Narra: Lu
Sullivan.
La noche pasaba de forma lenta, certera tal vez de
una manera poco agradable... Había aparecido la ayuda que
necesitábamos pero que, sin embargo, nos complicaba un poco las
cosas.
- ¿Cómo saldremos de esta? - miré a Norman.
- Tendremos que tantear un poco el terreno para saber con quiénes tratamos, es algo muy organizado como para ser verdad... porque digamoslo, estamos viviendo una epidemia de zombies – rió irónico.
- Me importa una reverenda mierda en cómo saldremos de aquí – fruncí el seño – Lo que en verdad quiero saber es cómo recuperaremos a la chica.
Y sus ojos se encogieron
mirando fijamente hacía la pareja del frente: un gordo y la rubia
que atacó a Nixie. Algo pensaba el policía, pero no me lo quiso
decir, así que tuve que planear algo en mi mente... aunque me
costaría muchísimo llevarlo a cabo ya que no poseo la técnica
adecuada... o al menos eso creo.
- Se nota que no tienes suerte – reí victoriosa.
- Ah, que dices – dijo molesto – Has lo que quieras, si no te cubres bien morirás de frío... no eres más que una debilucha – comentó antes de ponerse de pie.
- ¿A dónde vas? - mis ojos lo atacaron.
La mujer se puso de pie
alterada provocando a Norman mientras le gritaba algo cómo que el
sujeto quería sobrepasarse con la pelirroja, Reedus sólo apretaba
su mandíbula mientras intentaba mantener la calma. Dentro de lo poco
que entendí es que no nos iban dejar ir hasta que la chica se
recuperara de su pierna... lo que nos daría un buen tiempo, de lo
poco que sé de medicina es que aquella horrible herida necesita un
buen cuidado.
Llegué hasta donde se suponía debía estar Nixie recostada, y me encontré con una cama hermosamente vacía, lo que me hizo maldecirme por ser tan despistada: era obvio que ella no se quedaría allí.
- ¡Lo que faltaba! – susurré para mis adentros.
Sólo habían dos opciones; que
aquel Robert se la haya llevado quien sabe a donde para aprovecharse
de ella o que haya escapado. Aunque era más probable lo segundo,
conociéndola este corto tiempo ya era capaz de acertar con sus
acciones...
Un ruido un poco más allá llamó mi atención y detrás de unas cajas de acero la encontré apoyada contra la pared tal como un vagabundo, arreglando en un bolso armas y provisiones que no sé en que momento recopiló, traía consigo su katana aún y me miró un poco molesta.
- ¿Qué estás esperando? - bufó enojada como una ebria.
- ¿De qué hablas? - me extrañé.
- ¡Levántame! - susurró.
Reí por mi torpeza y luego a medias se pudo mantener en pie, su pierna estaba peor, siquiera podía apoyarla pero su orgullo y tenacidad parecían más fuerte, ella quería marcharse.
- ¿Dónde está el policía?
- ¿Norman? Está por allá – apunté.
- Bien, nos vamos solas entonces – me hizo caminar a la fuerza – Mientras menos seamos, mejor...
- Pero Nixie, tu piernas... no puedes irte así – la detuve.
Me soltó y se apoyó contra un pilar de acero y sus
azules ojos me hubieran aniquilado si fueran armas.
- No me vas a decir lo que tengo que hacer.
- No quiero correr riesgos – dije molesta.
- Entonces me marcho sola – se dio media vuelta – Suerte con... lo que sea que hagas.
No sé porque, pero no pude
moverme a hacer algo como para detenerla, sólo la vi parar y caerse
sentada, cuando me di cuenta... era porque Robert estaba detrás de
ella esperando a que avanzara. Yo sabía que no iba a dejar que se
fuera, era muy bueno como para ser verdad.
- Aquí estabas pequeña – dijo con una mueca extraña en su rostro, una mezcla de serenidad y perversidad.
Caminé
un poco y reaccioné para recoger a Nixie, pude notar al agacharme de
que Robert traía consigo siempre un par de revólveres en su
cinturones, eso hizo que mi corazón se acelerara un poco más de lo
debido.
- Déjame... – me golpeó las manos para que me alejara – Yo puedo sola.
- Pero Nixie... sólo quiero ayudar – dije molesta.
- No necesito que tengas compasión conmigo Lu... estoy harta de ello – su voz pausada me intimidó.
Norman
preguntaba una y otra vez que era lo que me había pasado, y cuando
me había dispuesto a responder recuerdo que Robert apareció y se
arrodilló frente a mí y me entregó una taza con algo caliente.
- Bebe estas hierbas... te calmaran un poco – no había algún tipo de expresión en su rostro cómo para que dudara o pensara algo al menos.
- No intentes drogarme – fruncí el seño.
- Veo que tu amiga no es la única que desconfía de mí – levantó las cejas irónico.
- Creo que tengo mis razones ¿no?
- Piensa lo que quieras dulce mujer – dijo como un caballero – Pero lo quieran o no, yo no los voy a dejar irse sin que estén bien... o hasta que los convenza de unirse a nosotros.
- Sabes que eso no pasará... – dijo ella mientras se acercaba.
Norman
se puso de pie rápidamente mientras que yo también lo hice, Robert
se giró al ver que la pelirroja podía mantenerse en pie gracias a
un par de muletas que podían sostener su peso. Su testarudez era
increíble, ella seguía pensando que así podía salir de aquí.
Hasta yo tenía claro que corría un gran riesgo en esas condiciones.
No
entendía bien lo que ella pretendía, en verdad no tenía nada que
perder fuera de aquí o aquí mismo, recuerdo que el motivo por el
que nos movíamos era para salvar a Chris... y tal vez también a
Liam, pero ella nunca se mostró muy interesada en el tema por eso no
logro comprender que pretendía con esa actitud.
- ¿No tenías temas pendientes? - me miró – Debemos movernos.
- No puedes irte en ese estado – dijo Robert.
- ¡Deja que se vaya! - gritó la rubia desde atrás – Sólo nos hace perder tiempo con esa pierna herida Robert, no seas ingenuo... no nos sirve de nada – rió.
- Ya la escuchaste.
- No te vas a ir de aquí... y punto.
Robert
se acercó a ella de una forma intimidante, Claudia se puso de pie
muy veloz y se acercó hasta Nixie para empujarla y desafiarla siendo
que ella estaba en completa desventaja, definitivamente no tenía
moral.
- No vas a creer que voy a caer en tu estúpido juego – sonrió Nixie desafiante.
- Yo no jugaría contigo niñita tonta – chocó su hombro contra el pecho de la chica – Si quieres irte deberías hacerlo – casi escupió en su cara.
- Sigue provocándome y verás quien en verdad es la tonta – susurró en un tono perturbador la pelirroja.
- Ya es suficiente – alzó la voz Robert – Claudia vuelve con tu esposo y tú vuelve a la cama antes de que se te infecte la pierna – la miró molesto.
- Nadie me da órdenes.
Norman tuvo el coraje y la tomó de su brazo para llevarla hasta la camilla que le correspondía para que se recostara, un medico de su grupo le dio más medicina y unos sedantes para hacerla dormir y ahorrar problemas. Robert se me acercó preguntándome cosas sobre ella, en verdad parece que más que miedo parecía agradarle aquellas formas de actuar que tenía Nixie, lo que en verdad me confundía. Pasado aquel incidente y que todos decidieran por fin descansar pude sentir una ola de frío que se hacía presente con el amanecer... no podía creer que todo estuviera pasando tan rápido y tortuosamente. Todo parecía una vil mentira.
En el silencio me levanté para percatarme de que todo estaba bien, entré con cuidado a donde permanecía mi compañera y me enfadé bastante al ver que la habían amarrado con correas a la cama tal como a una loca; por mucho que fuera peligrosa no me gustaba ese tipo de tratos... me parecía inaceptable.
Contuve
mi enojo, preferí guardar silencio y volver a donde estaba Norman
cobijado, porque cedí parte de la cobija luego de que me refugió de
un miedo estúpido, todo lo que estaba pasando me estaba poniendo muy
frágil y apta para acceder al caos mental; cualquier cosa me
volvería loca.