domingo, 15 de julio de 2012

Capitulo 5



Narra:            Lu Sullivan.


Aquella mañana sería emocionante, la noche anterior había sido una de las más agradables del último tiempo… Chris había prometido muchas cosas, las que obviamente yo quería que se volviesen realidad, no quería más mentiras, no más líos, necesitaba saber que todo lo que había hecho estaba bien y que un futuro bueno se aproximaba.

     Buenos días – susurró en mi oreja al despertarme.
     ¿Qué hora es? – me asusté con su presencia.
     Van a ser las diez y media – rió – Chris me dijo que podías llegar tarde así que ¿te parece si me tiras en la universidad?
     Liam… ¿Por qué Chris no me despertó? – me molesté.
     Dijo que te veías linda durmiendo y que no interrumpiría tu sueño, además lo llamaron temprano porque estaban pasando cosas raras en la empresa – levantó las cejas – Hay un caos terrible en la ciudad, de todos modos… no hay apuros – volvió a sonreír.
     Espera ¿De que hablas?
     Mejor báñate y hablamos en el camino ¿vale? Apresúrate que no quiero llegar tarde a clases…

Dejó la bandeja del desayuno ahí junto a mí en la cama de su hermano, comí lentamente y disfruté de las tostadas, encendí el televisor y mis ganas de comer desaparecieron por completo. En las noticias se anunciaba una crisis de salud, aquel virus que hace pocos días estaba atacando a ancianos y niños ya se había vuelto una epidemia, una completa catástrofe nacional.

“El virus ataca a cualquiera con defensas bajas (…) Aún nadie puede explicar el comportamiento de los enfermos, es muy peligroso por lo que recomendamos permanecer en casa…”

¿Qué demonios estaba sucediendo? No lograba comprender nada, parecía una de esas películas gringas que trillaba el asunto de los enfermos mutantes, parecía una mala broma.

Acabé el desayuno un poco perturbada por las imágenes que mostraron en el noticiero, me fui al baño y me di una ducha caliente, lavé mi cabello con lentitud, me sentía extraña… como con un mal presentimiento. Me sequé, me peiné, me vestí y me maquille rápido, me puse un traje de dos piezas que me quedaba algo ajustado pero me gustaba. Hacía un poco de frío como para ir con falda, y decidí usar un pantalón hermoso de traje negro, una blusa de encaje blanca y un pañuelo al cuello tinto como mi cabello.

Salí en busca de Liam quien esperaba con un par de bates en sus manos.

     ¿Qué dem…? ¿Para que llevas eso? – reí.
     Para los zombies – dijo muy serio.
     Deja de juegos Liam, vámonos que se me hace tarde – seguí riendo sin tomarle importancia.
     ¿Viste las noticias? La cosa está seria, debes llevar algo para protegerte Lu, luego quien me dará sobrinos ¿eh? – rió.

Sonreí, salimos de la casa y abordamos mi auto que el empleado había estacionado cerca para irnos. Liam subió como copiloto y dejó los bates en el asiento de atrás, charlamos un poco y encendimos la radio cuando iniciamos el viaje al otro lado de la ciudad para llevar a mi cuñado a su universidad.

La voz del sujeto sonaba tan sufrida que preferí apagar la radio, en verdad esa cosa del virus estaba atormentando a todo y eso lograba perturbar mi calma. Liam insistía en que nos apresuráramos porque debía asegurarse de que todo iba bien en el campus; y parecía mentira… las calles estaban destrozadas como si una bomba hubiera impactado en el centro: autos chocados, fuego en algunas tiendas, papeles por todas partes y gente corriendo de un lugar a otro.

Sin contar que otros autos nos impedían el paso, al menos no éramos los únicos varados con un deportivo en pleno caos, aunque no me gustaba para nada lo que estaba presenciando.

     Te dije que esto no pintaba bien – decía Liam mirando por las ventanas del carro.
     ¿Qué demonios está sucediendo…?
     ¿Estás ciega? ¡Es un Apocalipsis zombie! – dijo en tono de burla.
     Liam no juegues, en serio, no me gusta como se ve esto… ¿Por qué no volvemos a casa? – lo miré confusa.
     Nada de eso – se puso serio – Debo asegurarme de que… Debemos llegar a la universidad y ver si las cosas andan bien.
     Tendrá que ser a pie, porque no puedo meter el auto por este caos – fruncí el seño.
     Que bueno que traje los bates ¿no? – rió.
     Maldito niño – reí asustada.

Se puso su mochila y tomó uno de los bates que tenía atrás, me dio el otro y bajamos del auto alertas a cualquier cosa que nos pudiera dañar. Habíamos estado observando un largo rato en como la gente se atacaba de manera extraña… no queríamos pasar por lo mismo.

Nos adentramos en la avenida Winston, en mi celular no había señal y no podía comunicarme con Chris, la ciudad era un caos y la estática necesaria para el móvil se había esfumado… tan solo nos quedaba buscar un lugar para comunicarnos y establecer contacto, esto ya me estaba preocupando un poco.

Liam me detuvo mientras lo seguía a dos cuadras de su institución, me hizo guardar silencio mientras por nuestro frente caminaba un grupo de personas desorbitadas que me intrigaron un poco, el chico me observo con miedo y me hizo avanzar un poco hasta un farol grueso que estaba en la esquina, nos detuvimos y una mujer pasó corriendo mientras gritaba como una loca desesperada. Mis manos comenzaron a sudar y mi corazón se aceleró de cero a mil en menos de un segundo al ver como aquel grupo de personas se abalanzaba sobre la mujer, la derribaron y comenzaban a atacarla, morderla, jalarla tal como unos animales.

     Oh por dios... – cubrí mi boca, tenía ganas de vomitar.
     No mires, debemos seguir adelante.
     Pero… ¿has visto eso? – le grité.
     Cállate o nos pasará lo mismo – me regañó.

Jaló de mi mano una vez más y seguimos corriendo semi agachados para no ser presa de aquellas cosas que parecían no tener razón, conciencia o mucho menos sentido humano.

Mis ojos eran atemorizados, mi raciocinio ya perdía la cordura. Jamás creí poder estar viva para cuando algo como esto ocurriera, esto solo pasaba en películas, no podía ser cierto que aquellas personas fueran muertos vivientes, zombies o como quiera que se llamen. Ahora más que nunca tenía miedo, me sentía tan pequeña en un mundo tan peligroso, diminuta contra un mar de asesinos listos para atacar a penas bajes la guardia ¿Cómo saldría de esto…?

Liam me llevó hasta la entrada de su universidad, sin siquiera habernos enfrentado contra una de esas cosas; mis nervios estaban a punto de colapsar, sentía que en cualquier momento le daría a alguien por error con esta cosa, que lo dañaría por nada… que tal vez cometería un error que me costaría la misma vida.

Llegamos a la gran puerta y la suerte nos acompañó: estaba abierta. Entramos corriendo, yo dando gritos de satisfacción al llegar a un lugar en donde al menos me sentía más segura que en la misma calle.

     Quédate aquí ¿si? Debo buscar a alguien y ya regreso, nos vemos en un rato Lu – sonrió preocupado, salió corriendo… me abandonó.
     ¡Espera, Liam…!

Perfecto, lo que me faltaba, quedarme sola en una universidad que ni conocía. Lo único que sabía es que debía defenderme de cualquiera que se mostrase sospechoso, no podía confiar en nadie… mucho menos en quienes no conocía, en ese caso Liam era en el único que podía confiar.

Caminé por el hall de bienvenida con el bate entre mis puños, mirando a todas partes. Los pasillos eran fríos y podía sentir voces asustadas en algún lugar, yo no iba a salvar a nadie, tampoco estaba buscando gente a la cual resguardar, yo solo estaba explorando el maldito lugar. Mis tacones resonaban en el frío suelo, mi sombra me jugaba en contra asustándome de vez en cuando al verla en el suelo tan densa como si alguien me persiguiera.

Me adentré en un pasillo que parecía más calmado que en cualquier otro lugar, creo que eran algunos dormitorios que aquí había, escuché unos ruidos extraños y decidí investigar un poco, tal vez encontraría algo mejor con lo que defenderme que no sea un palo de madera barnizada.

     ¿Liam…? – pregunté.

Giré para entrar en una de las habitaciones de donde provenían los ruidos y entonces un cañón de un revolver me apuntó en la nariz, mi corazón casi salió por mi boca, mi mandíbula temblaba del susto y el bate cayó al suelo casi de inmediato.

     ¿Quién eres? – dijo tan seria.
     Lu Sullivan – tartamudeé.
     ¿Eres estudiante? Nunca te había visto – frunció el seño – ¿Qué Liam estás buscando? – repitió firme.
     Hemsworth… – comencé a calmarme.
     Liam… – susurró.
     ¿Puedes quitarme esta cosa de la cara? – grité.

Lo hizo, recogí el bate y me miró dudando, tenía la vista tan clara que no podía distinguir bien sus ojos, pero estaba mirándome feo. Poseía un arma en su mano derecha y uno de esos sables japoneses en la otra, una katana, además de un bolso con cosas, ni idea que traía.

Fue un momento realmente incómodo, estaba asustada y ella no me estaba ayudando mucho a calmarme, podía pensar que en cualquier momento me dispararía, además no hablaba y solo me observaba como para que me quitase de su camino. Y lo hice, le di el paso para que dejara de observarme así, me chocó con su hombro y me molesté.

     Oye ¿Qué te pasa? – recriminé.
     No vengas a joderme – dijo sin voltearse.
     Espera… ¿Conoces a Liam? – alcé la voz a medida que se alejaba.

Se detuvo bruscamente, pero no se giró, empuñó con fuerza la katana que traía, guardó su revolver y suspiró; me pareció extraño, era obvio que lo conocía y tal vez era ella de quien Liam hablaba tanto… podía ser ¿no?

     ¿Cómo te llamas?
     Bauer – dijo mirando de lado, sin voltearse.
     ¿Bauer? Ese es un apellido – reí.
     Me llamo Nixie Bauer… – dijo sin ganas.

¿Bauer? Ese apellido me sonaba tan familiar, creo que lo había escuchado antes… tal vez ella podía ser pariente de esa pareja de investigadores tan importantes… como podía ser solo una coincidencia. De todos modos ella podría serme útil para llegar hasta mi cuñado y largarme de aquí.

     Entonces dime – me acerqué a ella lentamente – ¿Conoces a Liam Hemsworth, no?
     ¿Por qué te interesa tanto? – se giró y encogió sus ojos para mirarme.
     Llegué con él aquí y no sé donde diablos se metió, necesito marcharme y debo cuidarlo…
     ¿Eres su niñera? – dijo irónica – No me extrañaría que ese tipo trajera a alguien para cuidarlo, no sabe cuidarse solo.

Era ella, definitivamente era ella de la que Liam tanto hablaba, de no ser así ¿Por qué atacarlo tanto? No había otra razón, pero no me pondría a discutir con esa chica en este momento, necesitaba hallar al chico para largarme de este lugar que cada vez me ponía más nerviosa.

     No, no soy su niñera – dije molesta – ¿Sabes dónde podría estar?
     No lo sé, tampoco me interesa – levantó las cejas – Ahora, si no es mucha molestia dama, debo irme de aquí – sonrió.

Volvió a girarse y siguió caminando. Me quedé parada allí con la boca abierta pensando en como hacer callar a esa chica insolente, nunca me gustó que me hablaran de esa manera, tampoco iba a dejar que una mocosa desconocida viniera y me enfrentase en ese tono; cada momento que pasaba me disgustaba más su presencia.

Pese a eso, comencé a caminar lentamente tras ella para ver si me llevaba a algún lugar que mostrara señales del chico, pero nada. Subió escaleras, entró a cuartos, sacó documentos, sacó utensilios y buscó elementos que ni sé para que se usen.

     ¿Eres estudiante de medicina? – la miré desde la puerta.
     No te interesa – respondió sin mirarme.
     Solo una enfermera sabría bien que artefactos llevar para una ocasión como esta, aunque lo que estás haciendo es robar – levanté las cejas, me crucé de brazos.

Se detuvo y me miró, sonrió de costado un poco, arregló su cabello rojo y atacó.

     Yo no te dije que me siguieras, ni sé porque estás aquí buscando a ese Liam – rió – Pero no voy a dejar que cuestiones mis acciones, para eso estoy yo ¿entiendes?
     No debes ser tan agresiva conmigo niña, yo no voy a dañarte.
     De eso estoy segura – rió.
     ¿Por qué lo dices?
     Casi te cagas del susto cuando viste el arma frente a ti ¿Crees que podría tenerle miedo a alguien así…? – levantó las cejas – Ahora, si quieres sobrevivir, no es cosa mía, si necesitas llamar, en el salón de enfrente hay un teléfono que aún funciona.

Estaba desconcertada. ¿Por qué actuaba así conmigo? ¿Qué le hice? En el fondo tenía que ver con el chico, o al menos esa era la única explicación que encontraba, de no ser así, pues ni idea.

Le hice caso y caminé hasta el salón y encontré dicho teléfono, en donde busqué el número de Chris para saber que estaba pasando, lo marqué con la mano temblorosa al escuchar solo gritos cuando alguien se dignó a contestar, solo escuchaba gritos y más gritos, además de sonidos desagradables.

     ¿Chris…? – dije con un nudo en la garganta.
     ¿Qué te dijo? ¿Qué te amaba?

Ella apareció en la puerta, apoyada en el marco de la misma con sus brazos cruzados y una sonrisa irónica, sabiendo que aquella llamada era importante y que tal vez no obtendría respuestas. Yo tiritaba por completo al escuchar aquello por teléfono, me sentí devastada. 

Su mirada era perturbadora, molesta, comenzaba a irritarme… y su sonrisa, tenía unos colmillos afilados que me incomodaron, su tono de voz también, aunque era dura con lo que decía, tal vez tenía razón y muchas cosas feas estaban por venir.

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