Narra: Nixie
Bauer
Recuerdo
haberme quedado dormida sobre el libro. Hace unos días que la maldita maestra
de cuidados preventivos nos
obligó a leer una biblia, por así decirlo, eran apenas las 3 de la mañana y
sentí mi saliva salir despacio por mi boca, si no fuera porque la luz tenue de
mi escritorio me molestaba…levanté mi cabeza y me estiré al sentir que me
tronaron todos los huesos…
Caminé por
las escaleras aun con los ojos dormidos, era increíble como no me caía, quizá
ya conocía bien el camino a donde quería llegar y a donde me beneficiaba. Emparedado
de mermelada de fresa con crema de maní, un vaso enorme con leche bien fría, me
tiré en el sofá y como siempre…Max se comenzaba a comer mi emparedado y yo ni
siquiera me di cuenta…
— ¡¡Oye
no!! Maldito seas Max
Sus ojos me miraron hermosamente y no pude hacer nada en
contra de su tierna manera de pedirme perdón…un hermoso y enorme Rottweiler de
2 años…me amaba, cualquier chico o
chica que se me acercaba…llegaba él a querer defenderme…lo apreté suave a mi y
sentir su inmensa lengua en mi mejilla me hizo sonreír…
Miré el reloj “mierda…en un par de horas debo irme a la
escuela” de solo pensar en aquello me daba asco y terror, estaba en temporada
de exámenes y eso…era la peor pesadilla de cualquier enfermera…ya que hay
especialidades en medicina en cuanto a los doctores…pero en una enfermera…debe
saber de todo para poder estar con cualquier médico…me interesaba mucho el área
de traumatología, me gustaba ver sangre y cosas horribles que les pasaban a las
personas estúpidas y algunas otras despistadas que se quebraban piernas con
tubos en accidentes, se incrustaban clavos en la frente cerca del cerebro en caídas…muchas
cosas que uno veía…
El agua tibia comenzaba a caer en mi delgado cuerpo…todo
mundo me envidiaba el cabello rojo que poseía por herencia, se que es algo raro
e inusual…pero así nací y me encantaba tener mi cabello rojo. Salí con la
toalla rodeando mi esbelto cuerpo…mi cuarto era algo peculiar, paredes de un
color tinto, con cuadros de mis bandas favoritas y uno que otro guitarrista
sensual que me miraba desnuda cuando me vestía…a veces sentía sus ojos sobre mi
piel…como queriendo morderla pero…siempre era mi imaginación.
Jeans ajustados y mis tenis, blusa blanca de cuello alto y
manga larga, una sudadera gris y mi cabello suelto, me gustaba acomodarme un
ligero flequillo al costado pero no tanto…tomé mi mochila y bajé a la sala
cuando mi madre ya preparaba el desayuno…
— Te
dormiste tarde ¿verdad?
— Estaba
estudiando – mastiqué unas galletas — no sé como hago para comer y no engordar
— Ya
no seas modesta, dejé el almuerzo en la mesa…
— Gracias
mamá…creo que hoy llegaré un poco tarde
— ¿A
si? ¿Por qué?
— Hoy
en el trabajo me pidieron que supliera a una chica…se enfermó
— ¿pero
vendrás a comer?
— No…tengo
que entregar un proyecto de mis prácticas del Hospital
— De
acuerdo…me llamas
— Si,
lo haré
Salí de casa entonces tomando mi bicicleta, a pesar de que
el aire era algo frío, el mismo chocaba en mis mejillas, erizando mi piel, pero me daba igual.
Sus ojos azules
entonces aparecieron en mi cabeza…como si necesitara que los recordaba…como
diciendo “hey, no me olvides” quizá
había cometido un error…era el error mas perfecto de todos.
Días atrás…
— ¿Por
qué no quieres que lo haga?
— Porque
no y ya…quiero que me dejes en paz
— No
te creo…lo puedo ver en esos hermosos ojos
— Dime
entonces ¿Qué es lo que ves?
Me paré junto a él…apenas mi frente llegaba a sus perfectos
y hermosos pectorales que relucían tras esa camisa blanca, su media sonrisa me
hacía caer en la cuenta de que era demasiado obvia y no podía aguantar las
ganas de besarlo…ni siquiera habíamos tenido un tacto tan cercano, será que yo
jamás lo dejé hacerlo…no nos habíamos besado solo en la mejilla…y me hervía la
sangre corriendo deprisa por todo mi cuerpo…
— Yo
quiero hacerlo
— Pues
yo no…estamos aun en la escuela ¿quieres que nos expulsen?
— No…solo
quiero besarte, no nos
expulsarán por eso
— Pues no lo sé…aquí a veces son
muy extraños – lo decía todo sin mirarlo
— Nixie…por favor…
— ¿Por qué me ruegas tan…?
No me dejó terminar. Me interrumpió. Y fue lo mejor del mundo.
Sus delgados
labios atraparon los míos mientras sus fuertes brazos me acorralaban en la
hilera de casilleros, los cuales pertenecían a los tantos alumnos que tenían un
lugar en la escuela de medicina…Liam Hemsworth, hermano de uno de los
grandes empresarios…el cual residía del otro lado de la ciudad y de ves en
cuando me platicaba su ida con él…no sé porque me platicaba de aquello, a mi no
me interesaba su hermano rico. Un chico alto, quizá 1.90, ojos azules eléctrico
que dependiendo el clima cambiaban de color a mas claro o mas oscuro…me daba el
tiempo de observarlo detenidamente cuando estudiábamos juntos en la biblioteca.
Cabello rubio, buena manera de vestir y atraer mi mirada a donde quiera que él
valla…una sonrisa despampanante que me derretía con el paso de los segundos que
pasaba en su boca…esos dientes blancos…ese tono grueso de su voz…su manera de
hablarme…su manera de mirarme…mientras pensaba todo eso, su lengua ya jugaba
con la mía y su mano apretaba mi cadera atrayendo mi vientre al suyo…entonces
entré en mi y algo se prendió en mi pecho…lo miré a los ojos cuando ambos
entramos en razón…
— La sala de jefatura está vacía
— Vamos
entonces
Me tomó de la mano jalándome, él sabía más que yo sobre este
maldito laberinto…llegamos en un santiamén, abrió la puerta y la cerró con
seguro…debíamos estar seguros de que no seríamos molestados mientras…pasaba lo
que tenía que pasar…aunque no estaba muy segura de que sería…
El calor comenzó a subir cuando estaba entre mis piernas,
permanecía bien sentada en el escritorio del salón, mientras él estaba de pie y
sus manos abrían la blusa para darle paso a observar mis pechos atrapados en
ese sostén de color rojo…escuchaba sus jadeos deseosos por tocarlos… ¿estaba siendo demasiado fácil? No lo
creo…ya dos años de mirarnos, tratarnos…debía explotar la bomba. Era necesario.
Era increíble
como gozaba en mis muslos, era increíble como su lengua recorría cada espacio
libre de ropa, mi cuerpo ya estaba semidesnudo, sin pantalones, sin blusa, sin
tenis, sin medias, solo la ropa interior y no faltaría mucho para que esa
desapareciera también…
Ambos quedamos
desnudos entonces…era quizá la segunda vez que un hombre me miraba desnuda…pero
ésta vez era distinto…su lengua hacía figuras en mi cuello tenso por la posición,
su mano en mi espalda baja y la otra sobre el escritorio, comenzó la magia. Me embestía
suave…como si no tuviéramos prisa…me daba miedo que alguien pudiera entrar…pero
creo que para él era la menor de sus preocupaciones…
— Liam…di…dios
Liam…alguien va a venir
— Si…p…pero
no ahora…
— Se…se
siente…muy bien…ya…ya no veo la hora…de que…llegue el director y se…se siente
aquí – reí
— No
pi…pienses en eso – reía también
El sudor caía por nuestras frentes, resbalaba entre mis
pechos y su lengua atrapaba las gotas caer de ese lugar, el movimiento no
paraba, sus caderas eran fuertes entre mis piernas, friccionando mis muslos
para calentarlos y quitarles lo frío del ambiente, mis gemidos se comenzaban a
hacer gritos y eso no era muy bueno…por lo que comencé a morder su hombro y el
aire salía por mi nariz chocando en su piel sudada…en su piel perfecta…
No recuerdo cuanto tiempo duramos haciendo el amor sobre el
escritorio…pero fue increíble…
Ahora…llegué a la escuela y miré su auto
estacionado en la entrada…sentí que la sangre se me revolvía una y otra vez así
como mi estómago y no sé que más…encadené la bicicleta a esos aparadores dentro
de la escuela…caminé como si nada pasara, como si…él y yo no nos conociéramos a
pesar de que en mi piel estaba bien marcada la sensación de sus caricias…la
piel se me erizaba de una manera sorprendente el recordar sus labios sobre mis
pechos…se veía tan tierno y…ese día me demostró su otra cara…
— ¿A
dónde vas? – su gruesa voz resonó a mis espaldas
— A
clase…tu deberías hacer lo mismo – lo miré con media sonrisa
— Deberías
venir a darme un beso
— ¿Y
si no quiero?
— Tendré
que robártelo o…ir a la sala de jefaturas…me han dicho que no hay nadie
— No
bromees, Liam…de acuerdo…ven acá
Tomé su nuca al besar despacio sus labios, sus manos
apretaban mi espalda baja y me alejé al sentir los nervios ruborizar mis
mejillas…
— ¿Qué
harás después de clases?
— Iré
al Hospital, debo escribir un informe de un paciente que salió de la cirugía
con éxito
— Eso
suena interesante
— Es
complicado, pero debo hacerlo…quizá me tarde unas dos horas
— Entonces
¿Después estás libre?
— No…debo
ir a trabajar
— ¡¡A
ES CIERTO!! Odio tu trabajo
Comencé a reír cuando entramos al área de cafetería, nos
faltaba una hora para entrar a clases, en sí solo tomaría un café…el almuerzo
será más tarde…la televisión estaba prendida y comenzaron a dar las noticias…Liam
miraba con detenimiento…
— Deja
de ver esas porquerías
— Es
interesante ¿no te has dado cuenta que hay una enfermedad muy rara rondando en
la ciudad?
— No…
¿Qué clase de enfermedad?
— No
sé, aun no dicen bien…pero es rara, de hecho mi maestro habla mucho sobre un
virus que hace que la carne muerta vuelva a tener vida pero…de una manera
diferente
— No
empieces Liam…creo que te hace falta dormir
— ¿Te
gustaría dormir conmigo? Creo que así me dormiría muy a gusto
— Bien…como
quieras
— Me
alegra escuchar eso…
Terminamos el café, sus ojos sobre los míos me hacían sentir
especial…muchas de las chicas en la escuela me envidiaban por estar con el
sujeto mas atractivo del campus…bien, me encantaba que me vieran besarlo en las
canchas…era, quizá, una mala persona. Me
da igual.
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