martes, 31 de julio de 2012

Capitulo 8


Narra         Nixie Bauer


“No esperes que dentro de unos segundos…la realidad se valla y puedas volver a sonreír…eso es para maricas ¿lo sabías?”

La carretera se hacía eterna y apenas habíamos sobrepasado la hora y unos insignificantes 10 minutos…la música resonaba en aquella maravillosa máquina reproductora de sonido…ella tenía buen gusto para la música…no sé en que momento me quedé dormida, pero Judas Priest me hizo realzar una sonrisa cuando canté una parte del coro de Tubo Lover

    Bien, al menos ya tenemos algo en común – dijo ella sonriendo
    Si bueno…siempre me ha gustado el género musical…el heavy, el trash, el nu…
    Si, a mi también
    No parece – dije sonriendo ahora yo
    Todos lo dicen pero ¡¡Va!! Me da igual…

Miraba que aun el sol estaba sobre nosotros, quizá serían las 2 o 3 de la tarde…entonces recordé la maldita gasolinera

    ¿Aun no hemos pasado alguna estación?
    Si…pero estaba vacía, estabas dormida, no quise despertarte
    Oh…bueno
    Quizá en un par de kilómetros encontremos una llena, con suerte si no hay una de esas cosas rondando por ahí
    Igual estamos equipadas
    Cierto

Siguió manejando tranquilamente, el disco se terminó y ahí…a lo lejos pudimos ver una estación de gasolina…ambas sonreímos, estacionó la camioneta no muy lejos…ambas bajamos con las armas cargadas…ella checó aquello mientras yo miraba a todos lados…

    Al parecer ésta si tiene
    Bien pues apresúrate, esta noche debemos llegar a ese maldito laboratorio
    Si, no te preocupes, falta muy poco…
    Eso suena bien

Mientras ella llenaba el tanque, caminé unos pasos mas adelante…no quería separarme mucho pero algo había llamado mi atención, el ladrido de un perro

    ¿A dónde rayos vas? – gritó un poco
    No me tardo, tu termina

Balbuceó algo que no comprendí pero eso me hizo sonreír…caminé un poco mas y había unos perros dentro de unas jaulas y dos de esas cosas tratando de meter sus manos para arrancarles un poco de piel

    ¡¡Hey!!

Me miraron y yo sonreí de costado, el miedo aun corría por mis entrañas, pero me encantaba sentir aquella adrenalina, no quería disparar…llamaría la atención de mas de esas cosas y es lo que menos quería…entonces tomé una de las hachas que conseguimos de aquella casa donde vivía el veterano de guerra…

    Vengan acá…mierdas del infierno – sonreí

Se acercaron ambos, estirando los brazos para tratar de alcanzarme, cuando clavé esa pesada hacha en la cabeza de uno…el otro venía un poco más rápido. El hacha se atascó.

    Mierda

Entonces sentí mas miedo que otros días, el maldito idiota se estaba acercando y mejor solté el hacha, pero antes de que pudiera reaccionar, el gemido de una chica hizo volar la cabeza de ese zombie con una navaja…mi corazón se detuvo en aquella pared manchada de lodo y no sé cuantas cosas más…la miré

    Ahora yo fui la que te salvé – dijo con miedo al vibrar por el asco
    ¿gracias?
    No debiste irte
    Quería hacerlo
    Como sea…debemos irnos ya, estabas tardando
    Si…

Entonces tomé el hacha y haciendo fuerza con mi pierna sobre su cabeza logré sacarla, ella me salvó…como yo lo había hecho en variadas ocasiones…subimos a la camioneta y el motor aceleró a lo más que pudo sin ser algo brusco

    ¿Llenaste los galones?
    Claro…no soy tan estúpida como piensas…estoy aprendiendo a acostumbrarme a esta cosa…si se le puede llamar vida, claro está…aun tengo miedo
    Es normal…supongo
    En las redes sociales se burlaban y emocionaban sobre estas cosas, de si el Apocalipsis zombie…de…de que haríamos, de…donde vivir…ahora me pregunto ¿vivirán aquellos idiotas que tanto anhelaban esto?
    Quizá…
    Que gran respuesta

Me quedé callada, yo era una de esos “idiotas” que anhelaban esto…se salió de control, solamente eso, ella manejaba rápido pero apenas se podía notar dentro de la hermosa camioneta color marrón, tenía mucho cuidado y la observé. Sus uñas estaban pintadas con una línea blanca, como un francés, su piel era de un color claro pero no tanto como el mío, su cabello brillaba como una avellana, era de un tono café perfecto…pero se notaba que era su color natural, sus ojos eran de diferente color, podía notarlos cuando me miraba fijamente…aunque ahora estaba concentrada en el camino, uno era gris y el otro era azul eléctrico…increíble…jamás había visto a una chica con ese color de ojos…era esbelta, quizá iba al gimnasio…

    Dime una cosa – dije cortando el silencio
    ¿Qué pasa?
    ¿De dónde conoces a Liam?

Sonrió. Se quedó callada quizá unos 5 minutos, la miré fijamente pero no la obligué a contestar…entonces nos detuvimos.

    Ya llegamos
    ¿No vas a contestarme?
    ¿Por qué tanto interés? Tú eres su novia ¿no?
    ¡¡Pues no lo soy!! – comenzó a reír — ¿Por qué te ríes?
    Tus mejillas me dicen otra cosa
    Bajemos ¿quieres?
    Como gustes

Bajamos de la camioneta. Ambas bien armadas mirábamos a todos lados, quizá ya no tenía que preocuparme tanto por ella…ya sabía como matar a esas cosas, ya casi no les tenía miedo, aunque igual…debía admitirlo, me sentía bien con su compañía, ya no hacía tantas preguntas y sus gustos musicales me hacían pensar que la pasaría bien…era ilógico pensar eso ahora…pero me dejaba tranquila…

    Que grande es este lugar
    Si…aquí trabajaba mi padre

Ambas caminábamos en dirección a la entrada…no había señal de esas cosas por ningún lado…pero olía horrible, es que quizá esto no terminaría o no acabaría acostumbrándome a ese maldito olor de mierda…

    Por aquí…
    Si conoces tan bien el lugar ¿Por qué no viniste sola?
    No sabía como llegar – sonreí de costado
    Voy a creerte niña

Caminamos despacio por aquellos pasillos llenos de sangre, tripas, basura y césped seco…entonces llegué a la puerta y ella me siguió. Una puerta de cristal roto pero que enseguida seguía una de metal blindado que protegía el interior del laboratorio…tomé la llave. La llevaba colgando de mi pecho con una cadena de acero inoxidable, me la regaló mi padre hace mucho. Abrí.

El interior estaba vacío, como si no hubiera trabajo este día, estaba intacto, estas cosas no estarían aquí dentro y me calmé

    Anda entra

Le indiqué, enseguida cerré la puerta

    Veamos si no hay mas entradas
    No parece…el lugar está acomodado
    Igual, mejor hay que prevenir
    De acuerdo – tragó saliva — yo vo…yo voy por acá
    ¿tienes miedo?
    Cállate, mocosa

Reí…la dejé ir sola, no era muy grande el primer piso, además era amplio, si alguna quería correr, con la mayor libertad del mundo podríamos hacerlo…

El lugar estaba limpio, olía a cualquier tipo de hospital, pero quería indagar mas, la dejé sola en el primer piso y yo me escabullí al segundo…daba pasos ligeros y certeros, alguien había roto aquella puerta de cristal, no creo que haya sido el aire, quizá fue una de esas cosas corriendo que se estampó por estar persiguiendo a alguien con la carne viva…miraba cuidadosa…sentía a alguien detrás de mi…giré rápido y no había nadie, caminé un poco mas, quizá si eran una de esas cosas…pero al entrar en esos cuartos de laboratorio no había nadie…

    Nixie ¿Dónde rayos estás? – la escuché gritar
    En el segundo piso
    Maldita mocosa malcriada

Susurró

    Te escuché
    Me importa un bledo, siempre me dejas sola…a veces pienso que quieres matarme
    Nada de eso, bonita…
    Gracias por eso
    ¿Por lo de bonita…o por lo de…?
    Podemos buscar esa cosa a la que venimos aquí – me interrumpió
    De acuerdo…ya no se puede bromear contigo

Caminamos por aquellos pasillos

    Mi padre y su bola de lunáticos, estaban dispuestos a pasar días enteros y noches sin dormir hasta encontrar la cura a una vacuna que no tenía nombre
    ¿Cómo es eso posible?
    Como te lo dije – la miré — todos estaban lunáticos, me comentó algo sobre la rabia, tenía algo que ver
    Yo también escuché algo así pero no le tomé mucha importancia
    Bien, pues al parecer es una bacteria que es muy fuerte a cualquier analgésico o esas cosas…se reproduce con rapidez, quizá unos 10 o 15 minutos como máximo

Seguimos caminando cuando llegamos a esa habitación donde mi padre me dijo que tenía los escritos, los experimentos y algunos de los resultados con la vacuna sobre esa bacteria, entramos cautelosamente, el silencio era incómodo…me inquietaba no saber que es lo que estaba pasando afuera, o que es lo que nos esperaría al salir de aquí…

    Me parece que será mejor quedarnos aquí esta noche
    Si, yo también pienso lo mismo…será lo mejor
    ¿Hay habitaciones o algo por el estilo?
    Si… ¿Por qué no vas a buscarlas?

Me miró de mala gana

    Bueno tu eres la que lo mencionaste
    Como sea, si no regreso es que ya me morí
    Que positiva eres
    Gracias de nuevo

Ambas reímos y desapareció de mi vista.
Los papeles parecían hechos bolas y vueltos a poner bajo un pisa papeles para dejarlos planos, algo no querían que se supiera, y quizá era este virus que ahora se estaba descontrolando, obviamente esas cosas ya no eran personas, ni siquiera reconocían que era comida, que era el dolor. Planos, estadísticas, experimentos, fotos…cosas que casi no me servían solo un puñado de basura.

    Esto no me sirve

Apreté las hojas y miré un cuarto…achiqué mis ojos y caminé hacía esa pequeña puerta, estaba cerrada con algún tipo de seguro, esta puerta no me iba a ganar, suspiré cuando saqué el llavero y busqué de entre esas llaves una pequeña, la encontré y comencé a abrir aquella puertecita, era blanca y bien gruesa, entré gateando y miré el lugar, estaba completamente oscuro…entonces busqué algún tipo de interruptor, al accionarlo, había miles de jaulas, todas abiertas, otras rotas y algunas con sangre, algunas con carne y otras extrañamente despedazadas…

    Valla

Susurré al caminar entre aquello, miraba a todos lados, era un cuarto inmenso y comenzaba a sentir que el aire me faltaba, tomé mi garganta y no pude mirar nada mas, tenía que traer un tanque de oxigeno si quería adentrarme mas a este cuarto…entonces regresé… ¿Cuál fue mi sorpresa? Alguien cerró la puerta…corrí entre las jaulas, empujando algunas y sintiendo un miedo terrible…

    Lu ¡¡Lu deja de estar jugando y abre la puerta!!

Ella no se escuchaba, era una broma de mal gusto, el aire comenzaba a faltarme y mas cuando el miedo me invadía, miré atrás y busqué en mis bolsillos

    Maldita sea

Había dejado el arma en la mesa donde estaban aquellas hojas inservibles, me cubrí la nariz con mi blusa para tener algo de aire al menos formidable en mis pulmones, caminé por aquel cuarto y la luz…se fue. Esto no me estaba gustando nada, el aire comenzaba a faltarme y entonces, sentí el peor escalofrío cuando los gritos de Lu se escuchaban por todo el pasillo de abajo…

    Mierda que está pasando

Los ojos se me ponían bizcos sin querer…me sostenía de las mesas y caía de rodillas al piso…entonces sentí pasos cerca de mi, pero no gemidos como suelen escucharse esas malditas ratas…miré sin siquiera saber lo que veía…

    Hora de dormir, niña

Una voz masculina me hizo querer buscarlo, pero un golpe en la nuca fue más que suficiente para perder la noción del tiempo, del espacio y de mi persona.

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