claro, mi pequeña perrita. Lo peor de todo es que no podría salir de este hotel hasta que la chica despertara, sin ella estaba perdida… podrían matarme si salgo sola, al menos hasta que aprendiera a usar una maldita arma.

Así que esperé… comí una de esas cosas que la pelirroja había traído, me senté en el suelo alfombrado y tragué con calma mientras mis nervios volvían a estar serenos y pasivos, para poder pensar y tomar decisiones con la cabeza clara.

     ¿Cómo dormiste? – dijo una voz.
     No pude dormir nada.
     ¿Estás lista para irnos? – se puso de pie junto a mí.
     Creo que si ¿podré darme una ducha? – la miré hacia arriba.
     Tal vez, no creo que las cañerías estén malas, probaré primero, luego es tu turno.
     Está bien.

Partió al baño y luego de un rato el agua comenzó a escurrir. Tal como lo pensé, el agua no había sufrido daños. Mientras tanto yo miré sus cosas, su bolso estaba lleno de medicamentos y jeringas con sustancias, además de parches y otras cosas que solo había visto en hospitales; tenía un par de libros o instructivos, no me di cuenta bien de lo que eran. Tenía dos armas y cigarrillos. En verdad nada ahí parecía extraño, además de los armas, claro.

Volví a sentarme en la alfombra y ella salió del baño con su cabello húmedo, sus ojos celestes me miraron sospechosamente.

     Es tu turno – dijo sin ganas.
     ¿La presión está bien?

Asintió y me dio una toalla. No dijo nada más, aunque tampoco yo quería que lo hiciera, era obvio que estaba desconfiando de mí y eso no era bueno…

Entré al baño y abrí el grifo, lavé mi cabello y me enjaboné bien todo el cuerpo, me sentía tan sucia que me daba asco, incluso parecía que el olor no desaparecía aunque frotase mi piel una y otra vez hasta irritarla. Acabé luego de unos cinco minutos, me sequé rápidamente cuando ya no oía nada, había un silencio horrible y lo primero que se me vino a la cabeza fue que la chica me había abandonado. Me vestí rápido, arreglé mi cabello y corté las mangas de mi blusa para que no me molestaran bajo la chaquetilla.

     ¿Nixie…? – dije al abrir un poco la puerta.

No obtuve respuestas y eso me puso como loca, abrí de golpe la puerta y me encontré con una de esas cosas en frente lo que me hizo gritar como una loca y retroceder hasta chocar con una pared, esa cosa me perseguía con sus manos extendidas para atraparme.

Antes de que pudiera tocarme la sangre volvió a saltar a mi rostro, una bala atravesó su cabeza y nuevamente mi salvadora me miró como diciendo “Deja de hacer estupideces”. Una vez más le debía la vida y eso no me agradaba.

     ¿Cómo entró esa cosa? – le grité asustada.
     El hotel se está llenando de ellos, alguien debió pasar la noche aquí tal como nosotras pero olvidó cerrar la puerta – dijo molesta.
     ¿Estás lista? Será mejor que nos vayamos – me puse de pie.
     Me parece una idea maravillosa – rió.

Tomó su bolso y sonrió, tomé el mío y la seguí mientras intentamos hacer el menor ruido posible, no queríamos lidiar con esas cosas, al menos no aún ya que el espacio era muy cerrado y no tendríamos hacia donde correr.

Tuvimos suerte y pudimos llegar al primer piso sin que nada nos pasara, salimos del hotel más alertas que nunca, apenas había salido el sol y cualquier movimiento parecía sospechoso y aterrador. Se veían sombras aún corriendo de lado a lado para escapar de esas cosas, el olor ya no era tan pestilente, ¿Será que me estaba acostumbrando?

Subimos a la camioneta y conduje a toda velocidad por la interestatal, quería llegar a mi departamento y ver si podía rescatar alguna cosa, además de saber si mi pequeña seguí ahí y con vida.

     ¿A dónde vamos? – gritó cuando se dio cuenta que no era el camino correcto.
     Necesito unas cosas, vamos a mi casa – dije ya seria.

Guardó silencio resignada por primera vez. Eso me hizo sentir mejor, sus gritos no serían lo mejor para esta situación, así que me vino bien su silencio.

Doblamos en la esquina que venía y todo parecía estar bien, al menos no existía el mismo caos que en el centro de la ciudad, había desastres sí, pero no gente huyendo para todas partes, parecía que todos habían huido de aquí. Estacioné la gran camioneta fuera de mi edificio y no me atrevía a bajar, pasaron largos minutos hasta que lo logré.

     Si quieres quédate en el auto – dije mientras subía las escaleras.
     Si vas sola pueden matarte.
     ¿Gracias? – reí.

Sonrió un poco y llegamos a la puerta de mi departamento que estaba entreabierta. La empujé con precaución y todo parecía en orden, hasta que sentimos unos gruñidos provenientes del pasillo que conecta el living con el baño y mi dormitorio. Perfecto.

     Que lindo es tu novio – rió ella como para calmar el aire.
     ¿Te gusta? – le seguí el juego.
     Es diferente al resto, ya veo lo que te trajo hasta él.

Reí y le di en la cabeza, entramos y no encontramos nada extraño, lo único malo es que Alice no estaba por ninguna parte, aunque en parte me gustó no haberla encontrado… prefiero que haya huido a que esas cosas la hubieran devorado aquí en casa y tuviera que enfrentarme a esa fea imagen.

Fui al dormitorio y busqué un bolso en donde metí un poco de ropa para cambiarme durante los días, no siempre iba a usar la misma asquerosidad. Me cambié el traje que llevaba puesto por unos jeans oscuros y una remera ajustada, tomé una chaquetilla de cuero y una cinta para el cabello; la chica metió en un bolso más grande que le facilité sus cosas y comida que sacó de mi cocina, también llevamos una frazada y una tienda de acampar por si acaso.

     ¿Alguno de tus vecinos tendrá armas o algo que nos sirva? – me miró desde la cocina.
     Tal vez el anciano del piso de abajo, era cazador – recordé.
     Debe tener buena artillería entonces – sonrió.
     Quien sabe, vamos a ver.

Asentí y salimos del departamento sin precaución, en el ambiente no había peligro, al menos no se notaba. Miramos a todas partes y entramos en el departamento que estaba muy desordenado y eso nos hizo poner alertas, ella caminó primero como siempre, para acabar con cualquier cosa que pudiera aparecer, yo la seguía mientras miraba entre los escombros alguna cosa que pudiera servirnos: nada.

     ¿Dónde tiene las armas? – me miró más calmada.
     No lo sé, en su dormitorio tal vez…

Suspiró no conforme y entramos a una habitación que parecía ser dicho dormitorio. Un olor a putrefacción nos pateó la cara al ingresar y encontrarnos con dos ancianos destripados sobre la cama matrimonial; cualquier cosa que haya echo eso los dejó limpios y vacíos. Era una imagen repugnante.

La chica encontró una escopeta de gran calibre colgada en una de las paredes, yo revisé los cajones y encontré las municiones, además de una Colt de bolsillo; muchas pistolas pequeñas había en diversos cajones lo que nos hizo sentir un poco mejor. Revisamos el departamento lo más que pudimos y hasta un machete nos llevamos, binoculares y lentes con visión nocturna; el anciano tenía buenas herramientas que solo ahora podía apreciar.

Salimos del edificio un poco más confiadas y calmadas, miramos a todas partes y nada parecía estar fuera de lo normal, siquiera a algunos sobrevivientes vimos… eso nos pareció bastante extraño.

     Será mejor que nos vayamos de aquí, esto no pinta para nada bien…
     De acuerdo, sube y larguémonos ya – dije nerviosa.

Subimos a la camioneta, dejamos las cosas en los asientos de atrás y partimos en busca de una gasolinera para llenar el tanque y unas botellas para el camino, debíamos asegurarnos de todo, no podíamos cometer errores… no podíamos morir tan fácil.

El motor sonaba bien, las calles parecían limpias… al menos hasta que doblamos en la calle Helmseinn, había un gran grupo de zombies parados sin hacer nada, rondando sin sentido… lo que claramente me aterró.

     Mierda…
     Tranquila, demos la vuelta y busquemos otra ruta – dijo como para tranquilizarme.
     Es la única que nos sacará de acá – la miré.
     Debe ser una broma – me miró disgustada.
     Lo digo en serio – levanté las cejas - ¿Qué vamos a hacer?
     Iré yo, tú te quedas aquí…
     ¡No! ¿Estás loca? O vamos ambas o no va ninguna – fruncí el seño.
     No hay otra alternativa, mujer.
     Demos la vuelta, rodeémoslos y si se acercan, los arrollo – dije como una loca desesperada.
     ¿Estás segura? – rió.
     Valdrá la pena intentarlo – sonreí no convencida.
     Bueno, hagámoslo...

Asentí, dimos la vuelta, pasamos por un callejón y las paredes no dejaban pasar a la camioneta, un gran ruido se provocó al raspar las puertas con las paredes de ladrillos; de seguro la pintura se había ido y el sonido atraería esas cosas, pero era mejor que enfrentarnos a un mar de ellos y no salir vivas ni en sueño.

Comenzaron a acercarse una cantidad moderada de unos 20 cuerpos, corrían sin coordinación y con una lentitud que jugaba a nuestro favor. Aceleré y pudimos salir de allí ilesas, mis nervios volvieron a calmarse hasta volver a la ciudad de la cual habíamos escapado hace unas pocas horas.

Teníamos que encontrar una gasolinera lo más pronto posible, el tanque se estaba quedando vacío y eso no era nada bueno, teníamos que sí o sí llegar al laboratorio, que estaba al otro lado de la ciudad… Debíamos lograrlo.

martes, 17 de julio de 2012

Capitulo 6


Narra                       Nixie Bauer

Comenzaba a sentir frío…era extraño que en casa hiciera frío, mi padre siempre se preocupaba por dejar calientita la casa por mi madre…era exagerada en cuanto ese tipo de cosas…abrí mis ojos y decidí bajar…extrañaba el sabor de la leche en mi boca. Descalza bajé las heladas escaleras, me hacían despertar a comparación de otros días.

    ¡¿Max?!

No sé porque siempre gritaba su nombre sabiendo que mis padres estaban dormidos, la verdad es que no me interesaba despertarlos, era unos viejos aburridos. No llegaba mi perro.

    Max – volví a llamar — estúpido perro

Tallé mis ojos, abrí la heladera y comencé a buscar la leche…para mi desgracia, no había. Maldije un par de cosas en la oscuridad de la casa…se sentía un escalofrío horrible en mi espina dorsal, mis tripas se hacían nudos y no sabía siquiera por qué…entonces escuché a alguien bajar las escaleras…asomé la mirada de la cocina…pero cayó, quizá era mi madre. Sus pies se resbalaron, algo torpes, me asusté pero a la vez reí…

    ¿Ves? Eso te pasa por no…

Al tomarla de la cabeza sus manos se aferraron de mis brazos queriendo arrancar la piel pero no lo logró…la empujé. Caí al piso sentada con las piernas abiertas. Gemía, se arrastraba y emitía sonidos guturales como si sufriera por dentro, como si fuera un animal hambriento…sus dientes estaban extraños, ya no estaban blancos como ella solía conservarlos, su piel tenía sangre por todos lados y sus ojos se desorbitaban como si quisieran salirse…

Se levantó del suelo y corrió a mí, tomé lo primero que estaba a mi alcance y lo azoté en su cabeza haciéndola caer…

Como pude, hice reaccionar mis piernas y así levantarme del suelo, corrí a la oficina de mi padre, donde guardaba el arma que me pidió jamás decirle a mi madre sobre su existencia…la tomé y, agitada, apunté a la puerta…ya no escuché nada. Recuerdo sentir que el cabello me estorbaba para ver, y lo hice para atrás sin soltar el arma apuntando a la puerta…me dejé de tonterías y dejé de temblar, esto ya me lo veía venir…así que no era nada nuevo, era como los videojuegos que Liam ponía de ves en cuando…los cuales me molestaban mucho.

Era como las películas de terror, no sé por qué no salía corriendo de la casa si bien sabía que iba a pasar, saldría alguien para asustarme, pero ¿Qué es lo que cambiaba aquí? Que esto era la realidad…y quizá estaba a punto de matar a mi familia. Entones jalé el gatillo, la muy maldita se estaba comiendo a mi perro. El agujero en su cabeza era notable…era asqueroso, Max sufría…Max me pedía a gritos que acabase con su vida…me dolía…era mi mejor amigo y quizá el único que tendría. Le dije adiós.

Subí las escaleras en busca de ropa. Unos jeans ajustados, esas botas que jamás pensé volver a usar, esas militares que me encantaban con cintas hasta las pantorrillas, una blusa un poco holgada, una chaqueta de cuero, ese cinto que podría soportar el arma y un gorro en mi cabeza…no había tiempo de pensar en lo que había hecho, tomé mi mochila y salí en dirección a la universidad, en la cual me encontraría con ese sueño maldito que tuve…la única diferencia…es que esta vez, no sería presa de esas porquerías.

    ¡¡¡Nixie!!!

Me detuve apenas en la puerta de salida…giré mi mirada a las escaleras, y apreté mis puños como mi retorcido estómago…

Miré a mi padre acostado en la cama, con el estómago abierto y sus manos sosteniendo su pecho…ver esa escena me dejó un poco de nauseas y pena, era mi padre después de todo…pero esto ya no se podía revertir…

    Mátame, hija…no quiero ser parte de esas cosas – gimió con dolor
    ¿Por qué debería darte ese preciado gusto? Tu experimentabas con estas cosas…tu sabías que es lo que iba a pasar y aun así no dijiste nada
    Yo no lo sabía…te lo juro…
    ¿Cómo es que tú y mi madre se contagiaron y yo estoy intacta?

Sus ojos brillaban, comenzaba a balbucear…apreté mis ojos girando mi cabeza a otro lado, levanté el arma…y disparé. Increíblemente el tino fue directo en su cabeza, no tenía tiempo que perder, debía llegar ahí, la sala del director tenía armas. Esto no tenía sentido, en una escuela de medicina… ¿Cómo puede ser posible que ante sala del director esté repleta de armas? Esto me olía muy mal…

¿Y qué fue lo que me encontré? Si…claro, una mujer estúpida que ni siquiera sabía manejar un bat y le daba miedo un arma…esto iba de mal en peor. Dejó la bocina recargada en el teléfono y me miró, sonreí de costado cuando miraba sus ojos con miedo…

    ¿Dónde conseguiste el arma?
    No te interesa…yo me largo de aquí
    Y… ¿Y a dónde irás? ¡¡Ya viste las cosas que hay ahí afuera!!
    Las hay por todas partes…y ese maldito bat no te va a ayudar de mucho

Lo miró, aproveché el momento y giré a otro lado, sentí sus pesados tacones seguirme por el pasillo hasta llegar a la sala del director…atenta a todo como si esto ya lo supiera, solamente me salía…no había experimentado nada de este estilo y aun así, me sentía tan viva de poder al fin…matar personas.

Abrí el gran portón, estaba vacío con sillas tiradas por todos lados, apuntaba sin miedo, y suspiré al llegar a ese cuarto repleto de armas. Ella como yo nos maravillamos, ya que sabía de esto…pero jamás lo había visto…

    Por dios…
    Toma un arma, ese bat no va a servirte
    No sé usar armas
    Valla…eres patética – dije riéndome de ella

Su expresión fue algo que me hizo reír aun más…

    ¿Sabes dónde queda el laboratorio Nairo?
    Si…está fuera de la ciudad… ¿Por qué?
    Haremos un trato – tomé una escopeta al cargarla y sonreír — tu me llevas a ese laboratorio…y yo te enseño a disparar un arma
    Me suena lógico pero… ¿para qué quieres ir a ese…?
    ¿Aceptas el trato o no? No te dije que me hicieras preguntas
    ¿Qué maneras de hablar son esas? al menos soy quizá dos o tres años mas grande que tu
    No, lo lamento…no soy tan vieja – reí de nuevo — ¿Aceptas?

Llevarme a esa mujer…como una carga era lo mas horrible, encima su carácter o simplemente su manera de vestir era de una chica que solo sabe ordenar papeles, que solo sabe seducir a los hombres y gritar como una nena…pero quizá también había algo dentro de ella que me pudiera servir…

    De acuerdo…
    Entonces toma esta…es la mas liviana
    ¿Cómo es que sabes de estas cosas? ¿eres enfermera, no?
    Te dije que no hicieras preguntas
    Si vamos a ser compañeras al menos debo sab…

Levanté el arma y volví a apuntar a su cabeza…

    No me hagas hacerlo de nuevo, insolente…deja de hacer preguntas y vámonos antes de que comience a anochecer
    Mocosa – susurró

Solo sonreí…caminamos despacio por esos pasillos, apenas comenzaban a ser la 1 de la tarde, quizá con algunos minutos, con las maletas llenas de armas y municiones quedamos en salir de la escuela…

    ¿No buscaremos a Liam?
    ¿Por qué tanto interés en él? Ya me hartaste con ese sujeto
    Se bien que lo conoces – me quedé callada — vine con él…me dijo que iba a buscar a alguien…quizá eras tu
    Quien sea…no me interesa, debemos irnos, hicimos un trato
    De acuerdo…ya…

La miré que volteó su cara atrás, como si lo fuera a encontrar con la mirada la incité a seguir. La salida de la universidad fue algo tediosa…comenzaba a desesperarme esas cosas salían por todos lados y teníamos que correr…correr muy lejos para que no fuéramos atrapadas…

    ¿Sabes manejar?
    Claro que si
    Pues tomemos esta camioneta
    De acuerdo ¡¡pero sube rápido!!

Su miedo me desesperaba, subí la maleta y luego yo cuando arrancó con fuerza y atropellamos a unos cuantos, gritó suave y era inevitable no sentir miedo también…entonces salimos de esa zona habitacional y manejó tranquila por las calles cuando ambas mirábamos por las ventanas. Papeles tirados, gente desorbitada caminando ya sin vida…olía horrible…como a un matadero.

    ¿A dónde vamos?
    A donde me dijiste – dijo sin ánimos
    ¿Por qué te detienes?

No me contestó…miró ese edificio enorme…ese de la compañía familiar de Liam, no quise decir nada, quizá era alguien importante en ese lugar, o alguien importante para una persona en específico…manejó de nuevo.

Ya eran cerca de las 5, y el sol apenas se miraba bien, pero en cualquier momento debía bajar y nosotras teníamos que detenernos en algún lado.

    Detente aquí
    ¿Estás segura?
    No…pero debemos comer algo…el dolor de cabeza me está matando

Era un tipo hotel…donde los cuartos estaban seguidos en una hilera y había una tienda de recepción donde se veía que vendían o había comida, ya que no pensaba pagarle a un muerto…bajamos cautelosamente, le temblaban las manos al tomar el arma y yo estiré mi mano al detenerla

    Yo entraré primero
    De acuerdo…por mi está bien

Empujé la puerta. Las tripas de una mujer adornaban el aparador y la máquina registradora, la sangre bañaba una de las esquinas del lugar como si fuese pintura…miré a todos lados y la escuché detrás de mi…apuntaba a todos lados…el frío invadía todos lados de mi cuerpo de una manera sorprendente…el miedo es el que te mueve y al parecer…yo tenía bastante porque no paraba…no dejaba de caminar a donde parecía mas peligroso…

    Adelántate…busca una habitación para descansar…mientras buscaré comida
    Pero yo no quiero ir sola

La miré y apunté su cabeza…

    Créeme me estás hartando
    Pues a ver como le haces cuando me mates… ¿Preguntar a los muertos cómo llegar al laboratorio? Te deseo suerte

Me estaba jugando sucio o estaba jugando como yo…bajé el arma cuando abrió sus ojos y apuntó con miedo, al momento que me giré…ella ya había jalado el gatillo y la sangre cayó en mi rostro como un chisguete, me dio asco y pasé mi mano por mis mejillas para quitar esa sangre…pero enseguida la miré a ella…sin poder creer que había disparado y justo apuntar en su cabeza…

    ¿Lo maté?
    Así es – la miré como orgullosa
    Dios ¿Qué hice?
    No digas estupideces, ve a buscar el cuarto…
    De…de acuerdo…

Caminó con cuidado, el sonido de sus tacones se escuchaba cada vez mas lejos y yo me seguía adentrando en ese pequeño cuarto para buscar comida, me temblaron las entrañas de lo recién…por perder la concentración…casi muero…pero ella me salvó…tenía agallas…así que esto iba a ser divertido…la comida la encontré, enlatada y unas envueltas en plásticos…no tenía tiempo de revisar cual servía y cual no…así que agarré todo parejo y caminé algo apresurada, el sol ya se estaba ocultando y de noche…esto iba a ser peor…

    Acá hay uno vacío…
    Bien

Corrí a ella…había abierto todas las puertas y, en todos, había sangre, tripas, brazos, piernas…cabellos y no sé que mas…

    ¿Y si la puerta no resiste?
    Resistirá…confía en mi…
    ¿Has pasado por esto alguna vez?
    Los videojuegos ayudan a veces
    Increíble – bufó algo molesta

Sonreí, salí del cuarto a buscar algo…algo que tapara la ventana…arranqué una de las puertas de otro cuarto, disparé a las bisagras y esta se soltó…la tomé, estaba algo pesada pero podía con ello…me metí al cuarto y la coloqué atorándola en la ventana…cerré la puerta y aventé la bolsa llena de latas en la cama…

    Aquí hay comida
    Excelente

Sonrió y buscó pero…su cara no fue muy agradable

— Lo lamento princesa…es lo que hay