Narra
Nixie Bauer
Comenzaba
a sentir frío…era extraño que en casa hiciera frío, mi padre siempre se
preocupaba por dejar calientita la casa por mi madre…era exagerada en cuanto
ese tipo de cosas…abrí mis ojos y decidí bajar…extrañaba el sabor de la leche
en mi boca. Descalza bajé las heladas escaleras, me hacían despertar a
comparación de otros días.
— ¡¿Max?!
No sé porque siempre gritaba su nombre sabiendo que mis
padres estaban dormidos, la verdad es que no me interesaba despertarlos, era
unos viejos aburridos. No llegaba mi
perro.
— Max
– volví a llamar — estúpido perro
Tallé mis ojos, abrí la heladera y comencé a buscar la
leche…para mi desgracia, no había. Maldije un par de cosas en la oscuridad de
la casa…se sentía un escalofrío horrible en mi espina dorsal, mis tripas se
hacían nudos y no sabía siquiera por qué…entonces escuché a alguien bajar las
escaleras…asomé la mirada de la cocina…pero cayó, quizá era mi madre.
Sus pies se resbalaron, algo torpes, me asusté pero a la vez reí…
— ¿Ves?
Eso te pasa por no…
Al tomarla de la cabeza sus manos se aferraron de mis brazos
queriendo arrancar la piel pero no lo logró…la empujé. Caí al piso sentada con
las piernas abiertas. Gemía, se arrastraba y emitía sonidos guturales como si
sufriera por dentro, como si fuera un animal hambriento…sus dientes estaban
extraños, ya no estaban blancos como ella solía conservarlos, su piel tenía
sangre por todos lados y sus ojos se desorbitaban como si quisieran salirse…
Se levantó del suelo y corrió a mí, tomé lo primero que
estaba a mi alcance y lo azoté en su cabeza haciéndola caer…
Como pude, hice reaccionar mis piernas y así levantarme del
suelo, corrí a la oficina de mi padre, donde guardaba el arma que me pidió
jamás decirle a mi madre sobre su existencia…la tomé y, agitada, apunté a la
puerta…ya no escuché nada. Recuerdo
sentir que el cabello me estorbaba para ver, y lo hice para atrás sin soltar el
arma apuntando a la puerta…me dejé de tonterías y dejé de temblar, esto ya me
lo veía venir…así que no era nada nuevo, era como los videojuegos que Liam
ponía de ves en cuando…los cuales me molestaban mucho.
Era como las películas de terror, no sé por qué no salía
corriendo de la casa si bien sabía que iba a pasar, saldría alguien para asustarme,
pero ¿Qué es lo que cambiaba aquí? Que esto era la realidad…y quizá estaba a
punto de matar a mi familia. Entones jalé el gatillo, la muy maldita se estaba
comiendo a mi perro. El agujero en su cabeza era notable…era asqueroso, Max
sufría…Max me pedía a gritos que acabase con su vida…me dolía…era mi mejor
amigo y quizá el único que tendría. Le dije adiós.
Subí las escaleras en busca de ropa. Unos jeans ajustados,
esas botas que jamás pensé volver a usar, esas militares que me encantaban con
cintas hasta las pantorrillas, una blusa un poco holgada, una chaqueta de
cuero, ese cinto que podría soportar el arma y un gorro en mi cabeza…no había
tiempo de pensar en lo que había hecho, tomé mi mochila y salí en dirección a
la universidad, en la cual me encontraría con ese sueño maldito que tuve…la
única diferencia…es que esta vez, no sería presa de esas porquerías.
— ¡¡¡Nixie!!!
Me detuve apenas en la puerta de salida…giré mi mirada a las
escaleras, y apreté mis puños como mi retorcido estómago…
Miré a mi padre acostado en la cama, con el estómago abierto
y sus manos sosteniendo su pecho…ver esa escena me dejó un poco de nauseas y
pena, era mi padre después de todo…pero esto ya no se podía revertir…
— Mátame,
hija…no quiero ser parte de esas cosas – gimió con dolor
— ¿Por
qué debería darte ese preciado gusto? Tu experimentabas con estas cosas…tu
sabías que es lo que iba a pasar y aun así no dijiste nada
— Yo
no lo sabía…te lo juro…
— ¿Cómo
es que tú y mi madre se contagiaron y yo estoy intacta?
Sus ojos brillaban, comenzaba a balbucear…apreté mis ojos
girando mi cabeza a otro lado, levanté el arma…y disparé. Increíblemente el
tino fue directo en su cabeza, no tenía tiempo que perder, debía llegar ahí, la
sala del director tenía armas. Esto no tenía sentido, en una escuela de
medicina… ¿Cómo puede ser posible que
ante sala del director esté repleta de armas? Esto me olía muy mal…
¿Y qué fue lo que me encontré? Si…claro, una mujer estúpida
que ni siquiera sabía manejar un bat y le daba miedo un arma…esto iba de mal en
peor. Dejó la bocina recargada en el teléfono y me miró, sonreí de costado
cuando miraba sus ojos con miedo…
— ¿Dónde
conseguiste el arma?
— No
te interesa…yo me largo de aquí
— Y…
¿Y a dónde irás? ¡¡Ya viste las cosas que hay ahí afuera!!
— Las
hay por todas partes…y ese maldito bat no te va a ayudar de mucho
Lo miró, aproveché el momento y giré a otro lado, sentí sus
pesados tacones seguirme por el pasillo hasta llegar a la sala del
director…atenta a todo como si esto ya lo supiera, solamente me salía…no había
experimentado nada de este estilo y aun así, me sentía tan viva de poder al
fin…matar personas.
Abrí el gran portón, estaba vacío con sillas tiradas por
todos lados, apuntaba sin miedo, y suspiré al llegar a ese cuarto repleto de
armas. Ella como yo nos maravillamos, ya que sabía de esto…pero jamás lo había
visto…
— Por
dios…
— Toma
un arma, ese bat no va a servirte
— No
sé usar armas
— Valla…eres
patética – dije riéndome de ella
Su expresión fue algo que me hizo reír aun más…
— ¿Sabes
dónde queda el laboratorio Nairo?
— Si…está
fuera de la ciudad… ¿Por qué?
— Haremos
un trato – tomé una escopeta al cargarla y sonreír — tu me llevas a ese
laboratorio…y yo te enseño a disparar un arma
— Me
suena lógico pero… ¿para qué quieres ir a ese…?
— ¿Aceptas
el trato o no? No te dije que me hicieras preguntas
— ¿Qué
maneras de hablar son esas? al menos soy quizá dos o tres años mas grande que
tu
— No,
lo lamento…no soy tan vieja – reí de nuevo — ¿Aceptas?
Llevarme a esa mujer…como una carga era lo mas horrible,
encima su carácter o simplemente su manera de vestir era de una chica que solo
sabe ordenar papeles, que solo sabe seducir a los hombres y gritar como una
nena…pero quizá también había algo dentro de ella que me pudiera servir…
— De
acuerdo…
— Entonces
toma esta…es la mas liviana
— ¿Cómo
es que sabes de estas cosas? ¿eres enfermera, no?
— Te
dije que no hicieras preguntas
— Si
vamos a ser compañeras al menos debo sab…
Levanté el arma y volví a apuntar a su cabeza…
— No
me hagas hacerlo de nuevo, insolente…deja de hacer preguntas y vámonos antes de
que comience a anochecer
— Mocosa
– susurró
Solo sonreí…caminamos despacio por esos pasillos, apenas
comenzaban a ser la 1 de la tarde, quizá con algunos minutos, con las maletas
llenas de armas y municiones quedamos en salir de la escuela…
— ¿No
buscaremos a Liam?
— ¿Por
qué tanto interés en él? Ya me hartaste con ese sujeto
— Se
bien que lo conoces – me quedé callada — vine con él…me dijo que iba a buscar a
alguien…quizá eras tu
— Quien
sea…no me interesa, debemos irnos, hicimos un trato
— De
acuerdo…ya…
La miré que volteó su cara atrás, como si lo fuera a
encontrar con la mirada la incité a seguir. La salida de la universidad fue
algo tediosa…comenzaba a desesperarme esas cosas salían por todos lados y
teníamos que correr…correr muy lejos para que no fuéramos atrapadas…
— ¿Sabes
manejar?
— Claro
que si
— Pues
tomemos esta camioneta
— De
acuerdo ¡¡pero sube rápido!!
Su miedo me desesperaba, subí la maleta y luego yo cuando
arrancó con fuerza y atropellamos a unos cuantos, gritó suave y era inevitable
no sentir miedo también…entonces salimos de esa zona habitacional y manejó
tranquila por las calles cuando ambas mirábamos por las ventanas. Papeles
tirados, gente desorbitada caminando ya sin vida…olía horrible…como a un
matadero.
— ¿A
dónde vamos?
— A
donde me dijiste – dijo sin ánimos
— ¿Por
qué te detienes?
No me contestó…miró ese edificio enorme…ese de la compañía
familiar de Liam, no quise decir nada, quizá era alguien importante en ese
lugar, o alguien importante para una persona en específico…manejó de nuevo.
Ya eran cerca de las 5, y el sol apenas se miraba bien, pero
en cualquier momento debía bajar y nosotras teníamos que detenernos en algún
lado.
— Detente
aquí
— ¿Estás
segura?
— No…pero
debemos comer algo…el dolor de cabeza me está matando
Era un tipo hotel…donde los cuartos estaban seguidos en una
hilera y había una tienda de recepción donde se veía que vendían o había
comida, ya que no pensaba pagarle a un muerto…bajamos cautelosamente, le
temblaban las manos al tomar el arma y yo estiré mi mano al detenerla
— Yo
entraré primero
— De
acuerdo…por mi está bien
Empujé la puerta. Las tripas de una mujer adornaban el
aparador y la máquina registradora, la sangre bañaba una de las esquinas del
lugar como si fuese pintura…miré a todos lados y la escuché detrás de mi…apuntaba
a todos lados…el frío invadía todos lados de mi cuerpo de una manera
sorprendente…el miedo es el que te mueve y al parecer…yo tenía bastante porque
no paraba…no dejaba de caminar a donde parecía mas peligroso…
— Adelántate…busca
una habitación para descansar…mientras buscaré comida
— Pero
yo no quiero ir sola
La miré y apunté su cabeza…
— Créeme
me estás hartando
— Pues
a ver como le haces cuando me mates… ¿Preguntar a los muertos cómo llegar al
laboratorio? Te deseo suerte
Me estaba jugando sucio o estaba jugando como yo…bajé el
arma cuando abrió sus ojos y apuntó con miedo, al momento que me giré…ella ya
había jalado el gatillo y la sangre cayó en mi rostro como un chisguete, me dio
asco y pasé mi mano por mis mejillas para quitar esa sangre…pero enseguida la
miré a ella…sin poder creer que había disparado y justo apuntar en su cabeza…
— ¿Lo
maté?
— Así
es – la miré como orgullosa
— Dios
¿Qué hice?
— No
digas estupideces, ve a buscar el cuarto…
— De…de
acuerdo…
Caminó con cuidado, el sonido de sus tacones se escuchaba
cada vez mas lejos y yo me seguía adentrando en ese pequeño cuarto para buscar
comida, me temblaron las entrañas de lo recién…por perder la concentración…casi
muero…pero ella me salvó…tenía agallas…así que esto iba a ser divertido…la
comida la encontré, enlatada y unas envueltas en plásticos…no tenía tiempo de
revisar cual servía y cual no…así que agarré todo parejo y caminé algo
apresurada, el sol ya se estaba ocultando y de noche…esto iba a ser peor…
— Acá
hay uno vacío…
— Bien
Corrí a ella…había abierto todas las puertas y, en todos,
había sangre, tripas, brazos, piernas…cabellos y no sé que mas…
— ¿Y
si la puerta no resiste?
— Resistirá…confía
en mi…
— ¿Has
pasado por esto alguna vez?
— Los
videojuegos ayudan a veces
— Increíble
– bufó algo molesta
Sonreí, salí del cuarto a buscar algo…algo que tapara la
ventana…arranqué una de las puertas de otro cuarto, disparé a las bisagras y
esta se soltó…la tomé, estaba algo pesada pero podía con ello…me metí al cuarto
y la coloqué atorándola en la ventana…cerré la puerta y aventé la bolsa llena
de latas en la cama…
— Aquí
hay comida
— Excelente
Sonrió y buscó pero…su cara no fue muy agradable
— Lo lamento princesa…es lo que hay
No hay comentarios:
Publicar un comentario