miércoles, 11 de julio de 2012

Capitulo 2


Narra:              Nixie Bauer


Recuerdo haberme quedado dormida sobre el libro. Hace unos días que la maldita maestra de cuidados preventivos nos obligó a leer una biblia, por así decirlo, eran apenas las 3 de la mañana y sentí mi saliva salir despacio por mi boca, si no fuera porque la luz tenue de mi escritorio me molestaba…levanté mi cabeza y me estiré al sentir que me tronaron todos los huesos…

Caminé por las escaleras aun con los ojos dormidos, era increíble como no me caía, quizá ya conocía bien el camino a donde quería llegar y a donde me beneficiaba. Emparedado de mermelada de fresa con crema de maní, un vaso enorme con leche bien fría, me tiré en el sofá y como siempre…Max se comenzaba a comer mi emparedado y yo ni siquiera me di cuenta…

    ¡¡Oye no!! Maldito seas Max

Sus ojos me miraron hermosamente y no pude hacer nada en contra de su tierna manera de pedirme perdón…un hermoso y enorme Rottweiler de 2 años…me amaba, cualquier chico o chica que se me acercaba…llegaba él a querer defenderme…lo apreté suave a mi y sentir su inmensa lengua en mi mejilla me hizo sonreír…

Miré el reloj “mierda…en un par de horas debo irme a la escuela” de solo pensar en aquello me daba asco y terror, estaba en temporada de exámenes y eso…era la peor pesadilla de cualquier enfermera…ya que hay especialidades en medicina en cuanto a los doctores…pero en una enfermera…debe saber de todo para poder estar con cualquier médico…me interesaba mucho el área de traumatología, me gustaba ver sangre y cosas horribles que les pasaban a las personas estúpidas y algunas otras despistadas que se quebraban piernas con tubos en accidentes, se incrustaban clavos en la frente cerca del cerebro en caídas…muchas cosas que uno veía…

El agua tibia comenzaba a caer en mi delgado cuerpo…todo mundo me envidiaba el cabello rojo que poseía por herencia, se que es algo raro e inusual…pero así nací y me encantaba tener mi cabello rojo. Salí con la toalla rodeando mi esbelto cuerpo…mi cuarto era algo peculiar, paredes de un color tinto, con cuadros de mis bandas favoritas y uno que otro guitarrista sensual que me miraba desnuda cuando me vestía…a veces sentía sus ojos sobre mi piel…como queriendo morderla pero…siempre era mi imaginación.

Jeans ajustados y mis tenis, blusa blanca de cuello alto y manga larga, una sudadera gris y mi cabello suelto, me gustaba acomodarme un ligero flequillo al costado pero no tanto…tomé mi mochila y bajé a la sala cuando mi madre ya preparaba el desayuno…

    Te dormiste tarde ¿verdad?
    Estaba estudiando – mastiqué unas galletas — no sé como hago para comer y no engordar
    Ya no seas modesta, dejé el almuerzo en la mesa…
    Gracias mamá…creo que hoy llegaré un poco tarde
    ¿A si? ¿Por qué?
    Hoy en el trabajo me pidieron que supliera a una chica…se enfermó
    ¿pero vendrás a comer?
    No…tengo que entregar un proyecto de mis prácticas del Hospital
    De acuerdo…me llamas
    Si, lo haré

Salí de casa entonces tomando mi bicicleta, a pesar de que el aire era algo frío, el mismo chocaba en mis mejillas, erizando mi piel, pero me daba igual.

Sus ojos azules entonces aparecieron en mi cabeza…como si necesitara que los recordaba…como diciendo “hey, no me olvides” quizá había cometido un error…era el error mas perfecto de todos.


Días atrás…

    ¿Por qué no quieres que lo haga?
    Porque no y ya…quiero que me dejes en paz
    No te creo…lo puedo ver en esos hermosos ojos
    Dime entonces ¿Qué es lo que ves?

Me paré junto a él…apenas mi frente llegaba a sus perfectos y hermosos pectorales que relucían tras esa camisa blanca, su media sonrisa me hacía caer en la cuenta de que era demasiado obvia y no podía aguantar las ganas de besarlo…ni siquiera habíamos tenido un tacto tan cercano, será que yo jamás lo dejé hacerlo…no nos habíamos besado solo en la mejilla…y me hervía la sangre corriendo deprisa por todo mi cuerpo…

    Yo quiero hacerlo
    Pues yo no…estamos aun en la escuela ¿quieres que nos expulsen?
    No…solo quiero besarte, no nos expulsarán por eso
    Pues no lo sé…aquí a veces son muy extraños – lo decía todo sin mirarlo
    Nixie…por favor…
    ¿Por qué me ruegas tan…?

No me dejó terminar. Me interrumpió. Y fue lo mejor del mundo.

Sus delgados labios atraparon los míos mientras sus fuertes brazos me acorralaban en la hilera de casilleros, los cuales pertenecían a los tantos alumnos que tenían un lugar en la escuela de medicina…Liam Hemsworth, hermano de uno de los grandes empresarios…el cual residía del otro lado de la ciudad y de ves en cuando me platicaba su ida con él…no sé porque me platicaba de aquello, a mi no me interesaba su hermano rico. Un chico alto, quizá 1.90, ojos azules eléctrico que dependiendo el clima cambiaban de color a mas claro o mas oscuro…me daba el tiempo de observarlo detenidamente cuando estudiábamos juntos en la biblioteca. Cabello rubio, buena manera de vestir y atraer mi mirada a donde quiera que él valla…una sonrisa despampanante que me derretía con el paso de los segundos que pasaba en su boca…esos dientes blancos…ese tono grueso de su voz…su manera de hablarme…su manera de mirarme…mientras pensaba todo eso, su lengua ya jugaba con la mía y su mano apretaba mi cadera atrayendo mi vientre al suyo…entonces entré en mi y algo se prendió en mi pecho…lo miré a los ojos cuando ambos entramos en razón…

    La sala de jefatura está vacía
    Vamos entonces

Me tomó de la mano jalándome, él sabía más que yo sobre este maldito laberinto…llegamos en un santiamén, abrió la puerta y la cerró con seguro…debíamos estar seguros de que no seríamos molestados mientras…pasaba lo que tenía que pasar…aunque no estaba muy segura de que sería…

El calor comenzó a subir cuando estaba entre mis piernas, permanecía bien sentada en el escritorio del salón, mientras él estaba de pie y sus manos abrían la blusa para darle paso a observar mis pechos atrapados en ese sostén de color rojo…escuchaba sus jadeos deseosos por tocarlos… ¿estaba siendo demasiado fácil? No lo creo…ya dos años de mirarnos, tratarnos…debía explotar la bomba. Era necesario.

Era increíble como gozaba en mis muslos, era increíble como su lengua recorría cada espacio libre de ropa, mi cuerpo ya estaba semidesnudo, sin pantalones, sin blusa, sin tenis, sin medias, solo la ropa interior y no faltaría mucho para que esa desapareciera también…

Ambos quedamos desnudos entonces…era quizá la segunda vez que un hombre me miraba desnuda…pero ésta vez era distinto…su lengua hacía figuras en mi cuello tenso por la posición, su mano en mi espalda baja y la otra sobre el escritorio, comenzó la magia. Me embestía suave…como si no tuviéramos prisa…me daba miedo que alguien pudiera entrar…pero creo que para él era la menor de sus preocupaciones…

    Liam…di…dios Liam…alguien va a venir
    Si…p…pero no ahora…
    Se…se siente…muy bien…ya…ya no veo la hora…de que…llegue el director y se…se siente aquí – reí
    No pi…pienses en eso – reía también

El sudor caía por nuestras frentes, resbalaba entre mis pechos y su lengua atrapaba las gotas caer de ese lugar, el movimiento no paraba, sus caderas eran fuertes entre mis piernas, friccionando mis muslos para calentarlos y quitarles lo frío del ambiente, mis gemidos se comenzaban a hacer gritos y eso no era muy bueno…por lo que comencé a morder su hombro y el aire salía por mi nariz chocando en su piel sudada…en su piel perfecta…

No recuerdo cuanto tiempo duramos haciendo el amor sobre el escritorio…pero fue increíble…



Ahora…llegué a la escuela y miré su auto estacionado en la entrada…sentí que la sangre se me revolvía una y otra vez así como mi estómago y no sé que más…encadené la bicicleta a esos aparadores dentro de la escuela…caminé como si nada pasara, como si…él y yo no nos conociéramos a pesar de que en mi piel estaba bien marcada la sensación de sus caricias…la piel se me erizaba de una manera sorprendente el recordar sus labios sobre mis pechos…se veía tan tierno y…ese día me demostró su otra cara…

    ¿A dónde vas? – su gruesa voz resonó a mis espaldas
    A clase…tu deberías hacer lo mismo – lo miré con media sonrisa
    Deberías venir a darme un beso
    ¿Y si no quiero?
    Tendré que robártelo o…ir a la sala de jefaturas…me han dicho que no hay nadie
    No bromees, Liam…de acuerdo…ven acá

Tomé su nuca al besar despacio sus labios, sus manos apretaban mi espalda baja y me alejé al sentir los nervios ruborizar mis mejillas…

    ¿Qué harás después de clases?
    Iré al Hospital, debo escribir un informe de un paciente que salió de la cirugía con éxito
    Eso suena interesante
    Es complicado, pero debo hacerlo…quizá me tarde unas dos horas
    Entonces ¿Después estás libre?
    No…debo ir a trabajar
    ¡¡A ES CIERTO!! Odio tu trabajo

Comencé a reír cuando entramos al área de cafetería, nos faltaba una hora para entrar a clases, en sí solo tomaría un café…el almuerzo será más tarde…la televisión estaba prendida y comenzaron a dar las noticias…Liam miraba con detenimiento…

    Deja de ver esas porquerías
    Es interesante ¿no te has dado cuenta que hay una enfermedad muy rara rondando en la ciudad?
    No… ¿Qué clase de enfermedad?
    No sé, aun no dicen bien…pero es rara, de hecho mi maestro habla mucho sobre un virus que hace que la carne muerta vuelva a tener vida pero…de una manera diferente
    No empieces Liam…creo que te hace falta dormir
    ¿Te gustaría dormir conmigo? Creo que así me dormiría muy a gusto
    Bien…como quieras
    Me alegra escuchar eso…

Terminamos el café, sus ojos sobre los míos me hacían sentir especial…muchas de las chicas en la escuela me envidiaban por estar con el sujeto mas atractivo del campus…bien, me encantaba que me vieran besarlo en las canchas…era, quizá, una mala persona. Me da igual.

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