martes, 28 de agosto de 2012

Capitulo 11


Narra:            Lu Sullivan.


El momento se volvió absurdo, sentía mucha ira al ver como esa mocosa se dignaba a tratarme de esa manera, me sentía sobre pasada y más que nada dolida porque no encontraba la forma de detener esa actitud hacía mí. Pese a todo no nos abandonó como tanto quería. Se notaba que solo estaba esperando el momento oportuno para tomar sus cosas y marcharse, aunque a veces dudaba de su osadía… no podía ser tan valiente como decía serlo, era un caparazón. Al menos eso creo yo.

La vista no era agradable, había caos por todas partes… sentía mucha melancolía al pensar que tardé tantos años en poder construir mi vida y ver que acabaría muerta por esas cosas, Dios, era lo peor.

     Que lindo panorama – susurró la chica irónica.
     ¿Quieres que te tome una foto para el recuerdo? – dije molesta, ya me estaba hartando.
     ¿Acaso tiene una cámara la señorita perfecta? – elevó sus cejas y me miró sonriente.

Ya era demasiado, no aguantaba más. Salí corriendo de allí con un nudo en la garganta, la situación se volvía insostenible y solo necesitaba estar con alguien que en verdad me valorara, no como esa chica que solo le gustaba insultarme… quería estar tanto con Chris que ya no sabía como continuar con esa situación de abandono emocional. Tenía un agujero enorme en el pecho, con el presentimiento de que él estaba bien, solo debía salir a encontrarlo y volver a estar juntos.

Sentí unos pasos que me seguían apresurados mientras yo no me detenía, las lágrimas de desesperación no cesaban de bajar por mis mejillas. Encontré un gran mueble y me senté junto a él, cubrí mi rostro con ambas manos y apoyé mi espalda contra la pared fría, dura y sólida, sentía como poco a poco mi cuerpo se debilitaba… necesitaba comida, agua y dormir bien al menos unos minutos. Parecía todo perdido… al menos hasta que una voz irrumpió mis lamentos.

     Tranquila – dijo con esperanza.
     No puedo… ya no doy más con esto…
     Las cosas se calmarán Lu, esto está recién comenzando… no te vas a rendir tan fácil ¿no?

Su voz era tan pasiva que por un momento creí que todo estaba bien, me atreví a mirarlo directo a los ojos por primera vez desde que lo habíamos encontrado y me hipnoticé con su dulce mirada, tan preocupada… tan fraternal como nunca lo había notado. Sentí un escalofrío cuando se arrodilló para acariciar mi mano empapada en lágrimas, su preocupación me recordó tanto a Chris… tanto a él.

Como una loca descontrolada me lancé a su pecho para sentirme segura, tenía frío y me sentía vacía, pensé que tal vez él podría revertir esa sensación. Y así fue.

En la misma posición, arrodillado me cobijó entre sus brazos, me aferró a su cuerpo tanto así que su calor le entregó calidez al mío, retuve el sonido de mi grito mientras apretaba mi cara contra su hombro. Sus caricias fueron leves, suaves y delicadas. Jugaba con mi cabello de una manera especial, la desesperación parecía marcharse… me sentía en una dimensión paralela, como si él fuera un faro dentro de la inmensa oscuridad…

No habían más palabras, aún podía escuchar el molestoso ruido de caos a las afueras del lugar, pero ya no había nadie con nosotros… nos teníamos el uno al otro. Su respiración se depositaba en mis cabellos mientras yo detenía mis llantos, poco a poco la calma fue volviendo a mí.

     Lamento molestar… pero debemos irnos – ella interrumpió un buen momento.
     ¿Por qué? – se extrañó el hombre que me tenía apresada entre sus brazos.
     Hay un grupo de idiotas que chocó un camión a las afueras del laboratorio… hizo un gran estruendo y un inmenso agujero en el muro de entrada… Esas cosas están entrando – noté un poco de preocupación.
     Es mi impresión… ¿o tienes miedo? – sonreí, era inevitable.
     ¿Qué? – dijo horrorizada – No sé ustedes, pero no me voy a quedar aquí para que me destripen esas cosas – cambió el tema y se marchó.
     Tiene miedo – sonreí al verla irse.
     O puede que te esté protegiendo después de todo – dijo Norman elevando sus cejas.

Sonaba tanto a cliché, pero en verdad ya no podía pensar nada claro… esa chica era bastante extraña y sus cambios no me sorprendían, aunque pudiera ser verdad eso de querer protegerme, más que mal yo le era útil.

Nos pusimos de pie, yo más calmada luego de aquel momento tan íntimo que había pasado con aquel desconocido tan sensual, comenzó a mirarme de otra manera luego de aquello, se le notaba y no podía disimularlo aunque sea un poco.

Subimos nuevamente los tres al tejado y pudimos observar claramente lo que Nixie había relatado; un grupo de idiotas había perforado la gran muralla que protegía el laboratorio y los zombies entraban por multitudes, la esperanza podía desvanecerse en cualquier momento… realmente era un panorama terrible. Sentí más miedo.

     ¿Cuál es el plan ahora? – susurré.
     Tendremos que buscar una salida, recuperar las armas y eliminar cualquier movimiento sospechoso… – dijo con una voz de mando.
     ¿En que momento te nombramos líder? – dije molesta.
     ¿Tienes una mejor idea? – dijo frunciendo el seño.
     Chicas, cálmense de una maldita vez – Norman elevó su voz – Las ideas de la chica son buenas y no hay muchas opciones que digamos Lu – me miró compasivo.

Guardé silencio resignada porque tenía razón… no habían mayores opciones. Entonces el plan se puso en marcha a medida que el estruendo de las cosas se hacían más cercanos, tomamos los bolsos con armas, tomé un par de pistolas de mano y la chica tomó sus cosas cortantes, parecía carnicera.

Bajamos con cuidado, miramos atentos a cualquier cosa y la horda apareció en el pasillo principal, era gracioso en parte ver como chocaban con las paredes o las puertas, eran tan estúpidos que parecía fácil pero todos sabíamos que eso no era tan cierto.

Norman iba a la cabeza, yo al centro y la pelirroja iba atrás de mí, el hombre asintió y avanzó disparándole a esas cosas directamente en sus cabezas, haciéndolas explotar con adrenalina en su sangre… podía sentirlo así, su técnica era asombrosa.

Le seguí yo apretando con firmeza aquellos gatillos, como si mi vida dependiera de ello y en cierto modo era real, aunque siendo sincera no podía asimilar todo esto aún. Me siguió luego la chica, cortando los cuerpos que nos perseguían con una facilidad tremenda, sin importar que fuéramos comida fácil; parecía que ella había cambiado de parecer y de verdad se quedaría con nosotros.

Mientras avanzábamos el alboroto se esparcía y esas bestias sin razón seguían apareciendo. Nos vimos forzados a idear una nueva táctica de ataque, así que juntamos nuestras espaldas y comenzamos a atacar en diferentes direcciones para poder despejar el camino hacía algún lugar. Nuestro trabajo parecía en vano… esas cosas no se acababan nunca.

     ¡Mierda! ¿Cómo saldremos de esto? – grité.
     Esto no estaba en mis planes… – gruñó la chica.
     No me digas – grité irónica.
     Ya vuelvo…

Norman desapareció del lugar dejándome sola con la chica que menos quería ver, la desesperación comenzaba a atormentarme a medida que avanzaban los segundos sin la presencia el único que mantenía el orden entre nosotras. Retrocedí y choqué mi espalda con la suya una vez más, mis municiones se estaban acabando y ella se notaba bastante agotada, cansada de tanto mover sus brazos para cortar cabezas…

     No descanses ahora – le grité, no quería morir.
     ¿Quién dijo que lo haría…? – rió.

De la misma nada una fuerte explosión me tumbó al suelo, el disparo de una escopeta acabó con tres zombies que me estaban machacando hace un rato; tan solo un horrible ruido quedó en mi oreja, sentía que sangraba y que se me reventaría la cabeza. Me tomé con fuerza la cabeza, cubrí ambos oídos al sentirme vulnerable; abrí mis ojos y miré a la chica quien permanecía parada allí sola, como si de un momento a otro esos monstruos desaparecieran.

Se arrodilló junto a mí con una escopeta entre sus manos, sentía su voz distorsionada, como si me hablara bajo el agua, me pidió que echara la cabeza hacía atrás y respirara profundo, lento y con calma. Como si en verdad pudiera hacerlo en este momento.

     ¿Qué pasó? – decía extrañado Norman cuando apareció.
     ¡Casi me vuela la cabeza con una escopeta! – grité sintiéndome peor al hacerlo.
     Agradece que te salve la puta vida – me dijo con desprecio.

Norman la miró asombrado, como dándole las gracias pero al mismo tiempo asustado con su modo de hacerlo, o al menos eso me dio a pensar a mí. Nixie entonces apretó sus labios como reteniendo una última palabra, encogió sus azules ojos y con su escopeta al hombro siguió el camino, su figura avanzaba a través de aquel pasillo que parecía no tener fin.

No me atreví a hacer o decir otra cosa, el sonido tan agudo que poseía aún en mi cabeza a penas me dejaba pensar, repetí unas cuantas veces las respiraciones que la chica me dio y poco a poco el ruido fue desapareciendo, haciéndome sentir con nauseas. Me levanté como pude y Norman me llevó a cuestas tomada de su hombro, tal como un hombre caído en plena batalla.

     La relación se está volviendo complicada ¿Qué pasa en verdad entre ustedes? – me preguntó.
     No sé cuál es su problema conmigo…
     Te salvó la vida y tú la trataste mal, veo que también tienes problemas con ella.

Y eso era lo terrible. Yo me comportaba así porque ella me trataba mal, era más que nada por defenderme… la causante del caos era ella, no yo. Tal vez me equivoque, pero tal vez tengo razón. Quién sabe.

Continuamos, lo que equivale más o menos a una cuadra y unos ruidos captaron nuestra atención de una manera extraña, nos miramos y seguimos avanzando a la puerta que teníamos en frente, la atravesamos sin más y casi fuimos asesinados por unos disparos que salieron al aire. Volvimos atrás y decidimos esta vez mirar por las ventanillas que tenían el par de puertas.

La chica estaba de golpes con una mujer que se veía joven pero mayor que ella, una rubia con mayor cuerpo que le daba como a un saco de boxeo. Era raro encontrarnos con alguien y que más encima se golpeara con una de las nuestras. Norman y yo decidimos tomar cartas en el asunto.

     ¡Detente! – grité con el par de armas vacías en mis manos, apenas con equilibrio.

Norman apuntaba con su AK-47 directo a la mujer en cuestión mientras Bauer seguía con lo suyo y golpeaba aún más. Antes de que pudiéramos acercarnos unas personas aparecieron y un par de hombres aparecieron con armas apuntándonos a nosotros también. Estábamos fritos.

El suspenso y la tensión se hicieron presentes en el ambiente, un grito por parte de ellos detuvo la pelea brutal que tenían ambas chicas e hicieron que se separaran, Nixie tomó sus cosas cortantes y la escopeta para apuntar a la mujer que por suerte estaba desarmada, nuestra chica tuvo una velocidad asombrosa para ponerse a la defensiva. Estaba ensangrentada en gran parte de su rostro, además de arañada en sus brazos y manchada con heridas por sus extremidades y estómago; aún así mostraba su rostro de enojo y dispuesta a seguir con la batalla.

     ¿Quiénes son ustedes? – dije imponente.
     ¿Quiénes son ustedes mejor dicho? – la rubia me miró desafiante.
     ¿Cómo entraron aquí? ¿Qué hacen aquí? – preguntó un hombre con una barba peculiar.
     Voy a volarte la maldita cabeza si no me dices quienes son ustedes – dijo como una psicópata la pelirroja.
     Cálmate – dijeron al unísono Norman con el sujeto de la barba.

Ambos intercambiaron miradas mientras yo me acerqué con precaución a la chica que estaba herida, con mi mano bajé el cañón de su escopeta logrando que se calmara un poco. Pude notar una cortada muy fea en su pierna izquierda, así que la obligué a sentarse contra una pared para revisarla.

El otro grupo al observar aquello se tranquilizaron un poco y bajaron las armas, Norman hizo lo mismo y el aire se volvió un poco más pacífico, unas personas cerraron las puertas con barricadas mientras que yo intentaba limpiar las heridas de mi no tan agradable acompañante.

     ¿Cómo acabaste en una pelea así?
     Defendiendo el territorio – rió – Tú dijiste que querías salir de aquí viva para buscar a ese Chris ¿no?
     ¿Hiciste esto por mí? – me sorprendí riendo.
     Tómalo como quieras – rió con dolor cuando le limpié la pierna – Pero no voy a dejar que me llamen débil nunca más – miró a la rubia con odio.
     Ya veo…

Tenía carácter, tenía fuerza y técnica con cosas que usualmente la mujer prefiere mantenerse apartada, eso me gustaba de ella aunque discutiéramos casi todo el tiempo. Merecía mi respeto, más que mal salvó mi vida ya unas cuantas veces, cómo mínimo debía limpiar sus heridas y lograr entender que estaba pasando con ese grupo de personas que acababa de aparecer… y por alguna extraña razón quería acabar con nosotros.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Capitulo 10


Narra                   Nixie Bauer

No sé cuántas horas pasamos sentadas, me ardía el trasero y Lu se quejaba de todo…creo que me llegaba a molestar mas que estos dos par de inútiles, si fuera por mi, la hubiera dejado con estos dos y yo seguiría mi camino, este no es el lugar donde quería llegar como final, solo era un punto de partida para saber a donde ir…

    Jamás había visto unos ojos tan bonitos como los tuyos
    ¿Te importaría dejarme en paz?
    Lo voy a pensar

Sonrió, el chico de ojos azules me miraba lamiendo sus labios, ese idiota se pensaba que por verme tan pequeña de estatura me dejaría mangonear por cualquiera…miré a Lu molestar, tenía una mirada fuerte hacía ese tal “Norman” no me importaba, buscaba cualquier manera de salir de aquí…tenía hambre y ganas de ir al baño…

    Debo ir al baño – dije nada mas
    Yo la llevo – dijo el rubio
    Puedo ir sola
    Si…claro – rió

Abrió las esposas de aquel tubo pero las ató a una cuerda que hizo jalar para llevarme a otro lado…

    ¿Ahora soy tu perra?
    Como quieras…

Sonreía, los pasillos estaban algo oscuros, a pesar de que parecía ser de día afuera…miraba cualquier lado, una perilla que me hiciera golpearlo, jalarlo o desatarme. Llegamos al baño.

    Anda, entra
    ¿Me darías…?
    ¿quieres dejarte de estupideces y hacer a lo que venias? – se molestó
    De acuerdo – bufé

Cerré un poco la puerta, miraba a todos lados y se escuchaba muy quieto aquí adentro, ¿Qué pasaría afuera? Había muchas cosas que me intrigaban, como del por qué mierdas pasó esto, siempre lo escuché decir en las páginas sociales, las redes donde se dirigía mucha gente a bromear y decir que cuando llegara el Apocalipsis Zombie ellos estarían preparados ¿para qué? Para morir…si, debe ser eso, me reía por la simple estupidez de ni siquiera saberse defender, al menos yo tenía lo mío, con un arma, un hacha y quizá un bat que me dieran refuerzo…era lo único a claro…y mi hermosa catana, terminé y él me jaló como si fuera un preso con una condena muy grande…entonces, los gritos se escucharon de nuevo.

    ¿Ahora qué?

Corrió jalándome algo aprisa, grité pero no me escuchó, mis muñecas se estaban lastimando y entonces, encontré un tubo, me detuve con las piernas y este cayó al piso escuchándose muy seco y me encimé en su cuerpo al golpear su cara

    Suéltame – jadee
    Muérete…perra
    Será después…ahora quiero que me sueltes…puedes quedarte con ella, a mi no me interesa

Me miró, achicó sus ojos y me enseñó las llaves…las aventó lejos por el pasillo y salió corriendo para saber porqué se escuchaba tanto escándalo…para mi mala suerte, la luz se fue y volví a bufar al enojarme demasiado, yo no podía morir así y menos en un lugar tan desagradable como este. Me arrastré como si fuera un niño cuando rompen la piñata y los dulces caen al suelo, mis manos algo lastimadas y ensangrentadas se embarraban en el piso buscando aquella diminuta llave…me desesperaba y mas cuando los gemidos de esas malditas cosas se escuchaban cerca de mi ¿en qué dirección? No lo sabía, solo se que era blanco fácil para estas bolas muertas de carne putrefacta

    Diablos…diablos

Gemí. El sudor resbalaba dañando mis ojos y haciéndolos que ardan un poco…entonces sentí ese pequeño metal, la tomé y sentía la respiración de esas cosas, así como sus manos tomarme por los hombros, no pude evitar gritar, no tan alto…pero si para desahogar el miedo que comenzaba a recorrer mis piernas.

Cayó al piso por una patada que le di, quité las esposas y comencé a buscar algo fuerte con que golpear, mis ojos comenzaban a acostumbrarse a la oscuridad…pude divisar unos 3 cuerpos, una mujer por su falda y cabello largo, y dos hombres…uno calvo y uno con cabello corto…jadeaba cansada y con la adrenalina a flor de piel

    Maldito seas Norman

Tomé un tubo y golpee la cabeza de la mujer, haciendo que su melena se moviera con brusquedad al reventar su cabeza ya frágil, me faltaban dos…pero corrí en dirección por donde Norman había salido, quizá sería mi escape para poder salir de aquí…

Llegué a donde estábamos atadas, ya no había nadie, miré la mesa y pude notar la maleta de las armas, la tomé y la puse en mi hombro, cargué un par de armas en ambas manos y me dispuse a buscar la puerta de salida, ni siquiera sabía donde mierdas se habían metido los otros tres, mejor…así no cargaba con nadie mas…

    ¿A dónde crees que vas?
    ¡¡Suéltame!!
    ¿Crees que te vas a ir así tan fácil? Tu amiga no se dejó, así que vamos a jugar tú y yo ¿te parece?

Sus enormes y sucias manos me quitaron la maleta de las armas aventando de igual manera las que poseía sobre mis manos, me lastimó aun mas por la fricción de las esposas que me había quitado, gemí al gritar, pero apreté mis dientes cuando mi espalda se estampó en la mesa quedando semi-acostada por ese maldito idiota, subí mis piernas juntas al flexionarlas y empujarlo con fuerza. Su cabeza se escuchó como cuando se cae un juguete al piso, se estampó en esa viga donde nos tenían atadas anteriormente…busqué algo para golpearlo pero esas cosas escucharon el escándalo y venían por lo que les correspondía…

    Que lástima…serás la comida de estos muertos
    No lo creo, bonita…tu vienes conmigo

Me jaló del brazo y pude tomar un arma, nos metimos a un cuarto y entonces el silencio se hizo tan grande que un agujero en mi estómago se abrió para tragarse todos los demás intestinos, tenía hambre, estaba cansada y sedienta…esto no estaba en mis planes ¿pero que iba a estar de todos modos? En esta vida se deben hacer las cosas en el mismo día…no con anticipación al futuro…

    ¿Dónde estamos?
    No lo se, tu me jalaste aquí, idiota
    Tu conoces mejor este lugar que yo
    ¿Entonces por qué preguntaron como entramos? Valla, son los policías mas idiotas que he visto
    ¡¡Cállate y ponte a pensar como salimos de aquí!! No hay solo dos afuera, hay mas, Norman se llevó a tu amiga
    ¿A dónde?
    No lo se, se me perdieron de vista

Si, era un completo idiota, se quería hacer el lúcido y héroe tratando de violarme mientras mataba zombies, era un sueño loco que no sonaba tan mal…pero con él…bueno, la verdad es que preferiría morir a que este sujeto me toque y me haga la vida imposible…o lo que quedaba de ella

La oscuridad comenzaba a ser mas densa y pude sentir un objeto en mis pies, entonces me agaché a tomarlo…excelente, era una escopeta…de niña siempre quise tomar una y dispararle a mi maestra de Matemáticas, quizá la mala suerte me la quitó, aunque sería divertido buscarla para poder hacerlo, pero entre tanto moribundo putrefacto puede que no la encuentre muy fácil…será mejor concentrarme en lo que debía y no estar pensando cosas absurdas…

Al momento de jalar el gatillo, el disparo iluminaba por unas milésimas de segundo, entonces pudimos ver una enorme multitud de zombies, todos, correr mas a nosotros y sobre todo por el disparo que acababa de accionar…

    Mierda
    Buen trabajo, idiota – me dijo
    Será mejor que no hables así, si no serás tu el siguiente
    ¡Ja! Encima a una niña

Apreté mis dientes sin dejar de mirar al frente mientras mis pasos daban para atrás…escuché los gritos de esa mujer, pero no eran de miedo si no que me llamaba para subir…

    Suban, arriba está vacío
    ¿Y cómo mierdas pretendes que lo hagamos? – gritó él
    Le lanzaremos unas sogas
    De acuerdo – dije aliviada

Debía admitirlo, cada vez los pasos se hacían mas rápidos cuando comencé a empujar mesas, botes, sillas, todo lo que se me encontraba en el camino para detenerlos un poco mientras subíamos por las sogas que ya pegaban en mi hombro, me cargué la escopeta en la espalda y comencé a subir como me había enseñado un tío…hace años cuando solía caerme bien y jugábamos por horas.

    Ya deja de estar jugando Roger y sube por la soga
    Pues debo esperar a que la perra suba
    ¿Cómo me llamaste?
    Perra
    Esa palabra se la dijiste a la chica equivocada

Comenzó a reír, burlándose de mi, los zombies se arrastraron hasta evadir el muro de objetos de oficina, entonces me quiso jalar, y yo me aferré bien a la cuerda, solté una pierna y patee su cara…cayó al piso estampando su cabeza en el piso y me aferré a la cuerda al subir un poco mas…entonces, los gritos comenzaron a escucharse fuerte por parte de él, así como el desmembramiento de su cuerpo, piel y chorros de sangre…eran gritos de desesperación y entonces…ya no se escuchó nada mas que los gemidos, jadeos y gruñidos de esas personas…que ya no lo eran

    Vamos…dame la mano – dijo ella

No tuve mas remedio, le di la mano y me subieron ambos a esa zona que estaba despejada…

    Lo siento por tu amigo…pero, conmigo no se juega
    Ya dijiste – dijo riendo — igual era un idiota
    Como sea…ahora me pregunto ¿Cómo piensan salir de aquí?
    No lo sé, al menos estamos a salvo aquí arriba – dijo Lu mirando a todas partes
    Uy si…que emoción
    No seas sarcástica conmigo
    ¿Dónde estaban? Me dejaron con ese infeliz
    Como sea ya está muerto – dijo serio, ese tal Norman — debemos pensar cómo vamos a salir de aquí, no será fácil, estamos en el piso mas alto, tapamos las puertas pero no aguantará mucho, debemos subir al último piso…debemos ver si alguien pasa o como podemos salir

No me quedaba de otra, quería salir de aquí para poder irme a otro lado, de verdad…prefería estar sola, arreglármelas para poder salir de aquí

    Dime una cosa – interrumpió mis pensamientos
    ¿Qué quieres?
    ¿Por qué quieres abandonarme? ¿Solo me querías para traerte aquí? Pensé que querías vivir
    Y eso intento, no quiero estar cargando con personas…como tu
    ¿y qué tengo de malo? Te salvé la vida dos veces
    Como sea, quiero estar sola
    ¿Por qué haces esto? ¿Qué consigues con estar sola?
    Eso no te incumbe y ya déjame en paz…comienzas a hartarme y a que la cabeza me duela, y no es un buen momento, al menos él es policía, él va a cuidarte
    ¿Entonces te preocupa con quien pueda quedarme? Valla
    Eres peor que una hermana mayor
    Como sea, si te quieres ir por tu lado, ¡¡Bien!! Yo iré a buscar a Chris
    ¿Chris? ¿Qué Chris?
    El hermano de tu novio
    ¡¡Ya te dije que no es mi novio!!
    Como sea, yo iré a buscarlo, al menos ya se como defenderme…

Se giró para caminar a otro lado…pero se detuvo y me miró

    Por cierto…deberías quedarte con el policía, se ve que hacen bonita pareja…
    ¿Celosa?
    ¿De qué? Eres una niña insolente – comencé a reír — ¿De qué te ríes?
    De nada…deberías ver como te mira el trasero ahora mismo – se giró
    ¡¡¿Qué miras?!!
    NADA YA TERMINEN

Gritó desde la otra punta y ella me miró, se notaba que no quería que nos separáramos

    Y…y ¿Qué tal si hay algo que nos salve de esto?
    ¿Cómo que?
    No lo se, al menos debemos tener un poco de esperanza
    ¿para qué?
    Para sobrevivir – reí, era absurdo — ¿A cuánta mas gente debemos dejar morir para que esa masa muerta crezca? Deberías dejar de ser la niña caprichosa, el orgullo te sirve para poder salir de aquí…pero al menos debes ser un poco mas sensible y entender a los demás…no solo eres tu

Entonces se giró y ahora si se fue de mi vista, solo escuché que empujó al policía, regañándolo por estarle viendo el trasero, no se quedó conmigo, la siguió a ella y yo me quedé ahí…esperando a ver cuál era el plan, escuchaba a esas cosas querer escalar la trampa, pero se resbalaban y se caían, era muy triste y penoso ver…este tipo de situaciones…caminé entonces con ellos, subimos a la azotea, y ahí la ciudad se veía por completo…necesitábamos hacer algo para poder salir de aquí y tenía que ser rápido…

lunes, 6 de agosto de 2012

Capitulo 9


Narra:            Norman Reedus.

El cuerpo de la chica se desplomó ante mis ojos, dentro de la oscuridad pude apreciar que no era tan peligrosa… apenas tenía altura y su contextura no era tan gruesa como esperaba. Escuché los gritos de otra chica abajo, de seguro mi compañero había encontrado otra intrusa, así que tomé el cuerpo como pude y salí de esa habitación tan rebuscada.

La llevé hasta una sala que no parecía tan sofisticada y con una cuerda que traía la amarré a un pilar de fierro de uno de los estantes que tenía pilas y pilas de cajas con quien sabe que cosas en su interior. No se movía y eso me mantuvo tranquilo para poder bajar y ver el escándalo que tenía Roger con nuestra otra invitada.

Desde lejos observé a una chica de cabello tinto lanzar todo lo que encontraba a mi compañero que la perseguía rodeando en escritorio, era gracioso… pero no podía dejar que esto continuara, así que tomé cartas en el asunto.

     ¿Tienes problemas? – dije irónico mientras me acercaba.
     Esta chiquilla me está dando problemas – rió Roger quejoso.
     ¿Quién eres tú? – gritó horrorizada la mujer.
     Vamos, no te hagas la difícil, ya tengo a tu amiga inconciente allá arriba – sonreí perverso.

Su cara se desfiguró completamente y supe que el miedo la devoró como una frágil presa. Roger caminó de un lado y yo del otro, entre ambos le agarramos un brazo cada uno, el problema es que no dejaba de moverse y eso complicaba más las cosas, la noqueé golpeando su nuca tal como lo hice con su amiga y fue fácil llevarla arriba. La amarramos y revisamos sus cosas mientras ambas dormían.

     Parece que saben de agujas y esas cosas – dijo Roger con un bolso entre sus manos.
     ¿Serán doctoras?
     Tal vez… al menos una de ellas, la otra tenía un celular sin batería y documentos de empresas…
     Quizá nos puedan servir para llevarnos a un lugar mejor que este – sonreí mirándolas.

Roger sonrió y se sentó en una silla frente a las chicas mientras yo revisaba los bolsos que traían. Gran cantidad de armas, dos pares de juegos de llaves contundentes que llamaron mi atención… Tal vez traían vehículos, pero… ¿Cómo demonios entraron?

Mirando bien a ambas mujeres me parecían bastantes familiares de algún lado, la pelirroja tal vez haya salido en televisión, la otra mujer puede que la haya visto alguna vez en el periódico. Mi memoria desde que todo esto comenzó ha fallado bastante, pero no me voy a dejar ver frágil, mis 7 años en el cuerpo de policía deben servir de algo.

Revisamos las armas con cuidado, dejamos sobre la mesa que allí había una katana que traían, dos juegos de escopetas y una gran variedad de armas pequeñas, además de hachas que nos vendrían bien para largarnos de aquí.

Ya eran cerca de las cinco (creo) cuando comenzaron a despertarse. Roger me miró alerta, se puso su mascarilla antigas y se levantó para ponerse junto a mí; fruncí el seño y lo imité con la mascarilla, tomé un arma y esperamos… como dos ancianos al ver el atardecer.

La de cabellos rojos pasión abrió sus ojos lentamente mientras echó la cabeza hacia atrás y chocó contra el pilar de hierro, aún seguía un poco aturdida e intentó zafar sus manos, pero no pudo: estaban atadas a su espalda. Nos vio y se sintió acorralada, se fijó en su amiga y la movió con el codo, no obteniendo respuestas.

Nosotros manteníamos la calma como dos profesionales, observando en silencio cada uno de sus movimientos, como si pudiéramos descifrar lo que estaban pensando. Al menos hasta que la chica comenzó a observarnos fijamente, haciendo que Roger se sintiera incómodo; la otra chica despertó asustada chillando como una porrista en una orgía.

     Demonios – reí tapando uno de mis oídos - ¡Cállate! – grité.
     ¿Quiénes son ustedes? – preguntó mi primera victima.
     Nosotros debemos preguntarles eso – acotó Roger.
     Den la cara, maricas – dijo la chica cuando acabó de gritar.

Miré a Roger una vez más y reí. ¿Maricas? ¿Hablaba en serio? Me quité la mascarilla para darle el gusto y se la lancé a la cara, Roger hizo lo mismo. Me incliné delante de ambas y entrecerré mis ojos para mirarlas mejor y darles temor.

Con la pelirroja intercambiamos miradas fuertes, era un desafío, menos mal que la noqueé antes que a su amiga, nos hubiera dado varios problemas.

     ¿Qué quieren de nosotras? – dijo la otra.
     ¿Qué hacían aquí? ¿Cómo entraron? – preguntó Roger.
     Mi padre trabajaba aquí – se dignó a hablar mientras seguía mirándome.
     ¿Tu… padre? – me asombré.

Asintió lentamente mientras apretaba sus labios, miré a mi compañero rápidamente asombrado, él se aproximó y la tomó del cuello de su campera de cuero y la miró enfurecido.

     ¿Tu padre es el culpable de esto? – le gritó.
     ¡Oye, suéltala! – gritó su amiga.
     Roger, cálmate – lo empujé.
     ¡¿Qué mierda te sucede?! – gritó la chica frunciendo el seño.

Roger actuaba así porque el virus afectó a su familia y tuvo que eliminarlos a todos. Su reacción era comprensible, pero siendo sincero… ella no tenía la culpa, pero sabía que la conocía de alguna parte, lo sabía.

     ¿Cómo se llaman chicas? – dije sin más.
     ¿Para que quieres saberlo?
     ¿Para poner nuestros nombres en nuestras tumbas? – rió la de ojos cambiados.
     Para saber sus nombres, si se siguen comportando así tendré que matarlas o abandonarlas aquí – reí.
     Pues hazlo, nos las arreglaremos – dijo soberbia la pequeña.
     Nixie, cállate de una vez – la recriminó la otra.
     ¿Nixie…Bauer, no? – levanté las cejas - ¿Y tú linda, cómo te llamas?
     Lu Sullivan – dijo harta – ¿Ustedes quienes demonios son?
     Roger Stones – apunté al hombre – Norman Reedus, ambos somos policías, vinimos aquí para buscar una cura o algo, nos encontramos con ustedes – dije irónico.

Se miraron entre ellas como pensando algo, ni idea qué. Nos mantuvimos charlando un buen rato para conocernos mejor… una estudiante de medicina y una secretaria empresarial. Sus ojos cautivaban mi mirada, tenía un ojo verde y otro celeste claro, eran hermosos colores que combinaban con su cabello tan arreglado pese a la complicada situación.

Roger se paseaba complicado y molesto, a toda costa quería acabar con la chica que no tenía culpa de nada; él es impulsivo y estoy seguro que estaba pensando en una idiotez que pronto cometería.
Pasamos la noche allí, vigilándolas en el silencio de la oscuridad, no las soltamos… se veían peligrosas y no podíamos arriesgarnos ante nada.

Me adentré en las otras oficinas en donde habían cosas de interés como observaciones a cierta formula que estaba en investigación, tal vez eso era lo causante del desastre. Lo llevé hasta donde estaban los tres y comencé a leerlo para mí mismo.

     Oye Bauer…
     ¿Qué quieres? – dijo repulsivamente.
     Tranquila, no voy a dañarte – la miré de reojo.
     Entonces no me jodas.
     ¿Sabes que era lo que estaban haciendo aquí exactamente…?

Guardó silencio y eso me dio para pensar. Roger se había dormido y su amiga también, podíamos mantener una conversación tranquila si las cosas no comenzaban a alterarse, pensé en desatarla… pero viendo la cantidad de cosas que habían conseguido era seguro que me atacaría.

Seguí leyendo los papeles, me cuestionaba muchas cosas al enterarme que el gobierno estaba poyando estos experimentos que se salieron de control, hacían pruebas que no tenían sentido. Mezclaron genes, enfermedades que no lograba comprender… y la chica no me respondía absolutamente nada.

     ¿Hay cura para esta cosa al menos? – susurré.
     No lo sé…
     Debes saberlo, tu padre jugaba en esta casita – dije molesto.
     Tú lo dijiste. Mi padre… no yo – achicó sus ojos.

Respiré profundo para no perder la paciencia.

Unos ruidos sonaron abajo, ambos miramos la puerta y los chicos seguían dormidos. Sería el colmo que esas cosas hayan entrado por algún lugar… tal vez estas mujeres se descuidaron y dejaron una puerta abierta, dándoles pase libre a los zombies.

     Desátame, puedo ayudarte – me miro con piedad.
     Claro y luego me matas – sonreí.
     No si confías en mí.

Pensé, rápido y como un estúpido. Los ruidos sonaban más cerca y ya no había hora para pensar una estrategia o algo.

Tomé el cuchillo y caminé hasta ella, mi mejilla quedó en su oreja y sonreí, no sé porque lo hice, pero sonreí; rompí su amarra y se levantó tomando la katana que estaba sobre el escritorio, me dio un hacha y asintió. Llevar armas sería hacer ruido… por ende vendrían más y Roger despertaría de malas.

Bajamos con cuidado, la dejé ir primero, no quería arriesgar mi espalda y terminar desangrándome en las escaleras, además podría ver sus habilidades y entender porque había venido aquí.

Cuatro cuerpos deambulaban por el pasillo principal, era largo y brillante, las luces podían cegarte.

     Tú los de la derecha, yo por la izquierda – me miró hacia atrás.
     Bien… si necesitas ayuda, dime – sonreí.

Corrió, mató los que indicó y yo me vi lento haciendo el trabajo con el hacha… las armas eran lo mío, no estas cosas para bomberos. Sonrió al verme allí lento como una abuelita, me sentí idiota frente a una chica sin capacitación…

     Pensé que eras bueno – rió.
     Pensé que eras estudiante de medicina, no Ninja – dije molesto.

Sonrió de costado y caminó nuevamente a las escaleras. La seguí de cerca y observé sus movimientos, se detuvo antes de ingresar al cuarto, me miró fijo.

     ¿Qué pasa…?
     No me dijiste como estaban las cosas en la ciudad… ¿hay mucho caos? – susurró complicada.
     ¿Por qué?
     No quiero quedarme aquí, pensaba que ustedes se podrían quedar con la chica y yo marcharme sin dejar rastro – dijo decidida.
     ¿Abandonarás a tu amiga? – me asombré.
     Ella no es mi amiga- aclaró molesta.

Sus ojos celestes me molestaban, su rostro reflejaba molestia obvia… pero no comprendía su situación. La tomé del brazo con fuerza y ella quiso empujarme, la llevé adentro y cerré la puerta con seguro.

     Te quedas.
     No eres quien para darme ordenes – volvió a encoger sus ojos.
     ¿Qué sucede? – se levantó Roger rápido, la sujetó de su brazo.
     Suéltame – le dijo seria, girándose.
     ¿Por qué está libre? – me miró.

Ya no sabía que hacer, las chicas podrían sernos útiles, pero había una soberbia que no me gustaba, Roger estaba irritado y eso implicaba problemas en su totalidad. Le pedí que volviera a atarla, hizo un escándalo terrible logrando despertar a su amiga, lancé su arma con las otras y volví a sentarme para pensar en que hacer ahora…

Roger me miraba molesto, haberla soltado para aquella estupidez nos hubiera costado la vida, agradezco que sea pequeña, apenas le llegaba al hombro de Roger… su otra amiga era tal vez más alta y podría ser una amenaza, pero se mantuvo al margen, aunque después de que despertó nos observaba en silencio… molesta.