Narra Nixie Bauer
Comenzaba
a pensar que esto realmente era una maldita pérdida de tiempo…mi padre miraba
las noticias y a mí me molestaba que prendiera la televisión cuando yo estaba
estudiando para un examen…
— ¿quieres
baja el volumen?
— ¿Por
qué no te vas a tu cuarto?
— Porque
el foco no sirve ¿recuerdas que te dije que se había fundido? Nunca me escuchas
– me hice la mártir
— Disculpa…mañana
lo arreglo
— Entonces
apaga la maldita tele, debo estudiar para un examen
— Cada
vez te pareces mas a tu madre
— ¡¡Hola!!
Es mi madre…
Bajó el volumen de la televisión y yo me quedé conforme. Con
unas galletas al costado y un enorme vaso con leche eran mi cena de esa noche,
el foco de la cocina alumbraba bien y mi madre cocinó temprano para dejarme
espacio en la barra…ella era mas
consciente que mi padre…de eso no me cabía la menor duda…
“…se ha notificado que el virus es inofensivo, no nos han
dado muchas noticias sobre lo que es o lo que puede hacerles a las personas. (…)
se ha probado con monos, ratas y algunas aves de no consumo humano, es extraño
el comportamiento que se recibe pero como ya hemos dicho antes, no nos han
dicho muy bien de que se trata este virus (…) ¿Será una enfermedad nueva? No se
sabe…lo que si, es que es peligrosa y puede llegar en cualquier momento a
Londres…debemos estar alertas”
— ¿Y
eso?
Mi padre giró a verme cuando el comentario en las noticias
había llamado mi atención. En mis clases se veía mucho y se hablaba mucho sobre
el tema…era algo que a veces me sacaba de quicio porque todos hablaban de ello
pero nadie me sabía decir con razón lo que es o lo que hará…
— Una
enfermedad que es parecida a la rabia
— ¿Y
qué haces?
— Aun
no lo saben…de hecho en el laboratorio no nos han llegado las pruebas, dicen
que es peligroso
— ¿Peligroso
para quien?
— Para
todos…
— ¿Sabes?
No entiendo nada…solo son rumores de la gente…de esos que les encanta hacer
para entrar en pánico y que el gobierno nos suba la gasolina o…el IVA
— Bueno…todo
puede pasar, mi amor…
Regresé a la cocina, odiaba sentirme con ese nudo en el estómago
por la intriga de esa cosa…miraba los renglones de ese libro y, por fin, terminé de leer. Guardé mis
libros y los metí en la mochila…miraba a la nada masticando esas crujientes
galletas, pensaba en lo que pasaría, no me quedaría con los brazos cruzados,
mañana…después del examen iría a la biblioteca y me metería en las computadoras
que suelen dejar prendidas y sin el código de acceso por lo que podría saber un
poco más...
Mi padre, James Bauer, era uno de los mejores
investigadores de la medicina moderna, o contemporánea como mejor se conoce,
mezclando medicinas antiguas hechas a base de frutos o plantas medicinales…y
combinarlas con las nuevas para saber su efecto y mayor duración en las
personas, aun seguían con la mentada cura para el cáncer, la cual aun no ha
sido finalizada del todo…
Entonces salí de casa…estaba nublado, eran como las 6 de la
mañana y el cielo se podía notar de un gris oscuro, decidí regresar y buscar
mis botas de lluvia, mi paraguas y mi chaqueta impermeable, odiaba mojar…salí
de nueva cuenta de casa, sin decir adiós…sin
decir nada.
Las calles estaban vacías, solas…muy sucias y era raro…en la
calle Bornu las calles, por lo regular, están limpias, ya sea que la señora
Harris saliera a barrer o los mismos del gobierno mandaban sus enormes maquinas
con escobas por todos lados, no me interesaba, el frío comenzaba a hacerse mas
fuerte y era increíble que esto pasara a mediados de Mayo…entre mas caminaba,
mas solo se encontraba el lugar…
— ¿Qué
rayos?
Susurré caminando despacio, me daba algo de miedo, debía
recalcar que mi piel no solo se erizaba por el frío que hacía…llegué a esa
cafetería donde me gustaba prender un cigarrillo y tomarme un café antes de
llegar a la escuela…para mi sorpresa…el
maldito establecimiento estaba solo, como abandonado
— ¡¡¿Hay
alguien?!! – grité…pero no hubo respuesta — ¿Qué mierdas está pasando?
Platos, tazas, vasos, cuchillos, cucharas, tenedores,
incluso café, tapizaban los pisos de “Black Coffee” salí entonces de ese
lugar, no tenía sentido, la verdad es que no lo tenía, caminé mas a la escuela
y llegué…el mismo panorama rodeaba el ambiente de la universidad, de ese campus
que a veces era terrorífico ahora…parecía más…me preguntaba muchas veces qué es
lo que pasaba, pero no escuchaba a nadie…
Pronto…como si los llamara, gemidos, jadeos y pasos
atropellados se escuchaban a mí alrededor, estaba sola en el centro de la
universidad…ahí donde se suele bromear después de unas clases…fumar, tomar,
platicar…
Sombras…sombras que perturbaban mis sentidos, tallé mis ojos
para ver si estaba despierta o durmiendo…pero no…esto era real, se acercaban,
levantando sus brazos, no podía ver sus caras, pero olía demasiado horrible,
tapé mi nariz, sus pies rotos intentaban acercarse a mi…la angustia me entró a
lo mas profundo…no podía moverme. Quería
gritar, y no podía. El sudor caía
por mi frente y sus manos me quitaban la ropa, me desgarraban la piel, sus
dientes se encarnaban en mi cuerpo desgarrando la piel que cubría mis músculos,
sangre, dolor…empujones y gritos. ¿Dónde estaba?
— ¡¡NOOOO!!
— Dios
mío Nixie
— ¿Dónde
estoy?
— En
tu cama a punto de llegar tarde a la escuela…
— Mamá…que…
¿Qué hora es?
— Son
las 6:15…
— Mierda…
— ¿Pesadilla?
— No
lo sé…todo fue muy…muy extraño
— ¿Qué
soñaste?
La miré…sus hermosos ojos turquesa me observaban con
preocupación, sus manos acariciaban mi largo cabello rojo y cerré mis ojos al
tragar saliva, limpió mi sudor y me senté en la orilla de la cama…
— Me
voy a vestir
— Te
prepararé el desayuno y te llevaré a la escuela ^^ caminando no vas a llegar
— Gracias
mamá…
Besó mi frente, y se fue. Como había dicho antes…ella era el
motivo por el cual me quedaba en esta casa, mi padre podía ser el mejor
investigador, y lo respetaba, pero era el peor padre del mundo…a mí parecer…así
lo era.
Unos jeans rotos de las rodillas, mis borregos negros,
camisa negra con un dibujo de un árbol gris en el pecho hasta el vientre, mi
sudadera del mismo tono, dejé mi cabello suelto y me coloqué un sombrero tejito
de color gris, ahí bajé y mi madre ya estaba sacando las llaves del auto…tomé
el almuerzo a meterlo en la mochila…subí al auto y el motor se prendió…entonces
miré el cielo…estaba gris pero no como en mi sueño…miraba por las calles y
estaban llenas de personas aceleradas por ir a la escuela o al trabajo…
— Dios,
el tráfico está horrible
— Deja…me
iré caminando
— ¿Segura?
— Si,
ya me trajiste a medio camino…ya es ganancia – sonreí para alentarla
— De
acuerdo mi amor…compraré pasta para prepararla como te gusta
— Me
parece delicioso, madre – besé su enorme y acolchada mejilla — te veo en la
noche
— Te
estaré esperando
Bajé del auto cargando mi mochila en uno de mis hombros…caminé
despacio y el lindo letrero de Black Coffee aparecía ante mis ojos, tragué
saliva y llegué. Como siempre, había mucha gente esperando su delicioso café,
me alegré y me formé en la fila…aun tenía tiempo para tomármelo y fumarme un
cigarrillo…
— Hola
mi amor – besó mi mejilla
— ¿perdón?
— Dije
Hola…
— No…la
otra frase… ¿Mi amor? ¿desde cuándo soy tu amor?
— Bueno…pensé
que no era necesario decirlo – sonreía como si nada pasara…
— No
estoy de humor hoy para tus bromas, Liam
— Bueno…lo
siento
— ¡¡No
lo sientas!!
Mi voz subió de tono y cerré mis ojos al calmarme, pedí mi
café y una dona, caminé afuera sin esperarlo, prendí el cigarrillo y caminé
donde estaba la brecha para poder llegar a la universidad…
— Se
supone que no debas fumar
— ¿A
si? No recuerdo que mi doctor me lo haya dicho – miraba al frente
— ¿Te
pasa algo?
— No…
— Bueno…te
quiero invitar a cenar, mi hermano hará una rica cena e invitará a su novia…y
yo quiero invitar a la mía
— ¿Y
por qué me lo dices? Invítala y ya
— Nixie…
— Liam,
yo no soy tu novia, y no tengo interés en serlo, ayer dormí tarde por estudiar,
tuve una pesadilla horrible y ahora me vienes a joder con que vallamos a cenar…
¿Te acuerdas que trabajo por las tardes hasta el anochecer? Si ya se te olvidó
te lo recuerdo ¡¡soy una maldita mesera!! Yo si pago mis estudios…a ti todo te
dan
Caminé dejándolo atrás…él era un buen chico, pero no quería
que me molestara mas, quería investigar eso…quería hacer mi examen y deshacerme
de esos malditos pensamientos que me abrumaban cada vez que me iba adentrando a
los pasillos de la escuela, miraba a los alumnos, reían, bromeaban y otros dormían
en el suelo fuera del aula…todo estaba bien…todo estaba bien.
— Adelante
señorita Bauer…tome asiento, en un momento comenzará la prueba
— De
acuerdo, gracias
Me dejé sentar en una de las bancas con escritorio, miraba
el salón medio lleno, me daba nervios comenzar con las pruebas, pero me
atormentaba mas ese maldito sueño y las noticias de anoche…entonces agaché la
mirada al escritorio y ahí estaba esa maldita hoja con 50 preguntas
perturbantes…y que a pesar de que estudié toda la noche…mi cabeza estaba en
blanco tratando de recordar las líneas donde había visto la respuesta de una o
dos preguntas.
Mi cabeza me daba vueltas, contestaba…y pensaba en ese
sueño, sentía una presión enorme y no sabía el porque si esto era un juego…terminé,
dejé la pilita de hojas sobre el escritorio y salí…la maestra me dio el permiso…entonces
entré a la biblioteca…
— Me
permite… ¿Tiene computadoras disponibles?
— Si,
hay solo una…la 10 por favor…
— Gracias
— Tu
credencial…
— Aquí
tienes
Se la entregué y caminé hasta la computadora 10. Mis botas
hacían un poco de ruido, pero lo que me importaba era llegar a esa hilera de
computadoras, vi el número 10 y me senté.
— Veamos
– miraba la pantalla y no sabía como comenzar
Ponía cosas sin sentido y no encontraba nada…esto me estaba
sacando de mis casillas…cuando…en una de las pestañas botadas en una esquina,
miré algo que me llamó la atención…
<<Virus de la fiebre hemorrágica de CRIMEA>>
Di doble clic y comencé a leer la página. Era algo similar a
la página que tenía mi padre, la que formaron para hacer más reconocido su
laboratorio…para acceder a leer las noticias, resultados y de más necesitaba la
clave para entrar…
— ¡¡Carajo!!
Tomé mi libreta, una lapicera y apunté la página, ahí apagué
todo y salí corriendo. Ya iba tarde a mi trabajo. Tendría que comenzar a pensar
en como iba a robarle a mi padre la clave, sin ella me sería difícil encontrar
pruebas de que esto en verdad estaba pasando, jamás había escuchado esa
enfermedad…era casi enfermera, mi padre una ratita de laboratorio y mi madre
graduada de medicina, estaba en la sangre que debía o no conocer las enfermedades…
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